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Pulsar / Fluvial, Chile: algo (mucho) se mueve
 

FREESTYLE (2018)

Pulsar / Fluvial Chile: algo (mucho) se mueve

La escena independiente chilena tiene en Pulsar (Santiago) y Fluvial (Valdivia) dos de sus principales plataformas para dar a conocer al mundo la riqueza de sus sonidos. Juan Cervera estuvo en las recientes ediciones de estos eventos y aquí expone sus impresiones.

Comenzar diciendo que la música chilena es mucho más que Violeta Parra, Víctor Jara y Quilapayún es una tontería como un castillo, pero también una verdad como una catedral.

En la larga y estrecha geografía del país sudamericano se cuecen infinidad de propuestas más que interesantes cuyo talón de Aquiles está en lo difícil que es expandirse fuera de sus fronteras, a pesar de la hiperconectividad que hoy proporcionan las nuevas tecnologías.

En Chile hay, desde hace años, una vibrante escena de pop y rock alternativo que busca y construye sus propias plataformas de difusión en forma de sellos independientes, festivales y propuestas como Pulsar (Santiago) y Fluvial (Valdivia), dos puntos neurálgicos para difundir la música que se amasa en el país de Gabriela Mistral, Vicente Huidobro y Pablo Neruda.

 
  • Álex Anwandter

  • Gepe

  • Javiera Mena

 

Bajo el lema “El valor de la música”, Pulsar llegó este año a su novena edición. Instalado en el Centro Cultural Estación Mapocho entre el 23 y el 25 del pasado noviembre, tuvo, según informa la organización, una asistencia de veinte mil personas. Nada mal para un evento que se divide entre los stands de sellos discográficos o agencias de booking, un espacio infantil, los speed meetings (encuentros cara a cara entre profesionales) y conferencias –abrió Gepe con una deliciosa e instructiva charla sobre el legado de Margot Loyola, la folclorista que ha inspirado su último álbum– y mesas redondas –sobre mujeres en el mundo de la música, los festivales en el escenario digital o el futuro de los medios especializados musicales– y conciertos y showcases al aire libre (dos escenarios) y en el auditorio de la Estación.

Entre la abultada oferta de conciertos pudimos degustar el vibrante directo de NIÑOS DEL CERRO (presentando su reciente “Lance”), la puesta de largo de RUBIO, nuevo proyecto –entre el tenebrismo dark y el pop experimental– de la Miss Garrison Francisca Straube, el maravilloso show de ÁLEX ANWANDTER –añadido a la programación en el último momento– desbrozando hits pretéritos y las nuevas canciones de “Latinoamericana” (2018) y un exultante GEPE dando vida y vigor a su “Folclor imaginario” (2018). También pasaron por el abarrotado auditorio ASES FALSOS, los históricos ELECTRODOMÉSTICOS de Carlos Cabezas y una JAVIERA MENA que debería solucionar de una vez por todas los problemas de timing de su show.

Toda una experiencia con dos puntos a destacar:  el entusiasmo generalizado del público frente a cualquier propuesta estilística y la extrema juventud del mismo (aquí se palpa un verdadero relevo generacional).

 
  • Niños del Cerro

  • Ases Falsos

  • Maifersoni

  • Niña Tormenta

  • Diego Lorenzini

  • Fakuta

  • Congelador

  • Gianluca

  • Bronko Yotte

 

Fundada en 1552 por el extremeño Pedro de Valdivia y bañada por las aguas de los ríos Calle Calle, Cau-Cau y Cruces, Valdivia (166 000 habitantes según el censo de 2017), a 847 kilómetros al sur de Santiago, disfruta de un entorno casi paradisíaco, es sede de la Universidad Austral de Chile y el lugar elegido para celebrar el festival Fluvial, que este año (entre el 29 de noviembre y el 1 de diciembre) llegaba a su tercera edición. Conferencias y talleres –medios musicales, contracultura y sociedad, la participación de las mujeres en los festivales de música, la escena independiente latinoamericana en el mercado estadounidense…–, speed meetings –un descubrimiento: Invernadero, trío de rock instrumental de Temuco; editarán álbum en 2019, producido por Jack Endino– y un abultado programa de conciertos al aire libre y gratuitos –en El Torreón Los Canelos y en el escenario Fluvial, al lado del río, junto al péndulo de Foucault– y en salas (La Rata Envenená, Gaz Gaz, Tilo).

En el Tilo pudimos descubrir la propuesta de MAIFERSONI, intensidad eléctrica que parte del post-rock para levantar hipnóticas espirales de rock musculoso con espacios para la improvisación. Publicarán nuevo álbum en 2019 a través de Quemasucabeza, el sello santiaguino que celebraba sus dos décadas de vida convertido en una referencia de la independencia chilena: el 30 de noviembre el escenario del Torreón estuvo dedicado a esta efeméride con actuaciones de NIÑA TORMENTA (folk cristalino de la escudería Uva Robot, donde también graba DIEGO LORENZINI, una especie de Devendra Banhart entre la fragilidad y la ironía: muy recomendable), FAKUTA (synthpop  vitalista), LOS BÁRBARA BLADE (descargando un atropellado rock con sintetizadores), los citados Maifersoni, los históricos CONGELADOR (su krautrock volcánico no caduca), GIANLUCA (jovencísima estrella del trap que brilla con su letras emo y su flow lento: búsquenlo en el último álbum de Gepe), BRONKO YOTTE (Felipe Barrios y su rap de combate, con el contrapunto soulero de la voz de Macarena Campos) y NIÑOS DEL CERRO.

En la jornada de clausura, el escenario Fluvial se puso de largo con la comparecencia de FERNANDO MILAGROS y, sobre todo, de ASES FALSOS: los de Cristóbal Briceño –un frontman con un carisma de muchos quilates– ofrecieron un concierto apoteósico –con su momento para recordar la lucha del pueblo mapuche: el reciente asesinato del activista Camilo Catrillanca estuvo muy presente en ambos festivales– entre la apropiación de la canción melódica italiana y el rock de guitarras de los R.E.M. más inspirados.

Pulsar y Fluvial: dos magníficas y más que válidas puertas de entrada a la realidad de un Chile que busca (y puede) encontrar su lugar en el mundo de las músicas alternativas.

Publicado en la web de Rockdelux el 12/12/2018
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