“En cuanto a artistas excéntricos de culto, pensé en Jandek, R. Stevie Moore, Ariel Pink, The Soft Boys y Epic Soundtracks, entre muchos otros. También pensé en el mundo del arte. Ray Johnson, que representó su propio suicidio, y después un puñado de artistas ‘outsider’ o ‘privados’”
Es la primera novela que llega a nuestro país de la respetada Dana Spiotta, antes autora de “Lightning Field” (2001) y “Eat The Document” (2006), otra obra sobre el tema de la identidad. Hablamos con la escritora sobre su estupendo tercer libro, músicos de culto, la narrativa con estructura de “muñecas rusas” y Facebook, entre algún otro tema. Todo un honor y un placer.
En una novela anterior, “Eat The Document”, abordabas el asunto de la autoinvención. Y este vuelve a ser el caso con “Stone Arabia”. Sí, estoy interesada en la identidad, que a menudo se enreda con la autoinvención. ¿Qué nos hace quienes somos? En “Stone Arabia”, parte de la respuesta es: la gente que nos conoce y nos ama.
La película “Holy Motors” (Leos Carax, 2012) parece lidiar con temas similares: ¿Qué construye nuestra identidad? ¿Necesitamos pequeñas ficciones para sobrevivir? No la he visto, pero creo que Nik está respondiendo al mundo, replicando al rostro de la indiferencia. Y admiro eso. Creo que necesitamos hacer algo así para permanecer intactos. Denise –la hermana de Nik en la novela– necesita aprender eso: cómo hacer una narrativa de su vida. En realidad el libro trata sobre eso y sobre cómo afecta a la gente que hay en nuestras vidas. Está muy ligado a la memoria. Corroboramos los recuerdos unos de otros, pero cada vez que recitamos un recuerdo lo estamos cambiando.
¿Podrías comparar a Nik con algún músico de rock auténtico? ¿Tenías algún punto de referencia? Hay muchos músicos de garage que no se rinden ante nada. Conozco a bastantes de ellos, incluyendo a mi marido (Clement Coleman, cantante y guitarrista de Methodist Bells) y a mi padrastro (Richard Frasca, líder de Village). En cuanto a artistas excéntricos de culto, pensé en Jandek, R. Stevie Moore, Ariel Pink, The Soft Boys y Epic Soundtracks, entre muchos otros. Todos ellos tienen públicos mayores que Nik. No hemos oído hablar de los Niks, por supuesto. También pensé en el mundo del arte. Ray Johnson, que representó su propio suicidio, y después un puñado de artistas “outsider” o “privados”.