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JOSÉ MOURINHO, El gran timo del rock’n’roll

Ilustración: Sonia Pulido

 

EDIT (2013)

JOSÉ MOURINHO El gran timo del rock’n’roll

El entrenador portugués José Mário dos Santos Mourinho Félix (Setúbal, 1963), conocido como José Mourinho, ha trascendido más allá del hecho futbolístico para convertirse en la gran estrella mediática de los banquillos internacionales. Como si de un artista del pop o del rock se tratara, su gran personalidad egomaníaca ha eclipsado muchas veces los éxitos conseguidos. Su accidentado paso por el Real Madrid durante tres agitadas temporadas (2010-2013) sirvió para cuestionar, una vez más, sus formas y, sobre todo, su particular ética aplicada al deporte. En esta ocasión, su pragmatismo resultadista no funcionó. Santi Carrillo escribe al respecto.

El fútbol es, más que nunca, el nuevo pop para las masas. Y, en este contexto favorable, José Mourinho, icono mediático, ha conseguido lo que ningún otro entrenador había logrado antes: superar cualquier expectativa egomaníaca y convertirse en el centro de atención universal.

Maquiavélico e inteligente, el carismático Mourinho siempre ha esgrimido la misma estrategia populista ante sus aficiones: importa la victoria, no cómo conseguirla. Tras su inesperado éxito en el Oporto, sus desembarcos en el Chelsea, en el Inter y en el Madrid fueron idénticos: equipos con urgencias históricas encomendándose a este histriónico Sr. Lobo para que les solucionase los problemas al expeditivo estilo “Pulp Fiction”.

A pesar de la constelación de buenos jugadores que Mou ha dirigido en sus estelares plantillas, apena comprobar el juego tan poco brillante que ha puesto en práctica con todas ellas: básicamente, agresiva estrategia de contraataque desplegada en desquiciadas embestidas de furia y, acto seguido, repliegue y defensa táctica de lo conseguido; un conservador patrón de juego que encaja como un guante con su pragmático y autoritario carácter de confeso hombre de derechas.

Mourinho ha ganado veinte títulos en trece temporadas desde que empezó a entrenar en el año 2000 en el Benfica y siguió en el Leiria: seis con el Oporto, seis con el Chelsea, cinco con el Inter y tres con el Real Madrid; mucho, sí, pero poco comparado con los catorce que obtuvo su gran adversario generacional, Guardiola, en solo cuatro años en el Barcelona.

Profundizando más en el presuntuoso resultadismo del que siempre ha hecho gala el malcarado y desagradable Mou, se detectan algunas afrentas mayúsculas que deberían incomodar a los yihadistas madridistas que todavía lo idolatran. Ejerciendo de segundo entrenador/ayudante del Barça entre 1996-2000, Mourinho levantó siete trofeos, cuatro más que con el Madrid siendo su máximo responsable técnico. Gran paradoja que se suma a la circunstancia de que, en este tiempo vivido peligrosamente en el Santiago Bernabéu entre 2010 y 2013, los grandes rivales del equipo blanco le han pasado la mano por la cara: el Atlético de Madrid ha ganado cuatro competiciones y el Barça se ha llevado ocho. Para mayor escarnio, estadísticamente hablando, en cuanto a número e importancia de lo conseguido, el portugués se despide con el peor balance de todos los entrenadores del Real Madrid con tres años de currículo en el banquillo: tres campeonatos de once posibles.

Florentino Pérez, adalid del supuesto señorío madridista, y siempre mirando hacia otro lado para no entorpecer el posible sueño de una décima Copa de Europa que nunca llegó, se ha envainado sus decisiones de presidente hasta acabar perdiendo la dignidad ante las vergüenzas expuestas por un Mourinho insaciable que ha disfrutado detectando enemigos, propios y ajenos, a los que enfrentarse sanguinariamente para reafirmar su carácter omnívoro, el de un tipo muy poco deportivo que ha demostrado sobradamente no saber ni ganar ni perder. Peor, imposible. ¿Valía la pena tanta degradación moral para esto?

Justicia poética, al fin. Adiós a Mourinho: el gran timo del rock’n’roll.

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