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SIMONA LEVI, Madame X

“Por mucho que a tu alrededor haya un consenso sobre un tema, tú tienes que seguir preguntándote por qué. A veces soy la que lleva la contraria dentro de mi propio grupo y eso puede resultar desagradable, pero lo encaro como el precio que debo pagar”. Foto: Óscar García

 
 

MANIFESTO! (2013)

SIMONA LEVI Madame X

Desde los años noventa ha participado –y a menudo ha tomado también el protagonismo– en muchos de los grupos de acción surgidos en Barcelona. Nacida en Turín en 1966 y formada como actriz en París, esta italiana de armas tomar ha denunciado la especulación inmobiliaria, ha puesto en jaque a la SGAE y ha impulsado un partido político que se jacta de no tener ideología, el Partido X. ¿Quién dijo que los artistas no servían para nada? Gemma Tramullas entrevistó a Simona Levi.

Te pusieron Simona por Simone de Beauvoir. ¡Estabas predestinada a rebelarte! De hecho me pusieron Simona Rosa Juditta: Simona por Simone de Beauvoir, Rosa por Rosa Luxemburgo y Juditta por haber cortado la cabeza a Holofernes –el relato bíblico cuenta que, para salvar la ciudad judía de Betulia del asedio al que la sometía el ejército asirio, Judith sedujo al general enemigo y le cortó la cabeza, una acción que la convirtió en un símbolo de la lucha de los débiles contra los poderosos–. De pequeña me llevaban a las fábricas ocupadas, a proporcionar comida a los obreros, y de adolescente pillé las rebeliones y la lucha armada dura de los “anni di piombo” (la convulsa época política de los setenta y primeros ochenta).

“Yo he tenido quince novios, pero nunca he sido tan feliz como desde el día que entendí, y no hace tanto de eso, que no tener pareja no es una renuncia, sino que es una jodida puta conquista. Ya no busco todo en una única persona ni permito que una única persona me use de chacha, de prostituta y de enfermera. He conquistado mi libertad verdadera y he conocido el amor verdadero, que son mis compañeros de lucha, la gente con la que construyo mundos posibles cada día”

¿Qué te inculcó tu familia? Un alto sentido del deber y el preguntarse todo el tiempo el porqué de todo; por mucho que a tu alrededor haya un consenso sobre un tema, tú tienes que seguir preguntándote por qué. A veces soy la que lleva la contraria dentro de mi propio grupo y eso puede resultar desagradable, pero lo encaro como el precio que debo pagar.

Otro precio es la soledad emocional. No. Yo he tenido quince novios, pero nunca he sido tan feliz como desde el día que entendí, y no hace tanto de eso, que no tener pareja no es una renuncia, sino que es una jodida puta conquista. Ya no busco todo en una única persona ni permito que una única persona me use de chacha, de prostituta y de enfermera. He conquistado mi libertad verdadera y he conocido el amor verdadero, que son mis compañeros de lucha, la gente con la que construyo mundos posibles cada día. Cuando sea mayor y no tenga nada que hacer, escribiré un libro para que las niñas entiendan que lo primero que tienen que tener claro es que no hay que tener nunca pareja.

Uno de tus primeros actos de rebelión fue decir “no” a la universidad. Era muy buena estudiante, pero no tenía ningún respeto por la institución académica. Aquello fue un drama familiar, porque para mi familia yo estaba predestinada a ser una premio Nobel de no sé qué. En lugar de eso, me fui a vivir a Francia y allí estudié teatro con Jacques Lecoq, que era un genio. Durante varios años me gané la vida como modelo de pintores, profesora de italiano, traductora, camarera y actriz. 

En 1990 te instalas en Barcelona. ¿Qué te atrapó de la ciudad? Huía de una historia de maltrato en París y llegué a Barcelona porque tenía una amiga que vivía aquí, no porque conociera la ciudad. Poco a poco descubrí que era un lugar diferente, creativo, con un punto pícaro que le va bien a la lucha. ¡Hasta el MIL (Movimiento Ibérico de Liberación, en el que militaba Salvador Puig Antich) era divertido! Aquí existe una tradición de lucha libertaria muy bonita, menos dogmática, y me gusta este espíritu.

Abriste la sala Conservas, en el barrio del Raval, como centro de operaciones de arte y política. Además de programar espectáculos, por allí han pasado la mayoría de los grupos de acción social que han operado en Barcelona: V de Vivienda, BassiBus, Yo Mango, Assemblea de Resistències al Fòrum 2004, ExGae, X.net... En Conservas hemos hecho de todo, incluidas las reuniones de DRY (Democracia Real Ya) en Barcelona.

¿Y no has encontrado nunca micrófonos ocultos? Seguro que los hay, pero no tenemos nada que esconder.

