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DANA SPIOTTA, Identidad y autoinvención

Un libro sobre la fraternidad, el rock, la memoria y cómo manipularla para hacer soportable la vida en esta tierra.

 
 

ENTREVISTA (2013)

DANA SPIOTTA Identidad y autoinvención

Junto con Michael Chabon, Rick Moody y Jonathan Lethem, entre otros, Dana Spiotta es una de las últimas novelistas “serias” de la literatura norteamericana que escogió el rock como material de inspiración para una obra. Hablamos de “Stone Arabia”, la historia de una relación entre hermanos, pero también de un aspirante a estrella del rock que inventa su ficción de éxito. Juan Manuel Freire entrevistó a Dana Spiotta.

Si la vida te da limones, haz con ellos limonada. Si el éxito no te llega, invéntalo en unas crónicas y demuestra ser un gran escritor, aunque solo sea para tu hermana. Esto es lo que hace Nik en “Stone Arabia” (2011; Blackie Books, 2012). Un libro sobre la fraternidad, el rock, la memoria y cómo manipularla para hacer soportable la vida en esta tierra; cómo crear una narrativa a partir del caos atómico y el pesar cotidianos.

“En cuanto a artistas excéntricos de culto, pensé en Jandek, R. Stevie Moore, Ariel Pink, The Soft Boys y Epic Soundtracks, entre muchos otros. También pensé en el mundo del arte. Ray Johnson, que representó su propio suicidio, y después un puñado de artistas ‘outsider’ o ‘privados’”

Es la primera novela que llega a nuestro país de la respetada Dana Spiotta, antes autora de “Lightning Field” (2001) y “Eat The Document” (2006), otra obra sobre el tema de la identidad. Hablamos con la escritora sobre su estupendo tercer libro, músicos de culto, la narrativa con estructura de “muñecas rusas” y Facebook, entre algún otro tema. Todo un honor y un placer.

En una novela anterior, “Eat The Document”, abordabas el asunto de la autoinvención. Y este vuelve a ser el caso con “Stone Arabia”. Sí, estoy interesada en la identidad, que a menudo se enreda con la autoinvención. ¿Qué nos hace quienes somos? En “Stone Arabia”, parte de la respuesta es: la gente que nos conoce y nos ama.

La película “Holy Motors” (Leos Carax, 2012) parece lidiar con temas similares: ¿Qué construye nuestra identidad? ¿Necesitamos pequeñas ficciones para sobrevivir? No la he visto, pero creo que Nik está respondiendo al mundo, replicando al rostro de la indiferencia. Y admiro eso. Creo que necesitamos hacer algo así para permanecer intactos. Denise –la hermana de Nik en la novela– necesita aprender eso: cómo hacer una narrativa de su vida. En realidad el libro trata sobre eso y sobre cómo afecta a la gente que hay en nuestras vidas. Está muy ligado a la memoria. Corroboramos los recuerdos unos de otros, pero cada vez que recitamos un recuerdo lo estamos cambiando.

¿Podrías comparar a Nik con algún músico de rock auténtico? ¿Tenías algún punto de referencia? Hay muchos músicos de garage que no se rinden ante nada. Conozco a bastantes de ellos, incluyendo a mi marido (Clement Coleman, cantante y guitarrista de Methodist Bells) y a mi padrastro (Richard Frasca, líder de Village). En cuanto a artistas excéntricos de culto, pensé en Jandek, R. Stevie Moore, Ariel Pink, The Soft Boys y Epic Soundtracks, entre muchos otros. Todos ellos tienen públicos mayores que Nik. No hemos oído hablar de los Niks, por supuesto. También pensé en el mundo del arte. Ray Johnson, que representó su propio suicidio, y después un puñado de artistas “outsider” o “privados”.

 
DANA SPIOTTA, Identidad y autoinvención

Memoria de culto.

Foto: Jessica Marx

 

Nunca llegamos a saber realmente si la música de Nik es buena, si es un genio o se autoengaña. ¿Era esto intencional? Sí. Creo que es bueno, y ciertamente es listo, pero también pensé que cómo fuera de “bueno” era lo de menos. Su compromiso lo hace bueno en una cierta manera. Tiene una obsesión concienzudamente elaborada; y esa clase de personajes son siempre interesantes y profundos.

Desde luego, es un gran escritor. Me gusta el hecho de que haya otra narrativa dentro de la narrativa principal y ambas interactúen entre ellas. Sí, exactamente. De una forma extraña, ha escrito una novela, o una autobiografía ficcional. Las “Crónicas” son un proyecto de arte.

“Una de las cosas en las que estoy más interesada es en cómo la nueva tecnología cambia nuestra forma de vivir hoy. Las redes sociales son un gran cambio, y nuestro sentido de las fronteras ha evolucionado, así como lo que es la verdad. Pero me encanta que la tecnología haya hecho posible para todo el mundo hacer películas y música si le apetece. Tiene un lado bueno y extraño”

El mantra de Nik (“autocomisariarse o desaparecer”) parece también el motor de mucha gente que usa sitios sociales como Facebook. ¿Crees que nos estamos empezando a preocupar más por documentar nuestra vida que por nuestra propia vida? Diría que sí. Una de las cosas en las que estoy más interesada es en cómo la nueva tecnología cambia nuestra forma de vivir hoy. Las redes sociales son un gran cambio, y nuestro sentido de las fronteras ha evolucionado, así como lo que es la verdad. Pero me encanta que la tecnología haya hecho posible para todo el mundo hacer películas y música si le apetece. Tiene un lado bueno y extraño.

Me encanta el modo en que imitas la prosa de los críticos de rock. ¿Eres una lectora empedernida de prensa musical? ¿Cuáles son tus revistas o críticos favoritos? Intenté leer lo que Nik habría leído: ‘Creem’, ‘NME’, ‘Melody Maker’. Me encanta Lester Bangs, y me influyó, o más bien a Nik. También leí un montón de obituarios rock y notas interiores de discos.

Los poetas románticos trataban las relaciones hermanos-hermanas de forma profunda, pero esto no es tan habitual en la narrativa contemporánea. Ahora mismo solo se me ocurre la película “Puedes contar conmigo” (Kenneth Lonergan, 2000). “Franny y Zooey” (J.D. Salinger, 1961) es una gran novela de hermanos. O “El encuentro” (2007), de Anne Enright.

Parece haber una tendencia de novelistas “serios” que abordan la música rock (desde diferentes ángulos): Rick Moody, Jonathan Lethem, Michael Chabon, Jennifer Egan... ¿Por qué ahora? No lo sé. Supongo que no hay nada más triste que un rockero de mediana edad. Es una buena lente para observar las ambiciones y sueños de juventud, quizá.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Algo que puedas revelar? Tengo un libro nuevo, y creo que es bastante diferente a los otros. Pero si hablo sobre él, igual me salgo de él. Como Nik, necesito un espacio privado para construir mi mundo.

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