×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
¿Machismo en el indie?, Objetivemos

Ilustración: Pepo Pérez

 
 

MANIFESTO! (2013)

¿Machismo en el indie? Objetivemos

El artículo “Machismo gafapasta”, publicado en ‘Diagonal’, generó un debate encendido por el dogmatismo de unas opiniones lanzadas a bocajarro contra diversos artistas y medios de la escena indie nacional. Entre ellos, Rockdelux. Nuestra respuesta editorial a ese panfleto se puede leer en el Rockdelux 315, en un artículo de tres páginas firmado por Santi Carrillo. Pero aquí, para abrir el abanico de opiniones, decidimos dar la palabra a una veintena de personas, directa o indirectamente relacionadas con ese círculo indie acusado de machista, con la finalidad de objetivar un asunto que hubiese merecido un tratamiento más afortunado y, seguramente, acorde a las intenciones iniciales de los firmantes del citado artículo de ‘Diagonal’ de autoría colectiva: mal periodismo, buen tema.

Presentamos diez réplicas de diversos afectados y aludidos en el artículo (Sebas Alonso, de 'Jenesaispop'; Anntona; La Bien Querida; David Carabén, de Mishima; Tali Carreto, de Monkey Week; Luis Cerveró, de Canada; J, de Los Planetas; Francisco Nixon; Gabi Ruiz, de Primavera Sound, y Nacho Vegas), tres voces representativas de los diez firmantes de la autoría colectiva de “Machismo gafapasta” (Laura Sales, Lidia Damunt y la responsable final del redactado, Marta G. Franco), tres entrevistas con mujeres citadas en el texto como referentes (Elena Cabrera, Lucía Flores y Sílvia Grumaches) y seis puntos de vista de mujeres que hemos creído conveniente sacar a colación por su larga experiencia en este contexto, ya sea como artistas (Christina Rosenvinge, Linda Mirada), como trabajadoras en compañías discográficas (Loreto Antón; Montse Santalla, de Elefant, y Gema del Valle, de Subterfuge) o como responsable de un medio de comunicación (Diana Cortecero, de LaFonoteca). Reiteramos nuestro deseo de que esta polémica, que finalmente ha conseguido una visibilidad digna de aplauso, sirva para algo positivo y que el machismo quede sepultado para siempre.


DIEZ RÉPLICAS DE ALUDIDOS EN EL ARTÍCULO

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Director de ‘Jenesaispop’. Criticados por su apartado dedicado a las más sexys del año bajo el epígrafe Hot hot chicas 2012, una lista que mezcla comentarios sobre canciones y estilismo”, afirman en ‘Diagonal’).

“Para mí se ha desperdiciado una bonita oportunidad de hacernos reflexionar sobre varias cuestiones interesantes (no solo feminismo) al utilizar un puñado de ejemplos desafortunados, y pasando olímpicamente de hablar del peso y de la personalidad arrolladora de mujeres como Sílvia Pérez Cruz”
(Sebas Alonso)

“Creemos que lo erróneo del planteamiento ha sido percibido por el público desde el primer segundo. Suponemos que después de haber omitido en el primer párrafo del texto que ‘Jenesaispop’ también publica un Hot hot hot chicos, mucha gente no habrá seguido leyendo. Es un sesgo demasiado evidente: todo el mundo percibe la importancia que tienen en nuestro ‘site’ artistas femeninas como Fiona Apple o Madonna, o grupos con chica como Beach House, The xx o Saint Etienne; y también el trato de ‘hombres objeto’ que damos a Brandon Flowers, Adam Levine o Daughn Gibson. Además, ¿se presupone que solo ha contado la opinión de hombres heterosexuales en nuestro artículo? La lista está casi sacada del hilo de ¡Mujeres! de nuestros foros, donde participan varias lesbianas y hombres heterosexuales (diría que el 50% son hombres)”.

“No obstante, el artículo planteaba alguna cosa positiva. Por ejemplo, cuestionar que el indie sea, efectivamente, de izquierdas (solo un 10% de nuestros lectores votó al PP, según una encuesta no científica que hicimos tras la última mayoría absoluta, y el PP siempre sale entre lo más odiado del año para los lectores de Rockdelux) cuando, a la hora de la verdad, no siempre se involucra con las injusticias y desigualdades sociales, o vota siquiera”.

“En cualquier caso, para mí se ha desperdiciado una bonita oportunidad de hacernos reflexionar sobre varias cuestiones interesantes (no solo feminismo) al utilizar un puñado de ejemplos desafortunados, y pasando olímpicamente de hablar del peso y de la personalidad arrolladora de mujeres como Sílvia Pérez Cruz, quien, por cierto, en nuestra opinión ha hecho uno de los discos nacionales del año pasado".

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Es el proyecto en solitario de Manu, guitarrista de Los Punsetes. ¿Problemas? El enfoque de las letras de sus canciones; en concreto, la de “Y además bastante fea”: “Incapaz de acatar el rechazo dignamente”, constatan en “Machismo gafapasta”).

“El artículo es una castaña pilonga. Entiendo que es interesante abrir este debate y, de hecho, algunas de las cosas surgidas a raíz del asunto (en especial el blog ‘Señoras que hablan de música’) me parecen estupendas, pero si no le perdono la imprecisión, la demagogia ni la arbitrariedad a Salvador Sostres, no entiendo por qué se la tengo que perdonar a ‘Diagonal’”. 

“Con respecto a mí, tengo poco que decir. Del mismo modo que no me dedico a explicar el significado de las letras que hago, tampoco me voy a dedicar a defenderlas. Si a alguien le parecen machistas (o chuscas, o estúpidas, o reaccionarias), poco puedo hacer yo al respecto. Cuando las escribo no lo hago desde presupuestos ideológicos, sino desde el estómago. Intento respetar lo que sale y apechugar con las consecuencias”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Ana Fernández-Villaverde. A debate, las letras de sus canciones: “Su abundancia en amores tormentosos, celos y crisis que se resuelven con una boda”, señalan en el texto a raíz de la canción “De momento abril”).

Entre otras cosas más, la frase de una canción mía, ‘Que me hubiera casado contigo de habérmelo pedido’, les sirvió para argumentar que había machismo en la música indie, pero en mis canciones tengo otras frases que podrían argumentar lo contrario: ‘No me hace falta conocer a tu madre y no quiero aprender a cocinar’ (en “Piensa como yo”). Por cierto, nadie me ha llamado la atención por cantar cosas como ‘A veces solo me tranquilizaría pegarte muy fuerte’ (en “Sentido común”). ¿Qué pasaría si esta canción la cantara David?” (se refiere a David Rodríguez, productor y músico de La Bien Querida, y artista bajo el nombre de Beef y La Estrella de David).

“Creo que hay menos mujeres que se dedican a la música indie y sí que veo actitudes machistas en el mundo, pero para hacer un artículo sobre ‘Machismo gafapasta’ o ‘Machismo en el indie’ tendrían que habérselo currado un poco más”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Cantante y letrista de Mishima, grupo que, según el artículo “Machismo gafapasta”, forma parte de la lista de “Sonrojos del indie patrio” por haber incluido, en una instalación para la exposición Genius Loci, de la Fundació Miró, una reproducción del bar Heliogàbal en la que se mostraba “el cadáver violentado de una mujer”).

