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MANUEL HUERGA, Vocación indignada

“Todo lo que pasó durante el franquismo es ilegal, pero los que condenaron a Puig Antich todavía están vivos, y si no lo están, lo están sus hijos o sus cuñados o sus sobrinos. Y esa gente nunca autorizará una revisión del caso”. Foto: Óscar García

 
 

MANIFESTO! (2014)

MANUEL HUERGA Vocación indignada

El 2 de marzo de 1974, ya hace cuarenta años, el joven anarquista Salvador Puig Antich fue ejecutado por el franquismo, acusado del asesinato de un policía durante un tiroteo. Manuel Huerga (Barcelona, 1957) dirigió en 2006 “Salvador”, esforzado pero vano intento de que se reabriera el caso, plagado de irregularidades y zonas oscuras. El cineasta, conocido en las redes sociales por su vocación indignada, sostiene que la democracia que advino tras la muerte de Franco no es más que un “cuento chino”. Julián García departió con él.

Se cumplen cuarenta años de la ejecución de Puig Antich mediante garrote vil. En un plano estrictamente personal, ¿qué significa para ti este aniversario? A mí me cogió todavía en la escuela. Tenía 17 años. Salvador era un icono revolucionario, contestatario, ligeramente anarquista... Fue una bofetada pensar que podías acabar como él si cuestionabas el Estado. De algún modo, fue poner los pies en el suelo del mundo donde vivía; más bien, del país donde vivía. Por suerte, Franco tardó solo un año y poco en morir. En cualquier caso, esa época fue la base de mi formación política: ahí empecé a tener una opinión más o menos radical.

“Todavía estamos en manos de los mismos. La transición fue un cuento chino, algo pactado para asegurar la impunidad de la dictadura. Y, por tanto, esta democracia de pandereta ha estado en cierta manera secuestrada por unos poderes que nos han dejado ir haciendo hasta que ha llegado el punto en que las exigencias de los ciudadanos están por encima de la flexibilidad de esos poderes”

Uno de los firmantes de la sentencia de muerte de Puig Antich fue el que hoy es el suegro del ministro Ruiz Gallardón. Sí, José Utrera Molina. Todavía estamos en manos de los mismos. La transición fue un cuento chino, algo pactado para asegurar la impunidad de la dictadura. Y, por tanto, esta democracia de pandereta ha estado en cierta manera secuestrada por unos poderes que nos han dejado ir haciendo hasta que ha llegado el punto en que las exigencias de los ciudadanos están por encima de la flexibilidad de esos poderes. ¡Hasta aquí podíamos llegar! Ahora vivimos una pura involución. Se han quitado la máscara.

Cuando estrenaste “Salvador”, dio la impresión de que sería el aldabonazo para poder revisar el caso de Puig Antich, pero en 2010 el Tribunal Supremo denegó la posibilidad. Una de las razones de hacer la película era esa, dar un empujón a la revisión del caso, dar a conocer a muchos ciudadanos la historia de Salvador Puig Antich, que hasta ese momento todavía era una historia medio tabú, poniéndola en una gran pantalla de cine con Daniel Brühl como protagonista. Al final, la película no sirvió para revisar el caso, pero ayudó a generar un estado de conciencia entre la gente, que pudo saber quién era Puig Antich y, por extensión, dar visibilidad a todas las víctimas del franquismo que fueron encarceladas, juzgadas, torturadas y fusiladas por un Estado ilegal producto de un golpe de estado y no de la democracia.

¿Ves factible que algún día se pueda reparar a las víctimas del franquismo? Mientras estos sigan en el poder, no hay mucho que hacer. Todo lo que pasó durante el franquismo es ilegal, pero los que condenaron a Puig Antich todavía están vivos; y si no lo están, lo están sus hijos o sus cuñados o sus sobrinos. Y esa gente nunca autorizará una revisión del caso. Además, si se reabriera, detrás hay once o doce mil causas pendientes similares que claman justicia con los mismos derechos y razones que las hermanas de Salvador, que lo siguen intentando sin desmayo, ahora a través de la justicia argentina. Yo creo que, por esa razón, el caso no se terminará aclarando y necesitaremos una generación más para que empiece a desencallarse la reparación de las víctimas del franquismo.

He revisado “Salvador” para preparar la entrevista y algo me ha inquietado. La película es de 2006, pero, viendo algunas cosas (represión, injusticia, involución), da la impresión de que hoy, en 2014, estamos más cerca de 1974 que del propio 2006. ¿Puede ser? Por supuesto. El PP ha favorecido el rebrote de los tics franquistas. El PP se siente a gusto con la confrontación, no con el diálogo. Lo catalán, por ejemplo. El tema de la lengua. En Cataluña el PP no se come un quico, pero todo lo que hace contra Cataluña le sale rentable en España. Razón de más para que los catalanes nos marchemos de España.

