Hace años que el impacto artístico de Bob Dylan ya no se mide exclusivamente en función de su discografía sino en todo lo que esta inspira a otros creadores. La película de Todd Haynes “I’m Not There” (2007) es un estratosférico ejemplo. También lo es este ensayo de 2005 donde el reputado crítico estadounidense dedica doscientas páginas a una canción para la que cuesta esculpir nuevos elogios, pero cuya majestuosidad analiza y exprime magistralmente. Querrás correr a por la canción, pero te engancharán sus reveladores datos y reflexiones.
Greil Marcus contextualiza el país a través del hit parade de 1965, vincula la canción con discos anteriores y posteriores de Dylan, desmenuza la toma definitiva en un capítulo sexto para enmarcar, la sigue durante los once meses que la banda tardará en domarla en directo y, en una última pirueta de espionaje creativo, comenta todas las tomas que el judío y sus músicos dedicaron a cazar tan inasible pieza de arte.
Sobrado de aura, Marcus puede mear fuera de tiesto calificando a los Soft Boys como “un grupo de punk psicodélico sin especial interés” y luego conectar “Like A Rolling Stone” con el “Go West” versionado por Pet Shop Boys. Su visión panorámica abruma y somete. Únicamente la enorme cantidad de erratas tipográficas empaña tan soberana exhibición de literatura pop. A su lado, la telegráfica crítica musical actual queda por los suelos. ![]()























