×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
CHARLIE BROOKER, “Black Mirror”: abismos tecnológicos

El hombre tras el espejo.

 
 

ENTREVISTA (2016)

CHARLIE BROOKER “Black Mirror”: abismos tecnológicos

La serie de culto “Black Mirror” alcanzó su tercera temporada a finales de 2016 de la mano 
del gigante de la televisión online Netflix. En esta entrega –tercera mejor serie del año según el Rockdelux 357– inventó seis universos posibles de nuestro porvenir inminente, pero, a diferencia de previos horizontes pesimistas, en el espejo negro de esta nueva tanda se vislumbraron reflejos de esperanza. Su creador, Charlie Brooker, le contó los entresijos a Begoña Donat en esta entrevista.

Cuando en octubre de 2015 se publicó la biografía no autorizada de David Cameron, “Call Me Dave”, muchos ojos se giraron hacia un guionista de televisión. En el primer episodio de su hoy serie de culto, “Black Mirror”, Charlie Brooker conjeturaba con un Primer Ministro británico forzado a copular con un cerdo. Un extracto del libro revelaba que, en su época universitaria, el entonces líder conservador había introducido “una parte privada de su anatomía” en la boca de un porcino muerto. La ficción igualaba a la realidad. Y eso provocaba la sospecha de la audiencia, un sentimiento que enmascaraba el temor a que muchas de las profecías distópicas relatadas en las dos primeras temporadas de “Black Mirror” (Channel 4, 2011-2013; cada una de ellas con tres episodios) pudieran llegar a materializarse.

“Cabe aclarar que no damos una visión pesimista de la tecnología. La mayoría de las veces se emplea del mismo modo que en ‘Dimensión desconocida’ hacían uso de los elementos sobrenaturales. Esto es, como el medio que hace posible que sucedan cosas imposibles. Cuando algo se tuerce en ‘Black Mirror’ es casi siempre por la acción de los seres humanos”

Esta propuesta de episodios inconexos es descrita a menudo como una versión para la era moderna de las series “Dimensión desconocida” (1959-1964) y “Cuentos de la cripta” (1989-1996). A estas referencias, Brooker añade dos: la serie de terror “Hammer House Of Horror” (1980) y el mediometraje “La cabina” (Antonio Mercero, 1972). De hecho, en el segundo episodio de la segunda temporada, titulado “Oso blanco”, hay un guiño a ese título español.

Como en sus referentes, las suyas son “historias únicas y extrañas”, fabricadas con el material que nutre nuestras pesadillas, pero, en su caso, los episodios juguetean con los miedos contemporáneos vinculados al uso de las nuevas tecnologías. Casi siempre con corolarios funestos. “Es una propuesta, sobre todo, preocupante. Pero cabe aclarar que no damos una visión pesimista de la tecnología. La mayoría de las veces se emplea del mismo modo que en ‘Dimensión desconocida’ hacían uso de los elementos sobrenaturales. Esto es, como el medio que hace posible que sucedan cosas imposibles. Cuando algo se tuerce en ‘Black Mirror’ es casi siempre por la acción de los seres humanos”, advierte el guionista y productor.

No obstante, en esta nueva temporada, la tercera, que el 21 de octubre se estrenó en Netflix, hay hueco para el optimismo. Uno de los episodios, “San Junípero”, ilustra una historia de amor ambientada, aparentemente, en los años ochenta. “Fue el primero de los guiones que escribí para esta tanda. Quería dar un giro y explorar una historia positiva. Si fuésemos agoreros todo el tiempo, al final nos haríamos predecibles, manidos y aburridos”.

La nueva media docena de píldoras ofrece una gran paleta de tonalidades. “Caída en picado” es una sátira social; “La ciencia de matar”, cine bélico; “Playtesting”, puro terror tecnológico; “Cállate y baila” se enmarca en el género del thriller, y “Odio nacional” tiene aliento de noir nórdico.

Desde que en 2012 ganara el Emmy en la categoría de mejor miniserie, los adeptos allende su tierra de factura, Reino Unido, han ido creciendo de manera exponencial. Los motivos de su eco internacional residen, bajo el parecer de su creador, “en la condición global de la tecnología, las neurosis y las preocupaciones”.

