En los títulos de crédito se puede leer “Un cuento de Joann Sfar” en vez del característico “Un filme de Joann Sfar” o, dado el caso, “Una película de Joann Sfar basada en la vida de Serge Gainsbourg”. No es un biopic al uso, aunque repasa los aspectos más relevantes (también los más conocidos) en la vida del músico francés. Joann Sfar ha pasado por su filtro fantasioso y por su raíz hebrea (dos de las claves de su obra como autor de cómics) muchos de esos avatares, creando la figura de un gran-guiñolesco álter ego de Gainsbourg y reforzando la condición de judío del personaje. “Gainsbourg (vida de un héroe)” es una mezcla entre la extrapolación y la reconstrucción que apela a la fantasía sin dejar de lado la realidad.
Sfar argumenta que no le interesan las verdades de Gainsbourg sino sus mentiras, pero la película pone en imágenes muchas de esas verdades, algunas de ellas de forma muy episódica: la relación con Boris Vian, Juliette Gréco (escenificada en torno a “La javanaise”), France Gall (con “Baby Pop” como fondo sonoro), Brigitte Bardot (con la creación de “Bonnie And Clyde”, “Comic Strip” y las primeras y evocadoras notas del “Je t’aime... moi non plus” que escribiera para ella), Jane Birkin (la parte más larga de la película, lógico, también con el “Je t’aime...” y los albores de la historia de Melody Nelson como centro neurálgico) y Bambou, así como la época del rock nazi, el pop canalla, la estancia en Jamaica y la lectura reggae de “La Marsellesa”.
Faltan pocas cosas relevantes: el “Lemon Incest” con Charlotte o su labor como actor y director cinematográfico serían las ausencias más notables. La diferencia no está en lo que se cuenta, sino en el tono escogido. Y también en ello hay una cierta contradicción: Sfar “recrea” pero el actor Eric Elmosnino “imita” sin dejar escapar ninguno de los tics de Serge cuando era Gainsbourg y cuando fue Gainsbarre. ![]()


























