En Navidad tomo vacaciones de mí mismo y me dejo anestesiar por las chucherías que suelo ir a ver al cine. Me sobra con unas gafas para aplaudir espectáculos en 3-D, aunque sean profundamente bobos. Digo esto porque “Invictus” (2009) me habría gustado más si la hubiese visto hace unas semanas, cuando aún cantaba villancicos, pero la reciente bajada de precios y temperaturas le han hecho un flaco favor. Ahora puedo apreciar su brillantez formal, no sus planteamientos. Me siento incapaz de comparar a Mandela con Obama, ni siquiera con Morgan Freeman. Tampoco me sale jugar con la semiótica para hacer discursos sobre liderazgo político y deportes, y su relación con la identidad nacional. El mundo ha vuelto a su cauce normal, también el cine, de modo que dejaré de lado las ecuaciones fáciles. Sería maravilloso que los partidos de rugby arreglasen los problemas de un país o, si no, que lo hiciesen los partidos políticos; sería maravilloso que Eastwood defendiese más su personalidad y menos sus ideas; sería maravilloso que no tuviésemos que vengarnos de nadie y nos dejáramos de perdonar a los demás porque nosotros nos creemos santos.
Admiro a los individualistas si hacen autoanálisis para sacar a la luz lo peor y lo mejor de sí mismos; los dejo de admirar si dedican su tiempo a contarnos el estado de las cosas. Quiero decir que prefiero “Cazador blanco, corazón negro” (1990) a “Invictus”. Clint Eastwood sabe pasear su imponente presencia en cualquier lugar; lo que no le sale tan bien es describir cualquier lugar. Incluso en formato panorámico, siempre lo vemos a él. Pinta paisajes con las estrategias de un retratista, como Velázquez mientras se sitúa entre los personajes de un lienzo o como Rembrandt mientras cuenta una parábola bíblica a partir de su propio rostro. Los buenos espectadores saben que es un maestro desde un punto de vista formal; yo solo sé que eso a veces no basta para considerar sus películas obras maestras. Y esta no es más que la historia navideña que hasta los chicos malos nos cuentan una vez en la vida. ![]()


