“Contestar a la demagogia es muy difícil. Resulta que debes aportar argumentos en tu defensa cuando el demagogo considera suficiente construir el suyo a partir de medias verdades o, directamente, falsedades basadas en prejuicios y, claro, un nulo conocimiento sobre aquello de lo que se está hablando”.

“El propósito de la exposición Genius Loci era convertir en espacio lo que es una canción. Explicar una canción a través de un espacio. Nosotros escogimos ‘Qui n’ha begut’ por ser una canción fundamental en nuestro repertorio. La supuesta gracia de ‘Qui n’ha begut’ (‘Quien ha bebido eso’) es que intenta crear misterio en torno a un elemento esencial que no acabamos de identificar con nada en concreto, pero que produce a la vez felicidad y desamparo en quien lo consume o utiliza. Podría ser una droga, un vino, un recuerdo, una canción, un amor. Da igual”.

“En las entrevistas a propósito de la exposición, dije que en el Helio, con Mishima, hemos sido muy felices, y que un bar, en definitiva, es fuente de felicidad porque en él puedes encontrar música, alcohol y, si tienes suerte, ligue. En cambio, cuando me preguntaban el porqué de aquel patio en penumbra con ese cuerpo desnudo que mostraba el sexo a quien mirara por la ventana, siempre respondí que, partiendo del ‘Étant donnés’ de Marcel Duchamp (ese terrible machista a quien le gustaba vestirse de mujer para que Man Ray le sacara fotos), queríamos poner en escena otro aspecto de la canción y de todas las canciones: la parte inconsciente”.

“Es cojonudo que alguien se atribuya la responsabilidad de fiscalizar a quienes tenemos un cierto acceso al discurso público. Pero para fiscalizar se tiene que saber de qué se habla, documentarse, contrastar opiniones. Por otro lado, es muy lícito intentar superar el estricto campo al que se circunscribe la crítica musical para abordar otras cuestiones que puedan parecer más importantes. Pero, justo en ese mismo instante, se deben dejar atrás las listitas”
(David Carabén)

“Sigo creyendo que las canciones, las buenas canciones, son jaulas que capturan imágenes, sentimientos, significados que no nos podríamos explicar de ninguna otra manera que no fuera bajo la forma de una canción. En el ‘Étant donnés’, y yo confiaba que también en la humilde y, si quieren, desafortunada recreación que hicimos de él, están muy bien codificados todos estos contenidos indescifrables: un cuerpo con un orificio, que parece un coño pero que podría ser una herida, que parece muerto pero que podría estar esperando a su amante, en un espacio que no es ni campo ni ciudad y, claro está, que no existe en la realidad palpable del día, sino, probablemente, en el fondo del inconsciente, y que tal vez descubramos al final de una noche de pesadilla y de excesos. Una mala manera de resumirlo sería la del sentimiento de culpabilidad. Una canción puede ser la explicación que te das para ocultar un deseo inconfesable, la confesión que te das para recrear un asesinato real o metafórico que cometiste”.

“Pretender, a partir de no sé qué base, que yo incluía a una mujer violentada en mi idea de felicidad no solo es tramposo, es tener muy mala leche. Tanta como la tiene cierta prensa cuando juega a confundir al lector para atacar a un rival. Y eso también me sorprende, que se me vea como un enemigo a abatir. Lo digo claramente porque no veo ningún ánimo de crítica constructiva en el hecho de incluirme en la lista del ‘Sonrojo’ ni en el hecho de recordar que participé en el anuncio del Banco Sabadell. En realidad, creo que se nos incluye en la lista por haber participado, yo, a título personal, en esa campaña publicitaria. Y no admitir esto es, como mínimo, ruin”.

“No quisiera dar la impresión de que escabullo la cuestión. Aunque haya escrito ‘El moment que no surt mai a les cançons’, ‘En arribar la tardor’ o ‘Un tros de fang’ (con gran vídeo de Luis Cerveró), precisamente muy críticas con una idea tradicional de la masculinidad, yo, como todo el mundo, o Mishima como banda, nos podemos haber comportado de manera sexista, racista, clasista, lo que sea. Es cojonudo que alguien se atribuya la responsabilidad de fiscalizar a quienes tenemos un cierto acceso al discurso público. Pero para fiscalizar se tiene que saber de qué se habla, documentarse, contrastar opiniones. Es decir, hay que currárselo un poquito. Por otro lado, es muy lícito intentar superar el estricto campo al que se circunscribe la crítica musical para abordar otras cuestiones que puedan parecer más importantes. Pero, justo en ese mismo instante, se deben dejar atrás las listitas”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Socio director del Monkey Week, certamen atacado por las imágenes de un vídeo promocional. “Un festival que regala entradas a quien se imagine cubriendo de ‘leche’ a alguien”, escribieron en el artículo).

“Lo primero que nos llamó la atención fue el nulo sentido del humor, tanto del texto como de sus autores. Una vez digerido el disparate, caímos en la habilidad ¿consciente? de sus autores para usar información sesgada, ese 'cojo de aquí y de allí' según convenga al objetivo principal del texto; en ese caso, su denuncia del machismo en el indie patrio”.

“¿Que Los Planetas atacan a las mujeres en sus canciones? Que revisen la historia de la música popular con ese mismo rasero y encontrarán un tratado completo sobre la misoginia. ¿Que ‘Jenesaispop’ hace rankings sexistas? Más bien hace listas para ellos... y para ellas, esto es, ¡para todos los gustos! Son cuestiones tan livianas y absurdas, en fin, que no merecen ni plantearse en un artículo que parece más bien producto de una charleta de barra, y con dos o tres cervezas encima”.

“Mención aparte alcanzan comentarios tan desafortunados como ese que cataloga la música indie como aquella ‘que suele aparecer en la revista Rockdelux o Radio 3’. ¡Qué perspicacia! Con definiciones así, tan a la brava, se entiende que, desde la letra capital al punto final, el artículo esté pillado con pinzas y tenga menos enjundia que ganas de levantar polémica”.

“El concurso ‘de la leche’ era una iniciativa ajena a Monkey Week, una propuesta de ‘ARDEmag’ basada en el vídeo promocional del festival... en el que, por cierto, se usó la leche por simple cuestión estética: el realizador pensó que con agua no se conseguía el efecto deseado, y decidió usar la leche como solución más acertada. Claro que no había ninguna alusión sexista en rociar al actor con leche, el sexismo está en la cabeza de quien haya interpretado ese vídeo... a su manera”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Socio, fundador y una tercera parte del colectivo Canada, productora a la que se acusa por la imagen sexista de sus clips: “Un videoclip por el que desfilan tetas”, referido al “Bombay” de El Guincho; mejor clip español del año 2010 según Rockdelux).

