Es ésta una de las mejores películas de amor de los últimos años. Así de simple. Inspirado en un relato corto de Annie Proulx publicado originalmente en ‘The New Yorker’, este western de cámara (su tono es tan íntimo y confesional que hasta los espacios amplios parecen habitaciones pequeñas y llenas de secretos) parte de una historia de amor particular para referirse con sabiduría y delicadeza a algo tan universal como la capacidad de reprimir los propios sentimientos.
De no caer en manos adecuadas, el romance intermitente que mantienen durante tres décadas Ennis del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal), dos cowboys enamorados pero incapaces de apostar por una vida en común, habría derivado en una propuesta facilona y sin aristas. Convencidos de que esa historia habla por sí sola, muchos cineastas se hubieran aferrado al tópico, a la escrupulosidad y a la afirmación categórica para referirse a la intransigencia, tema fundamental de la película del taiwanés Ang Lee. No ha sido así. Tanto el director de “La tormenta de hielo” (1997) como Diana Ossana y Larry McMurtry, los guionistas, han ido más lejos. Han esquivado las soluciones sencillas y, en un admirable ejercicio de comprensión, han evitado detenerse sólo en lo que todos sabemos (que la intransigencia quizá no desaparezca nunca) para ahondar en algo mucho más complejo: la respuesta del hombre a las trabas externas, al margen de su naturaleza.
Con el apoyo de dos actores sobrenaturales –capaces de interiorizar las dudas de quien se debate entre lo que quiere y lo que cree que debe querer–, “Brokeback Mountain (En terreno vedado)” (2005) se refiere con gestos comedidos y las palabras justas a algo tan terriblemente común como el miedo a no ser comprendido y no comprenderse y, como consecuencia, la autocensura de los sentimientos y la aceptación silenciosa de una tristeza sin fin. ![]()


























