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CHRIS WARE, Inventando el cómic futuro
Chris Ware contesta desde Chicago, donde vive con su mujer y su hija, y desde donde practica una ética de trabajo inquebrantable.
 
 

ENTREVISTA (2010)

CHRIS WARE Inventando el cómic futuro

Entrevista de Pepo Pérez a Chris Ware, el nombre de referencia del cómic mundial en los últimos lustros. Franklin Christenson Ware (Omaha, Nebraska, 1967) está consagrado como el autor más importante del cómic contemporáneo y uno de los líderes visibles de la novela gráfica, un movimiento internacional de historietistas que ha alcanzado el prestigio cultural con un nuevo cómic, artístico y adulto. Pero la magnitud de la aportación de Chris Ware trasciende su medio, señalado por algunos como –simplemente– uno de los grandes artistas vivos.

Descubierto por Art Spiegelman a finales de los ochenta y reclutado para su revista ‘RAW’, Chris Ware inauguró su propia cabecera en 1993, ‘Acme Novelty Library’, una serie de formato mutante donde recopila desde entonces sus trabajos para revistas y periódicos. Entre ellos, “Jimmy Corrigan. El chico más listo del mundo”, una historia monumental parcialmente autobiográfica sobre tres generaciones de chicos abandonados por sus padres que, tras publicarse en libro en 2000 por Pantheon (aquí en 2004 por Planeta DeAgostini), le supuso el reconocimiento literario (First Book Award en 2001 de ‘The Guardian’, nunca antes otorgado a un cómic) y del circuito del arte (Bienal del Whitney Museum Of American Art en 2002, entre otras muestras). Desde entonces serializa en ‘Acme’ dos historias largas, “Building Stories” y “Rusty Brown”, y recoge materiales dispersos en números especiales como “Catálogo de novedades ACME” (Mondadori, 2009), mejor cómic de la década pasada según Rockdelux, un libro inabarcable que constituye el epítome del estilo vanguardista de Ware. Su reinvención del lenguaje del cómic pasa por historietas experimentales de diseño complejo que exigen la exploración atenta del lector y que persiguen, con sus estructuras y patrones visuales, recrear el proceso de la memoria, la conciencia y las emociones cotidianas.

“Me levanto cada día, ya sea para nadar una milla o preparar el desayuno a mi hija de 5 años, la llevo a ella y a mi esposa a la escuela, y luego regreso a casa y trabajo tan diligentemente como puedo hasta las tres de la tarde, cuando voy a recogerlas. Es una existencia tristemente regular que me encanta”

Ware contesta desde Chicago, donde vive con su mujer y su hija, y desde donde practica una ética de trabajo inquebrantable, la única que le permite seguir construyendo su catedral de cómic. “Me levanto cada día, ya sea para nadar una milla o preparar el desayuno a mi hija de 5 años, la llevo a ella y a mi esposa –profesora de Ciencias y Arte– a la escuela, y luego regreso a casa y trabajo tan diligentemente como puedo hasta las tres de la tarde, cuando voy a recogerlas. Es una existencia tristemente regular que me encanta. Como John Updike, pienso que si un fontanero, un político o un presidente están trabajando duro desde la mañana hasta la noche, entonces yo también”.

Tu obra ha recuperado recursos formales en desuso de las tiras dominicales de prensa de comienzos del siglo XX, un cómic todavía libre de la influencia hegemónica que tuvo el cine a partir de los años treinta. Cuando estaba en la escuela de arte, los ejemplos de cómics literarios o reflexivos eran pocos y alejados entre sí. Las excepciones más notables eran los “underground” de Robert Crumb, Kim Deitch y, por supuesto, el “Maus” de Art Spiegelman, que sigue siendo hasta hoy el mejor de todos a seguir. Art y su esposa Françoise Mouly también publicaban la revista ‘RAW’, la causa de que me interesara en las tiras de cómic que florecieron antes de que la forma se calcificara en una imitación en papel de los tropos y clichés del cine. Vi que en esos primeros cómics residía el auténtico potencial expresivo del lenguaje. Así que estudié las tiras de “Krazy Kat”, “Polly And Her Pals”, “Little Nemo” y “Gasoline Alley”, y de dibujantes más antiguos como Rodolphe Töpffer y Émile Cohl, tratando de olvidar la idea de cómic como texto ilustrado, lo que sucedió en la década de 1940, y viéndolo más como una composición de ideogramas con su propio lenguaje expresivo, casi musical.

 
CHRIS WARE, Inventando el cómic futuro

Inauguró su propia cabecera en 1993, ‘Acme Novelty Library’, una serie de formato mutante donde recopila sus trabajos para revistas y periódicos y donde serializa dos historias largas, “Building Stories” y “Rusty Brown”.

 

Hay una evolución en tus personajes desde los primeros, más de “cartoon”, como Quimby The Mouse, Big Tex y Rocket Sam, hasta personajes más realistas, como los de “Building Stories” y “Rusty Brown”. Cuando dibujaba una tira semanal, centrarse en una historia seria se me hizo agotador e irritante, así que de vez en cuando sacaba una tira cómica. Irónicamente, de ahí surgieron la mayoría de mis ideas serias; Jimmy Corrigan, Rusty Brown y otros aparecieron como tiras de gag y luego se desarrollaron como personajes serios. No es una forma inusual de engañarse a uno mismo en la escritura, y funcionó con “Madame Bovary” o “Don Quijote”. Este proceso refleja algo de la estructura invisible de la vida, como la frescura tonta que las cosas nuevas parecen provocarnos antes de convertirse en algo sólido y familiar y de disolverse en una cáscara vacía, casi paródica, de lo que una vez fueron. Es la forma de todo lo humano, desde cómo experimentamos un solo día hasta una relación, o la repetición de una palabra hasta que pierde su sentido.