“Después de leer el artículo, me ha parecido todo tan insignificante, tan vacío y tan mal escrito que me ha generado más compasión que otra cosa. Me ha sorprendido mucho ver algunos nombres en esa ‘autoría colectiva’, gente cuya opinión respeto muchísimo tanto en el ámbito musical (Nando Cruz) como en cuestiones de género (Lidia Damunt). Sería tan fácil desautorizar el texto línea a línea que, realmente, no merece la pena. Y es una lástima, porque el tema podría haber dado pie a algo interesante. Pero el enfoque es asombrosamente pueril y limitado, y un par de buenos apuntes se ven anulados por un conjunto débil y tendencioso. Así que prefiero no entrar al trapo”.

“En Canada estamos muy acostumbrados a lecturas desviadas de nuestro trabajo que, por lo general, ponen en evidencia una incultura terrorífica que sigue viendo en el cuerpo femenino desnudo una amenaza, una ofensa o, lo que es todavía peor, una vejación. Nos parece todo tan retrógrado y fuera de lugar que ese tipo de ataques ni siquiera merecen una respuesta por nuestra parte. Así como hay personas que cuestionan nuestra libertad para que hagamos lo que queremos hacer, nosotros reivindicamos su derecho a que piensen lo que les dé la puta gana”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Cantante y compositor de Los Planetas, grupo al que se cuestiona por las letras de sus canciones. La mayoría están dedicadas al despecho amoroso y en ellas cabe todo tipo de revanchismo hacia mujeres crueles que producen dolor y merecen recibirlo”, se afirma en “Machismo gafapasta”. Los Planetas también son incluidos en el apartado “Sonrojos del indie patrio”, despiece del artículo, por su “catálogo de letras misóginas y vengativas”).

“Te puedes llegar a poner en la piel de un asesino en las letras, si quieres, y los textos pueden llegar a mostrar puntos de vista nefastos de la vida. Y eso no quiere decir que tú seas un asesino. Decir esto aquí es ridículo, pero parece que haya que explicárselo así, para que lo entiendan, a los autores de ese texto”.

“En ese artículo, sacaron nuestras letras del contexto para decir estupideces, tonterías. El arte puede exponer la condición humana en todos los aspectos, también los peores”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Australian Blonde, Muy Poca Gente, La Costa Brava y, desde 2006, en solitario. Sus letras “abundan en canciones de amor a chicas guapas –no se les suele conocer ninguna otra cualidad– a las que admira de manera aparentemente ingenua”, se puede leer en “Machismo gafapasta”. Ponen como ejemplos “Adoro a las pijas de mi ciudad”, en su época en La Costa Brava, o “Inditex”).

“El artículo practica lo que denuncia: el matonismo, el paternalismo y la parcialidad. Al contrario de lo que pensaban Habermas o Gramsci, los conflictos no operan en el plano simbólico y se resuelven con el diálogo o la conquista del discurso dominante... Los únicos que piensan que la política lo es todo son los totalitaristas”
(Francisco Nixon)

“En el artículo ‘Machismo gafapasta’, la parte de los testimonios de mujeres me ha parecido muy interesante. La parte de ‘análisis simbólico’ de las letras y actitudes de algunos medios y artistas lo único que demuestra es que hay cosas peores en esta vida que ser un machista. El artículo realiza una acusación de la que nadie se puede defender, y la autoría colectiva la considero un error de planteamiento y una cobardía. La prueba es que los artículos individuales escritos con posterioridad son mucho más ponderados, respetuosos e interesantes”.

“El artículo ni siquiera menciona si la crítica está hecha desde el feminismo de la igualdad o de la diferencia, con lo cual es imposible de rebatir. Se mezclan conceptos como el de la maternidad vista como una desventaja, a lo Simone de Beauvoir (‘las letras de La Bien Querida siempre acaban en boda’), y luego se pone el acento en la falta de visibilidad de ‘un discurso femenino propio’. Lo primero sería un ejemplo de ‘feminismo de la igualdad’, lo segundo de ‘feminismo de la diferencia’. En otras ocasiones cae en el moralismo más reaccionario, sin más (‘Anni B Sweet se hace fotos en sujetador’)”.

“El artículo practica lo que denuncia: el matonismo, el paternalismo y la parcialidad. Al contrario de lo que pensaban Habermas o Gramsci, los conflictos no operan en el plano simbólico y se resuelven con el diálogo o la conquista del discurso dominante. Los conflictos son conflictos de intereses, tienen una existencia objetiva, y son irresolubles. Para saberlo no hace falta haber leído mucho, basta mirar por la ventana”.

“Los intentos de mezclar música y política suelen funcionar mejor en sus declaraciones de intenciones (artículos, críticas, manifiestos) que en su resultados (canciones). La razón, de nuevo, no es subjetiva, sino objetiva: son dos cosas que operan a escalas diferentes, irreductibles la una a la otra. Existe la ideología socialdemócrata y la liberal, pero no existe la música socialdemócrata (salvo como programa) ni existe el amor liberal (salvo como hipótesis). Los únicos que piensan que la política lo es todo son los totalitaristas”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Director de Primavera Sound, festival incluido en la sección “Sonrojos del indie patrio” por una foto publicada en redes sociales de una merienda con promotores, sellos y periodistas. “Se ve a más de veinte personas, no caben todas alrededor de la mesa central. En ella solo se sientan hombres. Al fondo, cinco mujeres que les miran desde sus taburetes, en segunda fila”, señalan).

“Lo de la imagen es circunstancial. Era una celebración con diversos medios y fue una causalidad que la disposición de la foto fuese la que salió. Podría haber sido al revés”.

“La teoría del artículo es ridícula, porque categorizar, entre otras cosas, a partir de ese ejemplo no es nada científico, como deberían saber los autores del mismo. Prefiero no ahondar en el tema. Un texto muy desafortunado, sobre todo porque intenta pontificar sobre una realidad en todo caso mucho más compleja de la que se presenta ahí. Si hay machismo en el indie, no será ese artículo el que lo descubra”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Sale citado en el artículo por la letra de “My Marilyn particular”, que relata una violación. La canción aparece en una guía de prevención de la violencia de género. Es el único de los “criticados afectados” a quien se pidió su opinión al respecto en el artículo de ‘Diagonal’).

“En el indie hay machismo; no me cabe ninguna duda. Los testimonios de mujeres como Cova, de Nosoträsh, o Carla, de la sala Nasti, son muy reveladores y me parecen de lo más destacable del artículo de ‘Diagonal’. Cuando trabajé con Christina Rosenvinge asistí a grandes momentos de ese tipo. Vi a gente del mundo indie preguntarle si las canciones de sus discos las hacía ella (que lleva treinta años escribiendo sus propias canciones) cuando a mí jamás me han preguntado eso; se me presupone. Cuando publicamos ‘Verano fatal’, era frecuente que en las reseñas se refirieran a mí como ‘el músico’ o ‘el artista’, mientras que ella era ‘la cantante’. Y si no fuera porque Christina me las señalaba, algunas de estas sutilezas machistas me habrían pasado desapercibidas”.

