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Breaking Bad, The one who knocks

¿Quién es Walter White? ¿Es Heisenberg?

 
 

SERIE TV (2013)

Breaking Bad The one who knocks

El fin de la quinta y última temporada de “Breaking Bad” (AMC, 2013) se convirtió en fenómeno mediático. Y es que esta producción norteamericana rompió con una serie de estructuras que existían como requisito para la ficción televisiva. Sin embargo, lo que más llamó la atención fue su desarrollo y su nivel de profundidad psicológico y argumental, una suerte de viaje estático y disperso, caótico, centrado en la figura de Walter White y el rico universo que lo rodea. Daniel P. García elucubró al respecto en este artículo. Más información sobre “Breaking Bad”, aquí.

Así, ¿quién es Walter White? ¿Es Heisenberg? ¿Es Walt Whitman? ¿Es Heisenwalt el que habla al final de “Breaking Bad” con su esposa Skyler (Anna Gunn)? Él mismo parece no saber o no estar seguro de quién es… La doble vida. Por un lado, es un amante y orgulloso padre que cuida de su familia y les da todo lo que necesitan; por otro, un traficante, un criminal, un hombre que mata hombres por miedo, en un principio, y por desesperación, cerca del final. Y, sin embargo, nunca sabremos quién es quién: el gato de Heisenberg siempre está vivo y muerto, el principio de incertidumbre se mantiene hasta el final.


Piloto: Una y otra vez

La primera vez que Walter aparece en pantalla en esta serie de Vince Gilligan es un hombre casi desnudo, patético, inseguro y desesperado. Unas sirenas sirven como banda sonora de la escena. Se graba a sí mismo en una cámara, despidiéndose de su familia y preparándose para lo peor. Esa es la primera imagen que tenemos de Walter, que se extiende por casi toda la primera parte del capítulo.

Walter perteneció al equipo de investigación ganador del Premio Nobel de química en 1985. Tiene un hijo con parálisis cerebral, una esposa con una hija en camino, trabaja de profesor en una escuela y por las tardes atiende la caja de una cadena de lavado de automóviles. Nada de esto parece molestarle. No obstante, hay algo que no cuadra. Esa vida anodina se ve matizada por humillaciones menores, la conciencia de la cercanía de la vejez –cumple 50– y la falta de sexo; en definitiva, la falta de reconocimiento y valoración hacia él, hacia su trabajo y su esfuerzo.

Luego, viene el cáncer.

 
Breaking Bad, The one who knocks

No morirá en una cama si ya sabe quién es y cómo debe morir en realidad. Debe transformarse al final en el héroe: proveer a su familia, salvar a Jesse.

 

Hay un sonido de fondo que parece no dejarle escuchar y lo sume en su propio mundo. Ese sonido aparece mientras el médico le diagnostica cáncer de pulmón –inoperable– y vuelve a sonar en diferentes momentos de la primera temporada, aislándolo de lo que le rodea.

El cáncer se suma a todo lo anterior como la guinda del pastel, el quiebro que lo pone frente al espejo, mirando en lo que se había convertido. Ese es el límite donde despierta, justo en el momento en el que su compinche Jesse Pinkman (Aaron Paul) le pregunta por qué un “straight like you, giant stick up his ass”, además de viejo, quiere traficar/fabricar, de la noche a la mañana. Algo tiene que andar mal: o se volvió loco o está deprimido. Walter contesta: “I’m awake…”. Pero ¿de qué ha despertado?

El desierto que rodea Albuquerque se había transformado en el escenario de su infierno, una pesadilla de la que no podía despertar. Ahí se había hundido en una rutina repetitiva, una condena similar a la de Sísifo, con la diferencia que supone que su misión, la de Walter, es para con su familia. Esa es la motivación inicial y la autojustificación de sus delitos: calcula lo que necesita dejar a sus hijos para que crezcan seguros y el tiempo que necesita estar en ese mundo para lograr esa cantidad.