“Mi objetivo es captar lo más estrechamente posible el sentido y la experiencia de la vida real. También estoy escribiendo, espero, para personas que no han nacido todavía, así que quiero recrear mi sentido del mundo tanto como pueda”

Te preocupa mucho la representación del tiempo y de la vida diaria. Un “tiempo” a menudo no lineal debido a tus diseños, especialmente en tus historietas-diagrama. Veo el tiempo y la vida humana como una forma, no como una dirección, y en mis historias trato de llegar a ella de diferentes maneras. Mi objetivo es captar lo más estrechamente posible el sentido y la experiencia de la vida real. También estoy escribiendo, espero, para personas que no han nacido todavía, así que quiero recrear mi sentido del mundo tanto como pueda. No me fío de las historias o el arte que tratan de divertir, entretener o distraer, porque todo arte verdadero convierte lo que consideramos entretenimiento en algo innecesario y obsoleto. Aunque suena pretencioso, creo que es el único camino para hacer algo duradero, excepto para el arte popular que pasa a la posteridad por accidente, una circunstancia bastante rara.

Has descrito los cómics como música, o como un ritmo musical. Noté pronto en mi evaluación de la historia del cómic que si quitaba las palabras de mis tiras aún oía sonidos en mi mente al leerlas, así que decidí centrarme en tiras mudas durante un par de años. Me proporcionaron una base en el lenguaje oculto de los gestos con que todos nos expresamos y engañamos a los demás y a nosotros mismos en la vida diaria, y fue también un modo de atender a la concepción global de la página como composición. Los cómics son más que nada un arte de composición, y el historietista, un compositor. Siento esta palabrería pretenciosa.

 
CHRIS WARE, Inventando el cómic futuro

“Jimmy Corrigan. El chico más listo del mundo” es una historia monumental parcialmente autobiográfica sobre tres generaciones de chicos abandonados por sus padres.

 

También has tocado, y estudiado, ragtime. ¿Qué otra música sueles oír? Dejé de escuchar música popular hace tiempo y solo escucho música clásica, últimamente a compositores contemporáneos como Arvo Pärt, Henryk Górecki, Györgi Ligeti y Vladimir Martynov. Y Walter Hus, quien el año pasado escribió una pieza de cámara a partir de un extracto de “Jimmy Corrigan” que me emocionó completamente. Aunque el ragtime aún me gusta y creo que fue una extraña molécula inestable de arte popular que probablemente solo aparece una vez en la civilización, ya no lo escucho.

“Por favor, no te olvides de Marjane Satrapi, que es la historietista literaria más conocida en el mundo. No es casualidad que su trabajo haya llegado a millones de personas, y creo que si vas a nombrar un líder, yo definitivamente la elijo. Además, ella es mucho más carismática que yo. Por comparación, solo soy un simple manitas”

Has distinguido entre “dibujo” –como en tus bocetos académicos del natural– y “cartooning”, el dibujo simbólico que usas en tus cómics, casi ideogramas. En tus historietas pareces “escribir” con dibujos y “dibujar” con palabras. Para mí, el cómic refleja el proceso por el que aprehendemos y distorsionamos el mundo, desde la formación del lenguaje hasta nuestro lecho de muerte. Como niños, nuestros ojos están abiertos al mundo, a su detalle y variedad, conforme nuestro cerebro intenta clasificar y trasladar todos esos datos sensoriales a los conceptos generales o palabras que nos permitirán navegar por un mundo de señales sociales. Cuando somos adolescentes, no vemos ya gran parte del mundo; la estructura cristalina del lenguaje actúa como una especie de plantilla o malla. Y como adultos “funcionales” navegamos por el mundo medio a ciegas, obsesionados con lo que ya sucedió y con lo que va a suceder, mientras prestamos muy poca atención a lo que está sucediendo. Así, creemos que la vida pasa más y más rápido y nos deja atrás. El papel y la disposición del artista es “ver” y abrir los ojos de aquellos que no lo hacen. Y con todo esto en mente, el dibujo es para contemplar y el “cartooning” es para leer.

Existe un hilo entre tu obra y la de Robert Crumb, a pesar de todas las diferencias. Y aunque a él le preocupa más la sátira social, tú también la practicas a veces. Ambos sois, además, los historietistas más influyentes de las últimas décadas. Estás siendo demasiado generoso y pasando por alto a Art Spiegelman y a muchos artistas increíbles. Así que no voy a decir nada más sobre esto. Sobre la sátira, estoy de acuerdo con Flaubert en que es la forma más baja de arte, pero también puede producir cosas como “Madame Bovary”. Es también una despedida artística muy agria para una cultura en franca decadencia, como es ahora la nuestra.

Muchos autores te señalan como líder del movimiento de la novela gráfica. Por favor, no te olvides de Marjane Satrapi, que es la historietista literaria más conocida en el mundo. No es casualidad que su trabajo haya llegado a millones de personas, y creo que si vas a nombrar un líder, yo definitivamente la elijo. Además, ella es mucho más carismática que yo. Por comparación, solo soy un simple manitas.

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