“Si cuando nos llaman machistas lo percibimos como algo corrosivo, es buena señal. Probablemente a Salvador Sostres le hace mucha gracia cada vez que se lo llaman. Pero nosotros debemos dar un paso atrás, tomar aire y preguntarnos por qué nos lo han llamado”
(Nacho Vegas)

“Creo que donde patina un poco el artículo de ‘Diagonal’ es en algunos ejemplos, pero cabe preguntarse si estaríamos teniendo este debate, que me parece más que saludable, si en la pieza no se apuntara con el dedo a algunos nombres propios. Unos meses atrás, ‘Diagonal’ publicó otro artículo muy interesante sobre el reggaetón en el que, de algún modo, exculpaban a este género de las reiteradas acusaciones de machismo en sus letras alertando de lo peligroso de confundir lo sexual con lo sexista. Cuando vi que nombraban a Anni B Sweet por aparecer en una foto con unas transparencias tuve la sensación de que caían en esa misma trampa, y aun en cierta mojigatería”.

“¿Creo que Rockdelux es una revista machista? No, y no creo que se desprenda tal cosa del artículo. Lo que se sugiere es que incluso una publicación como esta, a la que se le supone amplitud de miras, también incurre en un tratamiento falocrático de la música en alguno de sus textos. Si cuando nos llaman machistas lo percibimos como algo corrosivo, es buena señal. Probablemente a Salvador Sostres le hace mucha gracia cada vez que se lo llaman. Pero nosotros debemos dar un paso atrás, tomar aire y preguntarnos por qué nos lo han llamado. Yo me he comportado en muchas ocasiones de manera machista, pero tuve la suerte de tener cerca a mujeres que me lo hacían ver y me daban una colleja si hacía falta. Mi primera reacción era protestar y ponerme a la defensiva, pero con el tiempo he tenido que darles la razón. Detectar estos micromachismos en los que nosotros mismos estamos involucrados y tratar de eliminarlos ha de ser una obligación diaria”.

TRES FIRMAS DEL ARTÍCULO Y TRES OPINIONES DE MUJERES CITADAS EN ÉL.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(La responsable del redactado final del artículo de autoría colectiva “Machismo gafapasta” publicado en ‘Diagonal’).

“El artículo pone de relieve una tesis muy clara: en el ámbito de la música indie, como en todas las manifestaciones culturales de nuestra sociedad, hay sexismo. Podemos estar más o menos de acuerdo en señalar tal o cual cosa como ejemplo, pero creo que nadie puede negar que lo hay, si bien suele ser sutil y, por supuesto, no todas las personas lo han experimentado de igual manera”.

“La crítica cultural puede y debe, entre otras cosas, fijarse en el contexto social en el que se crea y se recibe la obra, en qué tipo de significados puede producir al ser recibida por el consumidor (que pueden coincidir o no con la intencionalidad de quien la creó). No se trata de censurar: un creador puede incorporar a su obra indicios que a otras personas le parezcan sexistas, pero cuando la analicemos podremos señalarlos”.

“Si digo que veo machismo en algo que has hecho, no te estoy insultando, sino señalando un problema que veo ahí, una actitud que quizá no sea consciente o intencionada”.

“Las reacciones viscerales que niegan la mayor (‘a mí me gusta el indie y no soy machista; te lo digo yo que soy un hombre heterosexual, tu opinión es mentira’) muestran que todas tenemos mucho que aprender: a plantear críticas y, sobre todo, a asumirlas y entender que, por inteligentes y cultivados que seamos, nadie escapa a ciertas inercias que tienen que ver con la construcción cultural del género que percibimos en nuestra educación y en los productos culturales que consumimos”.

“Afortunadamente, después del artículo han surgido muchos debates interesantes, nuevas iniciativas como el blog ‘Señoras que hablan de música’, y hay personas que se han planteado temas en los que no habían pensado antes. En ese sentido, el resultado es mucho mejor de lo que imaginábamos”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Su último disco, “Vigila el fuego”, fue escogido el tercer mejor álbum español del año 2012 por la redacción de Rockdelux. Es una de las diez personas que forman parte de la autoría colectiva del artículo).

“Pues yo he colaborado aportando algunos ejemplos de cosillas que me parecían detalles feos para con el público femenino (como, por ejemplo, encontrar una muñeca hinchable en la instalación del Heliogàbal que hizo Mishima en aquella exposición de la Fundació Miró) y también me hice cargo de buscar canciones ‘girl-friendly’ para la ‘playlist’. Ya dije antes de su publicación que no firmaría el artículo a título personal por no estar de acuerdo con todo el contenido (ni el ‘tono’), pero accedí a lo de la ‘autoría colectiva’ porque se especificaba que era un texto elaborado ‘a partir de conversaciones entre varias personas’”.

“Del tema de las letras de canciones de los Planetas, etc... no he opinado sobre eso porque no controlo la discografía de estos grupos tan en profundidad como para hacer ningún análisis. En cuanto a Rockdelux, yo no pienso que sea una revista machista (tampoco creo que se esté diciendo eso en el reportaje)”.

“El machismo es algo que forma parte de nuestra cultura, igual que el racismo o la homofobia, así que, por supuesto, dentro de cualquier escena musical se pueden encontrar situaciones de machismo (por ejemplo, Carla, del Nasti, describe algunas muy reveladoras), y el indie no va a ser menos. Es una cuestión de grados. Hombre, si lo comparamos con el reggaetón... entonces el indie es jauja”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Feminista y antigua colaboradora de Rockdelux, ha puesto en marcha el blog Señoras que hablan de música. Es una de las diez firmas del artículo ‘Machismo gafapasta’).

“Sí, desde mi experiencia, he sentido machismo en el indie. Lo raro sería no haberlo percibido. Si el machismo está extendido en la sociedad en general, en los ambientes con una mayoría masculina, como los musicales, aún más, porque donde hay menos mujeres es más frecuente que las experiencias de los hombres se conviertan en la norma (androcentrismo), sin que haya un cuestionamiento, y las de las mujeres queden invisibilizadas”.

“No hay que olvidar que las subculturas, incluido el indie, son los espacios de socialización en los que se construyen las identidades juveniles y donde se aprende cómo hay que comportarse como hombre y como mujer, y cómo relacionarse unas y otros”.

“Sí, el ambiente en los conciertos puede ser hostil para las mujeres. No voy a tantos conciertos ahora como para hacer generalizaciones, pero la clave es cómo defines hostil. Sin duda, conozco casos de violencia física o sexual (me vienen a la mente un par de ejemplos en centros sociales en Barcelona), pero diría que, de nuevo, la hostilidad no es tanto por agresión, sino por omisión o exclusión consciente o inconsciente. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres en los grupos es muy bajo. Esto transmite un mensaje claro de quién y qué perspectiva controla un espacio”
(Laura Sales)

“¿Algunos ejemplos de mi experiencia? En lo simbólico, letras escritas desde la perspectiva masculina. Por ejemplo, la visión del desamor heterosexual en las letras de Los Planetas, ligar según Nixon (‘Erasmus borrachas’), o letras cantadas en masculino aunque las interprete una chica, como las de Los Punsetes. Son letras pensadas para la identificación de quien las escucha, pero si tu experiencia como mujer no queda reflejada, el resultado es alienante”.

“En las actitudes: incomprensión y negación de la percepción de las mujeres, por ejemplo, en las discusiones bizantinas y viscerales en el foro ‘ipunkrock’ como reacción y cuestionamiento del Ladyfest 2005, en el que participé como organizadora, o las reacciones al artículo ‘Machismo gafapasta’. A las mujeres, y especialmente a las feministas, se nos pide que justifiquemos y expliquemos con un detalle exagerado nuestras opiniones porque se pone en duda la legitimidad de otras percepciones e interpretaciones de la realidad”.

