Estas son algunas muestras de contenidos pensados y creados para niños. Pero que se alejan mucho de la idea de “música infantil” tan habitual en nuestro entorno. Viendo el éxito de estas propuestas se demuestra, una vez más, que hay que abrir la mente y experimentar con nuestros hijos, alumnos, sobrinos... Pues pronto nos lo agradecerán. Cabe decir que la sinceridad absoluta en las primeras edades hace que sea fácil saber si ha funcionado o no: si les enseñamos alguna música que no les gusta, enseguida lo sabremos. No tardarán en expresarlo o en poner caras bien explícitas. Y es que cuando los niños se sienten libres (sin obligarles a hacer, tocar, cantar lo que los adultos queremos) es cuando se expresan mejor y disfrutan más.
Esta es la base de la pedagogía activa: ofrecer un entorno lleno de posibilidades y estímulos donde ellos decidan lo que quieren hacer según su estado de ánimo o edad. En escuelas como el Pestalozzi (Ecuador), fundada por la pedagoga musical Rebeca Wild, llevan años experimentándolo. Su sala de música, repleta de instrumentos y de espacio suficiente para moverse, atrae a sus alumnos de manera espontánea. Allí cantan, tocan y bailan libremente según lo sienten.
Este tipo de educación musical, alejada de la formación característica de los conservatorios y escuelas de música, es la que hay que impulsar desde casa. Es decir, que dispongan de tiempo para experimentar con la música pero de manera relajada y compartiéndola con su familia o amigos. Así la vivirán de manera natural y alegre. Y, quizás algún día, formarán su propio grupo, serán DJs, montarán una discográfica... o simplemente, amarán la música tanto como sus padres. 
Minimúsica editó el 18 de abril de 2011 su segundo volumen, dedicado a los transportes. En Rockdelux te ofrecemos la posibilidad de escuchar el disco al completo. Diez temas a cargo de Me & The Bees, Viva Ben-Hur, Za!, Mujeres y Evripides & His Tragedies.