 
MANUEL HUERGA, Vocación indignada

“Hay mucha cultura del miedo y mucha gente pasiva, como apagada: compartir información para denunciar injusticias quizá sirva para encender el interruptor de esa gente. Yo soy muy de firmar contra todo”.

Foto: Óscar García

 

¿Por qué debe irse Cataluña de España? Yo estoy dispuesto a pasarlas canutas al principio, pero quiero embarcarme en este proyecto porque es la única cosa que ahora mismo me ilusiona. Soy uno de esos independentistas forzado a abandonar un país que me desprecia como ciudadano, como catalán. Si tengo anhelos independentistas es para dejar atrás un pasado execrable en un Estado que jamás me ha demostrado ningún tipo de simpatía ni de empatía. Yo estoy dispuesto a trabajar duro y sacrificarme para que esto tire adelante y poder vivir en un país con cara y ojos del que sentirme orgulloso. La España carca, reaccionaria y nacionalcatólica solo da vergüenza ajena. Esa marca España, la casposidad, las muestras de ignorancia, de incompetencia, de corrupción, de incomprensión a la variedad cultural... También sé que los que nos quieren llevar a la independencia no están libres de pecado y creo que también hay mucha mierda que limpiar por aquí. Pero este es un mundo mucho más pequeño y, por tanto, más controlable.

“Cada día tengo un motivo más de indignación y no me puedo quedar de brazos cruzados. Por ejemplo, el trato de Rusia a los homosexuales, o la nueva ley española del aborto. No soy mucho de salir a la calle y sé que a los que hacemos activismo de salón se nos puede cuestionar, pero siempre es mejor hacer esto que nada. La información tiene que circular. Y creo que está bien compartir las cosas que me indignan para despertar alguna conciencia entre la gente que me pueda seguir”

¿En qué puede ser mejor Cataluña que España? No querría frivolizar, pero es como cuando queríamos organizar en Barcelona los Juegos Olímpicos. Creamos una ilusión por un proyecto común haciendo bien las cosas. E hicimos los mejores Juegos y las mejores ceremonias de la historia (Huerga fue el director de esas ceremonias). Es eso que nos gusta tanto a los barceloneses: hacer bien las cosas, sorprender al mundo. Pongámonos en la casilla de salida, manos a la obra, y hagamos un país que sea la hostia. Y aspiremos a crear una sociedad más justa, libre y solidaria. Intentemos ser ejemplo de respeto al ecosistema, un país ejemplar con los derechos humanos, un estado laico de verdad y respetuoso con las identidades sexuales. Tenemos las herramientas y el talento. Aprovechemos nuestro activo para salir de un mundo prehistórico, de mentalidad cerrada, cavernícola, y convertirnos en un país moderno, en un referente. Ya que lo hacemos, vamos a hacerlo bien.

Se suele decir que los creadores artísticos están eludiendo el compromiso político y el combate social en estos momentos de crisis y cambio de paradigma. Tú, en cambio, te muestras muy dinámico como activista de salón desde las redes sociales. Cada día tengo un motivo más de indignación y no me puedo quedar de brazos cruzados. Por ejemplo, el trato de Rusia a los homosexuales, o la nueva ley española del aborto. No soy mucho de salir a la calle y sé que a los que hacemos activismo de salón se nos puede cuestionar, pero siempre es mejor hacer esto que nada. La información tiene que circular. Y creo que está bien compartir las cosas que me indignan para despertar alguna conciencia entre la gente que me pueda seguir. Hay mucha cultura del miedo y mucha gente pasiva, como apagada: compartir información para denunciar injusticias quizá sirva para encender el interruptor de esa gente. Yo soy muy de firmar contra todo. Y, de vez en cuando, recibes un correo que te dice que gracias a tu voto se ha logrado algo. Pequeñas victorias que hacen que valga la pena seguir firmando. Como dijo un pensador, los peores no son los malos, sino los buenos que no hacen nada.

Tu próximo proyecto es un documental en 3D sobre Barcelona titulado “La rosa de foc” (la rosa de fuego). ¿Alguna relación con la definición de la ciudad que acuñó Engels por su combatividad anarquista? Bueno, no fue exactamente Engels, sino un periodista, Antonio Loredo, quien desde el diario ‘La Protesta’ la bautizó así porque era la ciudad que tenía más barricadas y activistas, cosa de la que Engels se hizo eco. Pero el documental no pretende ser un manifiesto ni un panfleto revolucionario, sino un viaje en 3D en un solo plano secuencia por Barcelona. Lo que pasa es que la Historia se ha metido en ella y no hemos sido ajenos a todo lo que ha estado ocurriendo a lo largo de los dos años y pico de rodaje. Todavía nos faltan cuatro o cinco meses de posproducción. El título es más cosa de Jaume Roures (el productor del filme), que tiene un pasado (militó en la Liga Comunista Revolucionaria y en la IV Internacional) y al que le gusta hacer aflorar estas cosas...

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