“Sí, el ambiente en los conciertos puede ser hostil para las mujeres. No voy a tantos conciertos ahora como para hacer generalizaciones, pero la clave es cómo defines hostil. Sin duda, conozco casos de violencia física o sexual (me vienen a la mente un par de ejemplos en centros sociales en Barcelona), pero diría que, de nuevo, la hostilidad no es tanto por agresión, sino por omisión o exclusión consciente o inconsciente. Por ejemplo, el porcentaje de mujeres en los grupos es muy bajo. Esto transmite un mensaje claro de quién y qué perspectiva controla un espacio. Otro ejemplo: en las discusiones en grupos mixtos durante los conciertos, es frecuente que no se pregunte directamente a las mujeres o que en las discusiones se otorgue a sus opiniones un valor relativo, basado en prejuicios sobre la falta de autonomía del gusto femenino o su adscripción a ciertos estilos y valores”.

“Sí, lo sentí cuando escribía en Rockdelux. No como discriminación directa por parte de la revista, pero vuelvo a lo mismo: la crítica musical es un ambiente claramente masculinizado. Yo era la única mujer que escribía entonces, creo, aparte de Eulàlia Iglesias y no sé si Desirée de Fez, que escribían de cine. Tampoco había habido muchas otras críticas antes. De nuevo, sin modelos, el mensaje que te llega es que no es tu espacio y que eres tú la que tienes que adaptarte a las formas de hacer y de ver de los demás. Como mujer crítica (igual que sucede con las mujeres artistas) puedes recibir una mayor atención por lo que escribes por ser una mujer y también estar sometida a un mayor escrutinio”.

“Como ejemplos de sexismo en Rockdelux citaría la caricatura que se me hizo en la sección de cartas una vez…” (Aclaro aquí que Laura Sales se refiere a una caricatura que hizo Bernat Lliteras cuando ella respondió a los lectores en la sección de cartas. Cada mes Bernat dibujaba al colaborador de la revista encargado de la sección, fuese hombre o mujer, caricaturizándolo. Y, generalmente, lo hacía a partir de una foto cedida por el propio redactor o redactora).

 “Y como lectora de críticas musicales, citaría los siguientes ejemplos: artículos sobre artistas femeninas que tienden a la esencialización (la música hecha por mujeres se entiende desde los estereotipos, las artistas femeninas se suelen comparar con otras mujeres, o se esencializa la identidad de las mujeres). Y la percepción general de que el lenguaje inclusivo (no sexista) es una tontería”.

“También es cierto que una vez escribí un texto para la sección Manifesto! sobre la invisibilidad de las mujeres en la música, donde aporto muchos de estos argumentos. Aunque este articulo salió a propósito del Ladyfest 2005 y no porque el sexismo fuera una preocupación central y continua de los debates políticos que se daban en la revista”.

“¿Que por qué dejé de escribir en Rockdelux? No tiene nada que ver con el machismo”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Periodista. Antigua colaboradora de Rockdelux y Factory. “El indie es un imaginario masculino donde los hombres cantan sobre qué es ser un hombre joven en los noventa y los conflictos propios de hacerse mayor en el siglo XXI”, asegura, entre otras cosas, en el artículo de ‘Diagonal’).

“El relato de la cultura es abrumadora y mayoritariamente masculino. Para encontrar la voz de la mujer, tanto de la mujer que pregunta como de la mujer que responde, hay que rascar. Un relato de la cultura nunca podrá aspirar a ser completo si, de entrada, no cuenta con la perspectiva de la mujer, que tengo más que comprobado que es diferente a la del hombre. Mientras la opinión de los hombres esté al alcance de la mano y, en cambio, haya que rascar para encontrar la de las mujeres, existirá un desequilibrio injusto que podríamos llamar machismo, aunque no sea intencional. Con la conformidad, la comodidad y el paso del tiempo dejamos que ese desequilibrio injusto se convierta en un equilibrio perverso, como si fuera lo natural”.

“Revistas como Rockdelux, que por su estatus y difusión tienen el poder de formar a sus lectores, pueden romper ese equilibrio perverso. Si Rockdelux se deja llevar por el curso natural de las cosas, seguirá siendo un reflejo de la sociedad que tenemos, que es una sociedad machista, y de una cultura y una música que repiten los esquemas de la sociedad misma. La música parece cosa de hombres porque las revistas las escriben los hombres, las dirigen los hombres, nos cuentan un punto de vista masculino y nos presentan a las mujeres como excepcionalidades. Mujeres iconos pop multimillonarias en dinero y ventas donde lo más importante es la estética. Mujeres que se salen de la norma y a las que se les hacen preguntas que nunca se dirigen a los hombres. Mujeres que no salen en las portadas si no son atractivas. El factor sexy siempre por delante de la mujer”.

“Los medios de comunicación reflejan estos estereotipos y los refuerzan. Las mujeres jóvenes que leen las revistas se someten a una programación consciente o inconsciente sobre el papel de las mujeres en la música. Y repetirán, como normal general, lo que han leído. Si hay una mujer que rompe la baraja, no será gracias a las revistas que perpetuaron otro modelo”
(Elena Cabrera)

“Los medios de comunicación reflejan estos estereotipos y los refuerzan. ¿El resultado? Las mujeres jóvenes que leen las revistas se someten a una programación consciente o inconsciente sobre el papel de las mujeres en la música. Y repetirán, como normal general, lo que han leído. Si hay una mujer que rompe la baraja, no será gracias a las revistas que perpetuaron otro modelo. Si muestras a las niñas que el rock’n’roll es cosa de hombres, que lo escriben los hombres, que lo critican los hombres y que cuenta cosas que ignoran lo que les pasa a las mujeres, esas niñas pasarán del rock’n’roll, de la música y de todo. Pensarán que no hay nada ahí para ellas. Y se estarán equivocando, pero no será su culpa”. 

Rockdelux debería hacer todo lo posible por tener al menos paridad en las firmas de sus colaboradores. No esperar que vayan las mujeres a llamar a la puerta de la revista (no ocurrirá, o ocurrirá en muy pocos casos, como pasa ahora), sino buscarlas, hacer ese esfuerzo. Estoy convencida de que, primero, mejorará la revista al tener más mujeres escribiendo en ella y, segundo, normalizará las cosas y en el futuro serán las mujeres, en un número mucho mayor, las que llamen a la puerta de la revista. Y, respecto a los contenidos, la dirección debería hacer una lectura de género de los artículos que se escriben antes de publicarlos, en especial las entrevistas. Debería examinarse si persisten los enfoques patriarcales, paternalistas y condescendientes sobre las mujeres que aparecen. Si se les hace siempre un mismo tipo de pregunta solo por el hecho de ser mujeres. Si aparecen en las portadas con la misma frecuencia que los hombres. Cuál es la foto que se elige y con qué criterio. Si se vierten comentarios sexistas y si la belleza o la sexualidad es un valor por encima de otros en las críticas”.