Así, a pesar del terror y desesperación que llega a sentir dentro de ese mundo, se descubre a sí mismo como alguien valioso, alguien reconocido y reconocible: entre los restos de su propio ego, encuentra a Heinsenberg, un hombre que es valorado y que recibe lo que merece por lo que hace. Consigue poder, seguridad, control sobre su vida.

Hay un ciclo que se cumple, un crecimiento espiritual, emocional y psicológico que se inicia cuando “cocina” por primera vez y Jesse lo bautiza como un artista. Walter ha encontrado su resurrección espiritual a través de la paradoja que Heinsenberg es de sí mismo. Walter nunca desaparece, simplemente le da espacio a lo que siempre existió dentro de él. Sabe quién es él y lo que quiere, aunque busque subterfugios para negarlo. He is awake.


Walter, Alicia, espejos y agujeros

De la repetición en la que se había transformado su vida pasa a reconocerse como otro, como un artista que inicia un período de autorreconocimiento en el que excava hasta lo más profundo de su interioridad, de su egoísmo, para emerger hacia el final como un “hombre nuevo” y vivir a los dos lados del espejo como si fuese uno –el gato está vivo y muerto–.

Heisenberg logra en este ascenso espiritual –descenso moral de Walter– respeto, poder y reconocimiento total –como hombre de familia y personal–. No obstante, siguen existiendo esos dos mundos paralelos: la vida sencilla de Walt y el mundo de Heisenberg, y los desea ambos. Es un narciso doble que arrastra ambos mundos hacia el caos.

 
Breaking Bad, The one who knocks

Jesse Pinkman (Aaron Paul) y  Bryan Cranston (Walter White).

 

Walter alcanza la orilla del abismo cuando reconoce ante Skyler que él es quien está detrás del gatillo y no frente al cañón: es Heisenberg hablando por primera vez con su esposa a través de la boca de Walter. Un par de escenas después, Heisenwalt compra el autolavado de Bogdan. “Being boss is tough”, dice Bogdan, “You think you ready? (...) “Has to make cashiers wipe down cars… even if they don't want to. Can you be tough, Walter?”.

Walt ya había olvidado que solo precisaba el dinero para dar a su familia todo lo que necesitaba y solo sentía el poder de ingresar el dólar de Bogdan en la máquina de bebidas… La humillación, la venganza. Había trabajado duro, había doblegado a Tuco (el distribuidor de la metadona que él y Jesse elaboran, interpretado por Raymond Cruz) y estaba a punto de adueñarse de todo el negocio haciendo desaparecer al poderoso dealer Gustavo Fring (Giancarlo Esposito). Es en este punto donde Walter cae como Alicia a través del hueco, uniendo dos mundos y destruyéndolos a la vez.


Capítulo final: Transformación

La cámara muestra a Skyler hablando con su hermana por teléfono. La vemos desde atrás. El sol la ilumina de frente y la habitación está llena de luz amarilla. No ha visto a Walt a pesar de que lo tiene delante. Ahí están los cuerpos del cuñado y su compañero. Walter dice que lo hizo por él. “I liked it, I was good at it”, dice.

Heisenwalt se dispone a terminar con la destrucción de los dos mundos. Él ya ha alcanzado el punto de no retorno y, como buen camino de crecimiento, debe terminar su senda física para completar la transformación.

Walter sale de su propio infierno, de esa vida mediocre, y crece como ser humano: se hunde en Heisenberg y sale resucitado desde la cabaña en las montañas. Todo lo que hizo, lo hizo él; todo lo que fue, él lo fue. No morirá en una cama si ya sabe quién es y cómo debe morir en realidad. Debe transformarse al final en el héroe: proveer a su familia, salvar a Jesse.

En la última escena lo vemos contemplando el laboratorio, repasando lo que es, lo que alcanzó. Cae de rodillas y muere en medio de lo que fue y logró, en una completitud por partes, con dos caras que siempre fueron una: Heisenwalt.

La energía no se crea ni se destruye, solo se transforma.

Publicado en la web de Rockdelux el 26/11/2013
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