Myspace crea adicción. La prueba viviente es Antonio Arias (Lagartija Nick): “Vuelvo a mi perfil cada media hora para comprobar el número de visitas. Molesto a mis amigos enviándoles un anuncio demasiado grande, mientras anulo los que me llegan por ese mismo motivo. Me vicio con mis rutinas. Oigo bandas con treinta visitas que son alucinantes. Así he podido fijarme en LSD And The Search For God, Mainline, Torpedo Boyz, The Heavy, U.N.K.L.E., Chico Boom, The Warlocks y Sportsday Megaphone. A veces me mido con otras bandas nacionales como Triángulo de Amor Bizarro y Fernando Alfaro y salgo perdiendo, pero me sumerjo en ese fuerte abrazo que es Myspace. Me sigue resultando mucho más dinámico que las páginas web habituales y creo que está cambiando nuestra mentalidad acerca de la inmediatez que deben tener los portales. No sé si mi cabeza aguantará toda esta avalancha de información durante mucho tiempo o si, por el contrario, gracias a todo esto empezaremos a activar el porcentaje de cerebro que no utilizamos”.
En el otro extremo, Cova de Silva (Nosoträsh) no se siente seducida por el plan: “Malela abrió un espacio Nosoträsh, pero creo que a ninguna nos apeteció hacernos cargo de su actualización. Ella sí utiliza Myspace para Grande-Marlaska y Le Mot. Me ha dado pereza meterme en Myspace; ya tenía bastante con el fotolog y el diario. Me interesa más tener un blog personalizado, pero no socializar tanto. Qué rollo”.
Hugo Sierra, de los emergentes Margarita, habla en nombre de su grupo: “Myspace está bien para conocer artistas nuevos, pero no nos gusta que pongan anuncios horribles. Además, no nos creemos que haya grupos que tengan dos millones de amigos; tendrían que ir saludando por la calle cada dos por tres”. Ese asunto, los anuncios, ha sido fruto de polémica, sobre todo desde que News Corporation (la empresa del magnate Rupert Murdoch) compró Myspace en julio de 2005 por 578 millones de dólares. Chris DeWolfe, uno de los fundadores, se defiende así de las acusaciones: “Estas cosas sólo le preocupan a una minoría de usuarios. Son pocos, aunque hagan ruido. La mayoría de las personas que usan la herramienta no saben quién es el dueño de Myspace. Nadie me ha podido explicar todavía algo que haya cambiado para mal desde la compra”.
LAS DUDAS RAZONABLES
Por supuesto, hay detractores. Entre ellos, Ian MacKaye, miembro de The Evens y de los míticos Fugazi. “Todas estas cosas siempre me han parecido lo mismo. Es como si en una explanada enorme todo el mundo intentara meterse en una misma tienda de campaña. Ahora parece que si no te abres un Myspace no eres nadie. Es verdad que tiene algo positivo, porque permite escuchar material de muchas bandas distintas de forma fácil y rápida. Pero, por otro lado, es un nido de anuncios de empresas multinacionales. Hace sólo dos meses, estaba intentando cerrar un concierto y el promotor me preguntó si tenía página en Myspace. Le dije que no y el tipo no quería contratarnos. Se ha dado totalmente la vuelta al concepto. Lo que debería importar es la música, no dónde esté alojada esa música. Ahora bien, también sé que este fenómeno es muy temporal. No creo que dentro de dos o tres años nos acordemos de Myspace”. Apuntemos la profecía para 2009.