 
SIMONA LEVI, Madame X

“El Partido X es un invento increíble, genial. Es apartidista, no personalista ni paternalista. La gente se encuentra alrededor de una X, una incógnita, no se conoce, no trabaja de forma asamblearia ni vertical, sino en red”. Foto: Óscar García

 

Uno de los momentos más sonados de tu larga carrera activista ha sido la guerra contra la SGAE. ¿Cómo empezó? Hice un vídeo que mostraba con cámara oculta cómo en la propia oficina anti-“mobbing” del Raval se hacía “mobbing” a las ancianas para sacarlas de sus casas y La Caixa lo censuró, alegando que esas imágenes eran suyas. Yo, que soy muy terca, empecé a investigar el tema del copyright y me obsesioné. Al principio fuimos un grupo mayoritariamente de mujeres que poníamos en común los temas de copyright y así nació ExGae. Empezó siendo una consultoría ciudadana sobre temas de copyright y evolucionó para denunciar que el fanatismo del copyright es una cortina de humo para prohibir internet como herramienta de organización y revolución. Por cierto, en todas estas luchas sociales hay un componente muy poderoso de mujeres tenaces que sujetan cosas en desiertos absolutos. Mujeres como Ada Colau tienen toda mi admiración.

Internet ha tenido una gran influencia en fenómenos como el 15-M... España es el país más potente en cultura libre y el que tiene más licencias Creative Commons. La gente entiende el compartir y hay un movimiento activista muy potente, desde “hackers” hasta “community managers” espabilados que son muy hábiles en el uso de la red. Hay un cierto uso de la red como vigilancia, como el trabajo que se ha hecho en las elecciones catalanas.

“La transformación no es como la piensan los revolucionarios trasnochados, eso de que de repente somos todos iguales y hay justicia para todos... Cuanto más recortan, más aumenta la conciencia y la acción de la gente, y veo claro que hay un desplazamiento hacia una sociedad nueva. Tengo confianza en la herramienta de internet y pienso que se dan las condiciones históricas ideales para que se cree una conciencia colectiva lo suficientemente poderosa para que podamos cambiar la historia para bien”

¿Qué trabajo? Ha habido un desmantelamiento muy potente de la mimética del sistema. Por ejemplo, cientos de personas se abrieron perfiles en internet y dedicaron días a conversar con votantes de CiU para hablar de recortes, de por qué iban a votar a un partido que estaba siendo una fuente de problemas.

¿Estás diciendo que el activismo en internet ha influido en el resultado de las elecciones catalanas (CiU perdió doce escaños)? Sí, estoy segura.

¡Pero si tú no tienes ni Facebook ni Twitter! Es verdad, pero sé que la gente vive en las redes sociales y que en internet se crea mucha opinión. Esto es una guerra y los dos bandos tenemos la misma herramienta. Lo bueno es que nosotros la hemos entendido mejor, de momento, y somos muchos más millones.

Recientemente te presentaste como una de las caras del Partido X. ¿Por qué crear un partido político a estas alturas? Es puro pragmatismo, un paso que responde a la lógica. El 15-M produjo propuestas programáticas que no se pueden llevar a cabo porque hay un gobierno que lo impide, ¿no? Pues lo lógico es echarlos de ahí y meter gente que permita llevar a cabo las propuestas que tenemos.

¿Que tenemos quién? Los ciudadanos. La Red Ciudadana Partido X no es una panacea, sino un grupo de trabajo de ciudadanos que quieren cambiar las cosas. Lo primero no es la ideología, sino las cosas que hay que cambiar: las colas en los hospitales, la transparencia... Y cuando tienes claras esas prioridades, buscas a las personas con más talento que las puedan llevar a buen fin. El Partido X es un invento increíble, genial. Es apartidista, no personalista ni paternalista. La gente se encuentra alrededor de una X, una incógnita, no se conoce, no trabaja de forma asamblearia ni vertical, sino en red y sobre la base de la ponderación; el voto es la ponderación basada en la competencia, tiene una escalabilidad que se basa en criterios matemáticos como el principio 90-9-1...

No entiendo nada. Es que es imposible de entender, se tiene que ver. Se nos puede achacar ser incomprensibles, pero lo que defendemos está publicado desde el primer día y explicado en detalle (en la web partidox.org). Si solo quieres gruñir y criticar, eres libre de hacerlo, pero aquí tienes la posibilidad de corresponsabilizarte.

Pareces tan convencida... La transformación no es como la piensan los revolucionarios trasnochados, eso de que de repente somos todos iguales y hay justicia para todos... Cuanto más recortan, más aumenta la conciencia y la acción de la gente, y veo claro que hay un desplazamiento hacia una sociedad nueva. Tengo confianza en la herramienta de internet y pienso que se dan las condiciones históricas ideales para que se cree una conciencia colectiva lo suficientemente poderosa para que podamos cambiar la historia para bien. En dos años habremos cambiado la faz de la Tierra, estoy convencida.

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