Tal vez “Like A Rolling Stone. Bob Dylan en la encrucijada” (PublicAffairs, 2005-Global Rhythm, 2010) no sea el texto más completo y logrado de este crítico y ensayista, pero sí la sublimación de un método de trabajo y estudio que ha servido, desde las páginas de revistas como ‘Rolling Stone’ –desde Muddy Waters, el concepto se repite–, ‘Creem’ y ‘The Village Voice’ o en su quincena de libros sobre las fuentes primigenias del rock, Elvis Presley o la relación entre el punk y los situacionistas, para fundar un paradigma para el estudio de la cultura popular. Junto a un puñado de pioneros de la letras como Norman Mailer, Tom Wolfe, Lester Bangs o Jon Savage, la aproximación y el análisis de Marcus exhiben el rigor científico del sociólogo y el ardor del fan y sirven para señalar los momentos fundacionales del pop, el rock y la cultura audiovisual e interpretar su trascendencia, aquellos en los que una nueva forma de expresión artística y social se ensarta en el curso de la historia contemporánea.
Para Marcus, con “Like A Rolling Stone”, Bob Dylan transformó el rock’n’roll en un arte nuevo; intelectualizado y combativo pero que conservaría todo el vigor y el peligro de sus orígenes, una piedra de toque que integra en sus cincuenta y nueve versos la poesía simbolista, la jerga callejera y la transgresión beat sin perder su vinculación con el blues negro y el espíritu norteamericano de la nueva frontera. En este estimulante ejercicio de dylanología, Marcus emprende la concienzuda tarea de analizar ese vórtice de significados para mostrarnos la anatomía de un acto de creación radical y misterioso, el nacimiento de un nuevo lenguaje que en apenas seis minutos marcaría para siempre la forma en que entendemos la cultura popular.
El libro está dedicado a la radio. ¿Por qué? “Like A Rolling Stone”, el libro, viene de la radio. Allí fue donde escuché la canción por primera vez, y donde la he escuchado el 95% de las veces. Por supuesto, uno nunca sabe que la van a poner, de manera que para mí siempre es una sorpresa, un pequeño “shock”; como el disco en sí mismo, que está hecho de sorpresas y “shocks” que nunca pierden su capacidad de impactar. El libro no es más que un intento de entender por qué sucede este fenómeno con este disco.
Entonces es una dedicatoria con una nota nostálgica, ¿no es cierto? La radio ha cambiado en los últimos tiempos de una forma radical, especialmente desde la llegada de la radio por satélite e internet. Como ocurre con todo, ahora es un nicho de mercado en el que a menudo debes pagar para tener acceso, de manera que ya no es un medio tan público y compartido. Hace décadas que ha desaparecido esa cultura compartida, pero la gente siempre encuentra formas de aprovechar las pequeñas rendijas que deja la radio “mainstream”. Aun hoy en día, cuando aparece un “hit” que trasciende todas las barreras, como el “Hey Ya!” de OutKast, se produce un sentimiento de aventura común como pocos. Al igual que sucedió hace treinta años con Grandmaster Flash And The Furious Five y “The Message”.