“De mi breve paso por Rockdelux y Factory no sentí nunca un trato diferente por ser mujer. Pero sí te puedo decir que, en general, toda mi vida y sobre todo en la escena musical sí me he enfrentado con desconfianzas, desdenes y prejuicios por ser mujer. Lo que a mis amigos hombres se les presupone a mí se me cuestiona: ‘Ah, ¿pero a ti te gusta la música, de verdad?’”.

“Me alegro mucho de que el artículo ‘Machismo gafapasta’ se haya escrito y que se haya puesto este tema encima de la mesa, pues hasta ahora parecía que estaba debajo de ella: molesta, pero no lo ves, nadie habla de ello. Es un artículo que yo habría escrito de otra manera y que tiene sus defectos, probablemente fruto de la escritura colectiva, pero lo considero un arranque válido y valiente. A partir de ahí, seguimos hablando”.

“Por supuesto que no creo que los conciertos sean un medio hostil para las mujeres. Tengo que decir que en los conciertos he vivido algunos de los momentos de mayor felicidad en mi vida de seguidora de la música”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Periodista a la que se cita en el artículo. Actualmente, responsable de la coordinación musical en la emisora de radio iCat.cat. Colaboradora histórica de Rockdelux especializada, sobre todo, en flamenco. Cree que el machismo va a menos desde los noventa, pero se ha sentido tratada “con condescendencia” en muchas ocasiones en la escena de Barcelona, dice en el artículo de ‘Diagonal’).

“Respecto al artículo, al leerlo tuve la sensación de que primero fue el titular, y el resto se confeccionó para justificarlo. Cada cual tiene su método de composición, pero mi percepción es que el resultado no ha sido muy afortunado. Sabemos hacer mejores reportajes, y más concluyentes”.

“No sé si el mundo indie español contemporáneo es machista, igual que no sé si el mundo del jazz en Nueva York lo es, o el mundo flamenco en Sanlúcar de Barrameda. Afirmo que la sociedad española es machista, más cuanto más atrás en el tiempo, y que los micromundos –este, pero también el sector del taxi– no se libran de eso. Son muchos siglos de herencia”.

“En mi caso concreto, hablaba del ámbito delimitado de la crítica musical en Barcelona en una época también muy concreta, mediados y finales de los noventa, principios de los 2000. A grandes rasgos, un círculo bastante cerrado e impenetrable, con apenas ninguna mujer. Una especie de élite masculina, un club de chicos. Dije que con cierta frecuencia me había sentido tratada con paternalismo y condescendencia, y lo mantengo. También dije que, por suerte, el círculo ha ido creciendo, y también ha aumentado la proporción de mujeres que escriben sobre música. Y que los hombres que hoy están en la treintena no funcionan de la misma manera. Se han formado en un ambiente mucho más igualitario. Se han acostumbrado (algo) a la posibilidad de tener un jefe mujer”.

“Por otra parte, ¿cuál es la noticia? Cada vez hay más mujeres en los hospitales, en la cultura, en el arte, en la calle, en el sector musical. Pero las mujeres no solemos hacer noticia de eso. No escribimos canciones que dicen ‘lo maté porque era mío’ porque, en general, no necesitamos demostrar quién la tiene más grande. Pero si lo hiciéramos, no habría piedad. Hablemos, en todo caso, de actitudes individuales, que las hay a patadas, en ambos lados de la plaza: desde el promotor que prefiere hablar con tu jefe hasta la periodista que se escuda en que su compañero le hace sombra”.

“No sé si Rockdelux es machista o no. Desde el punto de vista informativo, en absoluto. Es verdad que hay pocas firmas femeninas, pero también lo es que las firmas, todas, están sometidas a una criba exigente. Eso es así desde siempre. No habría trabajado para Rockdelux si me hubiera sentido menospreciada por el sexo que me ha tocado”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Codirectora del sello de música electrónica spa.RK y excolaboradora de Rockdelux. Es reticente a hablar de machismo, pero “es un mundo muy de tíos y parece que las pocas chicas que hay son pura excepción: hay pocas chicas que hagan música, pocas DJs, periodistas, promotoras”, admite en el texto de ‘Diagonal’).

“Cuando participé en la encuesta de ‘Diagonal’ no sabía cuál terminaría siendo el enfoque del artículo (obviamente), y las preguntas eran generalidades que podían aplicarse al indie o al mundo de las mercerías: ‘¿Hay machismo en el indie?’. ‘¿Alguna vez te has sentido discriminada por razones de género?’. ‘¿Qué soluciones se te ocurren?’”.

“Es evidente que hay machismo en el indie. Igual que lo hay en otros ámbitos de la música, en otros ámbitos artísticos, en otros ámbitos sociales. En la sociedad en general. Es un debate que no ha terminado y que nos gusta creer que está superado, porque cualquier pequeño avance parece un progreso, aunque no lo sea de raíz. Lo sorprendente es que alguien pueda creer que el indie –o la música alternativa, o la electrónica, no sé por qué lo circunscribieron al indie– es ajeno al devenir de la sociedad o que es una arcadia ideal en la que se ha alcanzado la igualdad entre sexos, blablá. Me parece que ese punto de vista es francamente naíf”.

“Empezaba fatal, el artículo. Lo de Los Planetas no tiene nombre. Me recuerda a la polémica de si Hergé era racista por su álbum ‘Tintín en el Congo’. Además de ser fan de Los Planetas (que no viene a cuento, pero lo digo) y de empatizar con sus letras, siempre me ha resultado fácil cambiar el sexo de las víctimas o protagonistas de sus canciones y ver que funcionan igual: el despecho, los celos, el abandono, etc., no conoce de géneros. Digo yo. Aparte de que el rollo de estudios de género a lo universidad norteamericana es un coñazo muy de los ochenta”
(Sílvia Grumaches)

“Empezaba fatal, el artículo. Lo de Los Planetas no tiene nombre. Me recuerda a la polémica de si Hergé era racista por su álbum ‘Tintín en el Congo’. Además de ser fan de Los Planetas (que no viene a cuento, pero lo digo) y de empatizar con sus letras, siempre me ha resultado fácil cambiar el sexo de las víctimas o protagonistas de sus canciones y ver que funcionan igual: el despecho, los celos, el abandono, etc., no conoce de géneros. Digo yo. Aparte de que el rollo de estudios de género a lo universidad norteamericana es un coñazo muy de los ochenta”.

“Por otro lado, lo cortés no quita lo valiente. A pesar de que no me haya sentido discriminada, tampoco puedo decir que sea normal ser, a veces, de las pocas chicas en un entorno predominantemente masculino: ya sea en conciertos, desde un sello, o cuando colaboraba en Rockdelux. Da que pensar. No me sirve el argumento de que a las chicas no les interesa la música, de que las chicas no hacen música. O las chicas solo van a los conciertos si el cantante está bueno. O si el grupo le gusta a su novio. No me lo creo y cuesta ver que no haya ahí un espacio de exclusión buscado. En la foto de la reunión auspiciada por el Primavera Sound con prensa y promotores y demás, creo que conté a cinco chicas. Estaban sentadas en segunda fila en un taburete. A mí no me invitaron. Por lo tanto, y perdón el rollo, no me parece desacertado abrir el debate. Aunque solo sea para señalar comportamientos y actitudes que no deberían parecernos tan normales. Y creo que me refiero a algo más profundo que la ‘visibilidad’”.

