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Charlie Hebdo (I), ¿Qué futuro hay para la sátira política?

La provocadora portada del 14 de enero. Perdón tras la tragedia. "Je suis Charlie", según Mahoma.

 

EDIT (2015)

Charlie Hebdo (I) ¿Qué futuro hay para la sátira política?

La masacre al semanario satírico francés ‘Charlie Hebdo’ el 7 de enero de 2015, con un balance de doce muertos, dio paso a una movilización mundial para defender la libertad de expresión frente a los fanatismos. ¿Las cosas volverán a ser como antes y el dibujo político sobrevivirá?, se preguntó Vicenç Batalla en esta columna de opinión.

La respuesta de los supervivientes de la revista fue la publicación, el miércoles 14 de enero, de un nuevo número con el título “Os perdonamos” y un Mahoma que enseña el lema ya célebre desde el fatídico 7 de enero, “Je suis Charlie”. Es obra del caricaturista Luz, que salvó su piel porque en la reunión del miércoles anterior llegó con retraso a la redacción de la calle Nicolas Appert, en el undécimo distrito de París entre Bastilla y República.

Del equipo de una decena de dibujantes, solo quedan Luz, Willem, Coco y Catherine. Riss se recuperaba favorablemente en el hospital. Y ya no están Charb, el director, ni los históricos Wolinski, Cabu, Honoré y Tignous. Tampoco los comentaristas Bernard Maris y Elsa Cayat ni el corrector Mustapha Ourrad. También perdieron la vida el promotor cultural Michel Renaud, el operario Frédéric Boisseau, el escolta Frank Brinsolaro y el policía nacional Ahmed Merabet, rematado en el suelo por los hermanos Saïd y Chérif Koauchi en su huida por la calles de la capital.

Esta matanza recuerda el atentado contra ‘El Papus’, en Barcelona en 1977, cuyo espíritu libertario tenía concomitancia con la trayectoria de ‘Charlie Hebdo’. El ataque, así como los cinco muertos atribuidos en los mismos días a Amedy Coulibaly (una policía municipal y cuatro personas en un supermercado judío en el este de París), suscitó una manifestación multitudinaria el 11 de enero en una unión inédita entre partidos, jefes religiosos y una cincuentena de líderes gubernamentales más o menos democráticos.

 
Charlie Hebdo (I), ¿Qué futuro hay para la sátira política?

“Finalmente, en lo esencial, estamos de acuerdo...”. O la misma crítica a musulmanes, católicos y judíos. ¿Dónde está el problema?

 

“Debemos llevar una responsabilidad simbólica que no figura en los dibujos de ‘Charlie’”, explicaba justo antes Luz al semanario ‘Les Inrockuptibles’. “Esta unanimidad le resulta útil a Hollande (presidente) para soldar la nación; le resulta útil a Marine Le Pen (ultraderecha) para pedir la pena de muerte”, analizaba el dibujante. “A diferencia de los anglosajones o de Plantu (caricaturista del diario ‘Le Monde’), ‘Charlie’ se bate contra el simbolismo: las palomas de la paz y otras metáforas del mundo en guerra no son nuestro estilo”, resumía Luz.

Esta es la paradoja para los autores de cómic. Usan su libertad creativa para cargar contra el poder y no responden a ninguna consigna ideológica. Es su espacio no violento para cuestionar con humor lo que se considera tabú. Y, en el caso de ‘Charlie Hebdo’, contra todo tipo de integrismos y, en los últimos años, el islamismo radical. Algo que les ha costado la vida, asesinados por jóvenes de cultura musulmana aunque nacidos en Francia. Por dibujar al profeta Mahoma, intermitentemente desde 2006, y querer aplicar a esta religión la misma crítica que a católicos y judíos.

La cuestión de la autocensura por miedo, prudencia o consenso es el gran debate. ¿Se podrá seguir dibujando de la misma manera? ¿Lo van a aceptar los editores? ¿Habrá una regresión pre-Revolución Francesa? ¿’Charlie Hebdo’ seguirá una vez agotado el número extraodinario de millones de ejemplares cuando en diciembre las pérdidas acumuladas hacían temer por su desaparición? El redactor jefe Gérard Biard escribía en este número: “Los millones de personas anónimas, todas las instituciones, todos los jefes de Estado y de Gobierno, todas las personalidades políticas, intelectuales y mediáticas, todos los dignatarios religiosos que esta semana han proclamado ‘Yo soy Charlie’ deben saber que esto también quiere decir yo soy la laicidad”.

(Se puede leer la segunda parte aquí)

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