Fueron años espléndidos, sobre todo hasta 1994 –con el hola y adiós del príncipe gitano Ray Heredia en “Quien no corre, vuela” y la segunda parte de un inspirado “Songhai”, entre otros aciertos, como los de La Barbería del Sur, lanzados en dos etapas diferentes–, para un recorrido que, con detractores o sin ellos, posibilitó la actual asunción naturalizada que se tiene del flamenco en cualquier ámbito de nuestra sociedad. La semilla del trabajo del sello trascendió más allá de su propio radio de acción: probablemente, la nutrida generación de inquietos cantaores que ha debutado en estos últimos diez años no hubiese navegado con el viento tan a su favor sin ese bagaje de flamenco-con-raíces-pop tan característico de la idiosincrasia de Nuevos Medios.
¿Cosas en contra? Sin el sonido particular de la factoría Nuevos Medios, marca de fábrica generalmente endogámica, hoy nos evitaríamos muchas de las medianías que copian y exprimen esa estética post-ketamera (con tanta mezcla exitosa, los Carmona acabaron cayendo en el puro pastiche, aunque ya fuera de Nuevos Medios) de pop-con-raíces-flamencas lanzadas desde cualquier discográfica, sobre todo multinacionales, con aspiraciones de grandes ventas con excusa latina: de la nada de Cherokee al infinito de Alejandro Sanz.
Y sí, por sus manos pasaron elementos potencialmente comerciales (José El Francés) o piedras preciosas por pulir (Aurora o Willi Giménez & Chanela) que, entre las autolimitaciones de una marca que a diferencia de DRO prefirió no hacerse grande y la merecida buena suerte que nunca llegó, desaparecieron por el foro discretamente. Curiosamente, también vieron de lejos el renacer de Kiko Veneno, los aciertos puntuales de Niña Pastori o Navajita Plateá, la socarronería de Mártires del Compás, la sacudida del “Omega” de Morente & Lagartija Nick o los fenómenos de Remedios Amaya, José Mercé o Estrella Morente, acontecimientos relevantes de una secuencia exitosa que, posiblemente, no hubiesen brillado con la misma intensidad sin el primer eslabón soldado por Nuevos Medios.
En la actualidad, el genio inclasificable de Diego Carrasco hace sombra a la no siempre excitante fusión jazz de Jorge Pardo y sus aliados en un catálogo que, aseguran en la discográfica, espera mucho y bueno de lo nuevo de Pepe Habichuela –con el honor de ser la primera referencia flamenca de Nuevos Medios ya en 1984–, apuesta por el Churri (Diego Amador “Patita Negra”) y bendice un precioso y entrañable recital, ya editado, del veterano Juanito Valderrama en el festival de La Unión del pasado verano, “Don Juan”, donde, con satisfacción y sorpresa, retoma sus nobles orígenes.
Una nobleza, por supuesto, que le sobra al sello de Mario Pacheco –mucho menos acertado en su acercamiento al pop y al rock en los noventa–, por donde han pasado, en un momento u otro de sus singladuras, atendiendo a esa prudente política de contratos por disco que muchas veces ha ido en su contra, nada más y nada menos que Enrique Morente, Duquende, Ramón El Portugués, Miguel Poveda, El Indio Gitano, El Potito o Tomatito: respeto. 