Publicado originalmente en 2002, “Velocidad moderna” fue el primer gran trabajo a color de Blutch (Estrasburgo, 1967), y no ha perdido nada de vigencia, porque la velocidad a la que se mueven sus viñetas es, efectivamente, moderna. Blutch dibuja siempre en un territorio liminar, y más que nunca en este libro, donde todo está en transformación, al límite, borroso. Sus viñetas transmiten una peculiar viscosidad visual que las relaciona con lo sensorial y con lo sensual.
Blutch toma notas dispersas de las emociones frágiles y mutables de sus personajes, y acaba llevándonos a un paisaje perturbador de rigurosa disciplina onírica. La clave la da la portada, un dibujo que, literalmente, está fuera y dentro de la obra, en lo material y en lo narrativo. Es ese territorio presente pero impalpable de los sueños que, como ya sabemos, es siempre erótico, y a la vez inquietante. Como un nudo de tensión sexual fuertemente apretado, “Velocidad moderna” nunca se acaba de resolver. ![]()









