Escribe Roberto Herreros, coordinador de contenidos y guionista de ‘Mapa Sonoro’, elegido mejor programa de televisión 2010 y 2011 por los lectores de Rockdelux.
Sonidos en movimiento.
Escribe Roberto Herreros, coordinador de contenidos y guionista de ‘Mapa Sonoro’, elegido mejor programa de televisión 2010 y 2011 por los lectores de Rockdelux.
Cuando mi amigo Marc Parramon me llamó para preguntarme si quería participar en un nuevo programa de música para TVE hecho desde Goroka, productora a la que está vinculado como realizador, tuve mis dudas. A lo largo de los años he trabajado como periodista cultural y he estado metido en casi todos los fregados en los que se puede estar dentro del mundo musical, por lo que tengo cierta experiencia en proyectos ilusionantes que acaban tan desvirtuados que cuesta encontrar algún paralelismo entre la idea original y el resultado final. En este caso, la idea sonaba bien: un programa de música con estética de road movie. Se trataba de rastrear las propuestas más estimulantes del panorama actual en un viaje por la geografía española. Hoy puedo decir que he tenido la suerte de trabajar en un espacio donde se me ha permitido evitar todo lo que no me gusta después de veinte años viendo programas musicales de televisión aburridos.
La primera premisa la tenían clara en Goroka: fuera presentador. Tal vez el recurso de la voz en off empleado en ‘Mapa Sonoro’ se haga raro al principio, pero, con sus pros y sus contras, acaba siendo más natural que la euforia desbordante e injustificada de jóvenes presentadores que parecen pedir a gritos un Valium. La segunda clave se fue afianzando a medida que íbamos haciendo programas: fuera cháchara promocional. No nos engañemos, salvo excepciones, hay pocas cosas menos interesantes que un artista hablando de su último disco o de las fechas de su gira. En ‘Mapa Sonoro’ no dejamos de preguntar por la actualidad de cada grupo, pero también nos gusta hablar con ellos de música, del oficio, del modo en que se organizan y de la razón por la que hacen canciones. Otra premisa fundamental es mostrar a los músicos de la forma más natural posible, ensayando, tocando en la calle, cortándose el pelo o enseñándonos su barrio.
El grafismo del programa toma el paisaje musical del país.
Se puede decir que todo lo demás ha caído por su propio peso. Escogemos los contenidos por su interés, no por su repercusión. Un programa que saca a Patti Smith, Sr. Chinarro, Scout Niblett, Lidia Damunt, Billy Bragg, Kiko Veneno, Oscar Mulero o The Pastels no es algo que estemos acostumbrados a ver. Quizás huelgue decirlo, pero de vez en cuando conviene recordar que la primera obligación de la televisión pública es ofrecer un servicio público. Por eso también evitamos centrarnos solo en ciudades como Madrid y Barcelona, que es lo que se ha venido haciendo hasta ahora.
Estilísticamente, ‘Mapa Sonoro’ está centrado en el pop y el rock independiente, pero no descuidamos otros géneros como el hip hop, la música electrónica, la canción de autor y el folk. También realizamos incursiones en el mainstream más inquieto y provocamos encuentros de músicos con personajes de otras disciplinas artísticas. Piezas tan vivas como la de Joaquín Reyes con Tote King, Fermin Muguruza con Rossy de Palma o Kiko Amat con Miqui Puig nos han mostrado un filón que queremos seguir aprovechando.
En los créditos finales de cada programa se puede ver a los responsables de que ‘Mapa Sonoro’ salga adelante, así que me gustaría aprovechar estas líneas para darle las gracias a toda la gente que nos ayuda en la sombra, muy especialmente a Juan Ugarriza y Víctor Lenore, sin cuyo apoyo y consejo mi trabajo sería, sin duda, mucho más arduo. ![]()