Stephen King: “Adoro ‘Black Mirror’. Terrorífica, divertida, inteligente. Es como ‘Dimensión desconocida’, pero no apta para menores de 17 años”. Este es el trráiler de la tercera temporada, disponible en Netflix.

Entre los fans de sus especulaciones sobre el futuro inmediato se halla Jon Hamm (protagonista de “Mad Men”), quien en 2014 participó en el especial navideño de noventa minutos “White Christmas”. La tercera temporada cuenta con la colaboración de estrellas invitadas como Gugu Mbatha-Raw, famosa por otra serie de ciencia ficción, “Doctor Who”, y futura incorporación al octavo episodio de “Star Wars”; Mackenzie Davis, fichada para la secuela de “Blade Runner”; Alice Eve, reconocible por la nueva generación de “Star Trek”, y Bryce Dallas Howard, protagonista de “Jurassic World”.

A menudo, la dirección de los capítulos es delegada en otros realizadores. Tal es el caso de “Caída en picado”, protagonizado por la hija de Ron Howard, a cuyos mandos se ha situado Joe Wright. Más infrecuente es la cesión de los guiones, pero en el episodio mentado, Brooker ha entregado la pluma a Michael Schur, creador de “Parks And Recreation” y productor y guionista de “The Office”, y a la protagonista de ambas series, Rashida Jones.

“En una entrevista en el ‘late night’ de Conan O’Brien, Louis C.K. bromeó con la posibilidad de que el wi-fi llegue a los aviones. En su chiste, cuando la velocidad de navegación baja, el protagonista dice: ‘Esto es una mierda’. Es un ejemplo que ilustra muy bien cómo hoy en día damos por hechas situaciones que son milagrosas. Vivimos tiempos muy raros”

Robert Downey Jr. también ha mostrado su fruición por este espejo oscuro donde se reflejan los aspectos más inquietantes de nuestra existencia en el siglo XXI. El intérprete se ha hecho con los derechos para adaptar el episodio “Tu historia completa”, de la primera temporada. Entre los ilustres seguidores de la serie se halla también Stephen King, quien en su cuenta de Twitter comentó: “Adoro ‘Black Mirror’. Terrorífica, divertida, inteligente. Es como ‘Dimensión desconocida’, pero no apta para menores de 17 años”.

Brooker encuentra inspiración para sus realistas augurios del porvenir en las sociedades presentes. “Tokio es una ciudad fascinante y Singapur es pura distopía. Londres también. Y Las Vegas. Hace poco he estado allí y he reparado en que las tragaperras han sido reemplazadas por pantallas en lugar de las máquinas físicas donde antes veías el movimiento rotatorio de las frutas. Tienes frente a ti a un montón de gente apostando y usando fichas electrónicas, porque ya no hay monedas. Y todo ese dinero virtual construye una fantasía enorme y extravagante”.

¿Daría pie el Brexit a alguna entrega futura de la serie? Brooker afirma que no, porque para alimentar sus cábalas sortea las noticias. “Además, me temo que cualquier hipótesis que desarrollemos se emitirá cuando algo peor haya sucedido”.

En el pasado festival de Toronto, Gugu Mbatha-Raw, protagonista de “San Junípero”, opinaba que esta sensación de ciencia ficción que habitamos arrancó con el advenimiento de internet. Brooker, que en los noventa ejercía de periodista especializado en videojuegos en la radio, recuerda al respecto su flechazo con los reproductores MP3. “Fue el primer modelo a la venta, me parecía increíble. Lo mostraba a mis amigos y no les parecía tan gran cosa porque solo podía almacenar diez canciones. Hemos llegado a un punto en el que damos por sentada la sorpresa en nuestra vida diaria. En una entrevista en el ‘late night’ de Conan O’Brien, Louis C.K. bromeó con la posibilidad de que el wi-fi llegue a los aviones. En su chiste, cuando la velocidad de navegación baja, el protagonista dice: ‘Esto es una mierda’. Es un ejemplo que ilustra muy bien cómo hoy en día damos por hechas situaciones que son milagrosas. Vivimos tiempos muy raros”.

JOAQUÍN REYES, Chanante

ENTREVISTA (2006)

JOAQUÍN REYES

Chanante

Por Víctor Lenore
PALOMA CHAMORRO, Disculpen esta interrupción
Por José Luis Fdez. Abel
JOOLS HOLLAND, La televisión musical aún es nutritiva
Por David Saavedra
Arriba