“Me parece de una cortedad seria reducir el diálogo al ‘a mí no me ha pasado’ que he leído en algunos ‘tweets’. Me parece una falta de visión, de perspectiva y de comprensión”.

“El papel de los medios también es determinante en la propagación de valores y demás. A mí no me molesta el término ‘gayer’. Me molesta más que se valore un disco como bueno porque se la pone ‘dura’ a alguien. Ahí ya paro de leer. Creo que hay gente que, con el tiempo, ha aprendido mucho y ha encontrado metáforas más abiertas para expresar su entusiasmo. Ah: cualquier reivindicación de una ‘crítica feminista’ (estilo década de los ochenta) me tiraría también para atrás”.

“Para acabar: después de leer el artículo y de leer voces airadas de colaboradoras que gritaban que en Rockdelux no había machismo, conté el número de chicas y chicos que colaboraban. Me salían doce chicas frente a cien chicos. Me desconté un poco, quizá. También conté las portadas con chicas: en 2012, tres. No está mal. Sobre diez (las bodegón no cuentan). En 2011, solo una, igual que en 2010. En ‘Wire’ y en ‘Go’ me salía la misma proporción de portadas. Pero, stricto sensu, eso no es signo de machismo. Creo. O quiero creer”.

“Los conciertos no son un ambiente hostil para las mujeres, de ninguna manera. Yo lo siento así. Quizá dependa del estilo del concierto. La cosa más hostil a la que he ido fue el concierto de Sunn 0))), y eso fue porque era hostil para todo el mundo”.

SEIS OPINIONES DE MUJERES DE LA INDUSTRIA DISCOGRÁFICA

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Muchos años de experiencia en la industria discográfica: ex-Surco, ex-Mastertrax, ex-[PIAS] Spain, ex-Karonte).

“Creo que el indie es machista como el resto de la sociedad, pero esto es generalizar; conozco a muchos aficionados a la música indie que no lo son. El indie no tiene ideología, sobre todo porque la música ya no tiene el mismo significado que hace unas décadas. Antes, a los seguidores de la música popular indie se les consideraba progresistas”.

“Creo que esta polémica está mal planteada. En mi opinión, tenían que haber entrevistado a aquellos a los que acusaban, crear un debate de verdad con los acusados. No se puede lanzar una piedra y esconder la mano, o sí, pero entonces no eres honesto. Hay otros estilos musicales en los que el machismo y la homofobia suelen manifestarse demasiado a menudo; deberíamos mirar hacía allí”.

“Rockdelux no es una publicación machista; puede que me haya perdido algo, pero yo nunca he leído un solo juicio de valor por género. Es más, no solo no son machistas, no son ‘edadistas’; en sus páginas encontrarás artistas de todas las edades, sexos y estilos, y algunos hasta feos. Nunca en los años que trabajé con Rockdelux la decisión editorial para realizar una entrevista estaba condicionada por nada más que su criterio musical, lo que debe ser una publicación especializada y seria. No es un fanzine ni un blog, es una empresa coherente y, dentro de nuestra raquítica industria, algo muy necesario, dado que para trabajar con artistas y compañías internacionales necesitamos demostrar cada día que valemos y no les vamos a dejar tirados”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Responsable de dirección, comunicación y prensa de LaFonoteca).

“Aun no estando de acuerdo con lo desafortunado de algunos ejemplos y afirmaciones del artículo de ‘Diagonal’, no soy nadie para tirar por tierra el trabajo periodístico de un compañero. Por otra parte, tampoco me gusta opinar sobre ningún tema por mi mera condición de mujer”.

“Creo que es evidente que existen actitudes machistas en la música indie, pero no creo que esto sea patrimonio exclusivo de esta industria/sector, sino de la sociedad en general. Por supuesto, en muchos momentos te encuentras con actitudes paternalistas o condescendientes, pero también es cierto que cada vez hay más hombres y mujeres en el indie (ya sea en los grupos, las salas, los sellos o los medios de comunicación) que están haciendo que las cosas cambien”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Dos álbumes bajo el nombre de Linda Mirada. Además, trabaja en Music As Usual, y antes lo hizo en Nuevos Medios).

“Trabajando en la  industria musical, no recuerdo una situación de discriminación más allá de las comunes en otros contextos; algún consejo paternalista por parte de un directivo de una multinacional, pero nada preocupante. Sé que los grupos con los que trabajaba hablaban de mí a mis espaldas, pero también lo hacían sobre la ropa de mi compañero de trabajo”.

“En mi corta carrera de artista, sí que he sido consciente de que en este mundo hay más hombres que mujeres, así como una mayor simpatía por las guitarras que por los sintetizadores. Recuerdo los comentarios obscenos en un foro de rock, o la expectación generada en un blog de pop por el hecho de ser tía: que si era guapa, que si no lo era; lo demás era menos importante. Me imagino que es algo heredado y común a otros contextos culturales el hecho de que la crítica, o el propio público, haya sido más indulgente con algunos proyectos masculinos que con otras iniciativas femeninas; si yo hablo sobre hechos cotidianos, mis letras son naíf, pero si lo hace un tío, son costumbristas... Aunque también creo que existen otros tipos de sectarismos iguales o más graves que en el indie”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Una larga trayectoria que se inició en la década de los ochenta: Ella y Los Neumáticos, Magia Blanca, Álex y Christina, Christina y Los Subterráneos, y en solitario).

“Sobre lo de las portadas de Rockdelux en las que he salido con acompañante masculino (Nacho Vegas y Benjamin Biolay), en realidad fue Eduardo Guillot quien me preguntó belicosamente si era consciente de ello en una entrevista de ‘efe eme’. Le respondí que esa pregunta os la tenía que hacer a vosotros. En su momento fue muy comentado por mis amigos, pero no creo que sea un micromachismo (es una nueva expresión muy acertada para estos tiempos) porque me imagino que fue una cuestión puramente editorial”.

“Creo que el problema más difícil de resolver (y esto es común a todas las artes) es que, mientras que las mujeres nos sentimos incluidas en el discurso artístico de los hombres con los que nos identificamos, parece que a los hombres les cuesta hacer lo mismo con el pensamiento de las mujeres (¿cuántas  veces oyes a un hombre citar a una mujer como influencia?). Parece que en la práctica  se considera lo femenino un subgénero de lo masculino”
(Christina Rosenvinge)

“Sinceramente, habría preferido que me sacarais sola, sobre todo porque vosotros mismos habéis valorado mis trabajos con más entusiasmo que otros medios y eso debería ser una razón con más peso que las colaboraciones ocasionales con algún solista masculino, pero en este caso no salió de mí esa polémica”.

“Es verdad que sacáis a muy pocas mujeres en las portadas (¿y tal vez más a las guapas?), pero la realidad es que la presencia femenina sobre los escenarios es ínfima comparada con la masculina. Lo importante es preguntarse por qué y cuestionarse qué se puede hacer para avanzar hacia un mundo más equitativo. Aquí la cosa se enreda tremendamente y depende del criterio de cada uno… Como a ti, me parece un error de bulto caer en lo políticamente correcto, que es un concepto simplista para mentes torpes que lleva de cabeza a la censura, bienintencionada, pero censura al fin y al cabo”.

“El articulo del ‘Diagonal’ pone el asunto en la mesa y el debate me parece muy sano (llevo toda la vida viendo cómo se despacha el tema con incredulidad o media sonrisa displicente por parte de la mayoría de los implicados), pero me gusta más la declaración de intenciones previa, en la que se llamaba a los hombres a posicionarse, que el articulo en sí”.

“Creo que hablar de machismo y feminismo crea un enfrentamiento que pervierte el verdadero propósito; es mejor hablar de discriminación sexista. El primer paso es reconocer que existe; el segundo, hacer examen de conciencia. Te confieso que me he encontrado infinidad de veces con la tediosa labor de señalar a los hombres que tenía alrededor sus pequeñas actitudes discriminatorias (idealización, paternalismo o trivialización). Curiosamente, en el local de ensayo o en el estudio es donde cada uno vale por lo que aporta y ese ha sido el terreno más propicio para mí, pero, como todas, me he encontrado con comentarios tontos añadidos a las entrevistas (incluso alguna hecha por una mujer) o a las críticas, o con faltas de respeto por parte de algún compañero sobre el escenario. ¿Lo más común? Insinuar que tu trabajo lo hacen otros o valoraciones sobre el aspecto físico que no vienen al caso, tendencia al morbo sentimental, etc. En general, todavía al trabajo de las mujeres se le da menos valor que al de los hombres, aquí y en todas partes”.

“Sin embargo, creo que el problema más difícil de resolver (y esto es común a todas las artes) es que, mientras que las mujeres nos sentimos incluidas en el discurso artístico de los hombres con los que nos identificamos, parece que a los hombres les cuesta hacer lo mismo con el pensamiento de las mujeres (¿cuántas  veces oyes a un hombre citar a una mujer como influencia?). Parece que en la práctica  se considera lo femenino un subgénero de lo masculino”.

“Resumiendo, el mundo de la música no es distinto. Cuanto más subes en la pirámide, menos presencia femenina hay. La responsabilidad es colectiva: las mujeres tienen que dar un paso al frente con todas sus consecuencias y los hombres, colaborar y disfrutar del enriquecimiento que esto supone. Hay que liberarse de los comportamientos atávicos”.  

“Por mi parte, solo te puedo sugerir que incluyáis más firmas femeninas y que tratéis el tema directamente como estáis haciendo, pero personalmente no recuerdo haber leído nada hiriente en vuestras páginas, y sí algún gesto rompiendo prejuicios como la portada de Marianne Faithfull”. 

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Responsable de promoción del sello Elefant).

“Durante todos estos años al frente de Elefant Records (un sello con un fuerte espíritu independiente, influenciado por todo el movimiento C86, los fanzines fotocopiados y el ‘doityourself’), he hecho de todo: promoción, conciertos, producción, organizar grabaciones de discos, videoclips... Desde mi experiencia personal, he de decir que dentro del circulo indie en el que yo me muevo siempre he percibido un fuerte sentido de igualdad y respeto entre los dos sexos, los propios grupos y la gente con que me he relacionado”.

“Por suerte para mí puedo elegir con quién trabajar, y las actitudes machistas no las tolero. En mi entorno me he encontrado con muchas mujeres escribiendo, haciendo conciertos, promocionando, llevando sellos discográficos, componiendo y escribiendo canciones; de hecho, por Elefant Records han pasado y hay un porcentaje muy alto de mujeres compositoras; inteligentes, valientes, trabajadoras y que están donde están por su valía: Single, Vainica Doble, Nosoträsh, The School, Helen Love, La Bien Querida, Camera Obscura, Wild Balbina, Los Bonsáis, Flávia Muniz, Ana D, Band À Part... y muchas más”.

“El término machismo pierde fuerza y significado si lo usamos intentando buscar un titular; el machismo se combate educando en el no sexismo en las casas y en las escuelas”.

 
¿Machismo en el indie?, Objetivemos
 

(Directora de comunicación de Subterfuge).

“He nacido en los setenta y he sufrido machismo muchas veces en mi vida, y en cada ambiente diferente en que he vivido me he cruzado con actitudes machistas por parte de hombres y mujeres. Afortunadamente, cada vez menos hacia mí, aunque sí las sigo viendo hacia las artistas mujeres que represento. Pero estas actitudes machistas me las he encontrado raras veces y en contadas ocasiones en los ambientes que considero indies y, sin embargo, sí en mayor medida en ambientes más generalistas, y no solo musicales”.

“Es una evidencia que los ejemplos que ponen en el artículo para apoyar esa tesis no son muy acertados”.

Publicado en la web de Rockdelux el 1/3/2013
Etiquetas: 2010s, 2013, periodismo, sociedad
BARACK OBAMA, El sueño americano no es negro pero tiene color
Por Montse Armengou
Propiedad intelectual, Frank Zappa tenía razón
Por David García Aristegui
Escándalo Bankia, El 15-M arrincona a Rodrigo Rato
Por Víctor Lenore
Ciutat morta, El caso 4-F

MANIFESTO! (2015)

Ciutat morta

El caso 4-F

Por Xavier Cervantes
LARA ALCÁZAR, Feminismo frontal

MANIFESTO! (2014)

LARA ALCÁZAR

Feminismo frontal

Por Gemma Tramullas
Myspace, Pros y contras

MANIFESTO! (2007)

Myspace

Pros y contras

Por Víctor Lenore
15-M (y II), Cinco cosas que han cambiado
Por Víctor Lenore
15-M (I), “PSOE y PP, la misma mierda es”
Por Víctor Lenore
Cierre de CD.Drome, El tsunami sigiloso
Por Nando Cruz
Megaupload, Batalla por el control de la cultura
Por Roberto Herreros
Flamenco, Premios para la crisis

MANIFESTO! (2011)

Flamenco

Premios para la crisis

Por Lucía Flores
Intervenidos, Madrid-Bruselas-Fráncfort
Por Vicenç Batalla
MP3, It's not the end

MANIFESTO! (2010)

MP3

It's not the end

Por Juan Vitoria
11-S, El americano herido

MANIFESTO! (2001)

11-S

El americano herido

Por John Carlin
Rusia, Entre “Diciembre” y “Octubre”
Por Àngel Ferrero
La cultura no es un lujo, Contra la subida del IVA
Por Rockdelux
Ciberrealismo, Euforia digital y realismo social
Por David García Aristegui
ITZIAR GONZÁLEZ, Dignidad y libertad
Por Gemma Tramullas
Adiós a ETA, El derecho de vivir en paz
Por Roberto Herreros
Madrid Arena, Criminalización de la música electrónica
Por Víctor Lenore
BOB MARLEY, El hombre y el mito

MANIFESTO! (2011)

BOB MARLEY

El hombre y el mito

Por Dr. Decker
Luto en París, Del Bataclan a Malí
Por Vicenç Batalla
Arriba