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JOAQUÍN REYES, Tontunas y cucamonas

Tal vez sin proponérselo, Joaquín Reyes y sus colegas han creado escuela con su peculiar humor. Foto: Óscar García

 
 

ENTREVISTA (2011)

JOAQUÍN REYES Tontunas y cucamonas

En mayo de 2011, Joaquín Reyes estrenó en Rockdelux su sección “Obituarios de Chichinabo”, una página mensual donde da rienda suelta a sus fantasías sobre músicos falsos en una combinación peculiar de dibujo y texto. En esta entrevista de Miquel Botella, habló de ello y de su infalible fórmula para sobrevivir en el medio televisivo. Y es que si Lon Chaney era “el hombre de las mil caras” por su capacidad de metamorfosearse en una increíble variedad de personajes, Joaquín Reyes podría heredar ese título, al que habría que añadir la coletilla “... y un solo acento” porque su rasgo característico es un inconfundible deje manchego. Pero el albaceteño es mucho más que un Mortadelo transformista, y con “Ellos mismos” (2011) –una recopilación de sus tiras de “celebrities” creadas para ‘El País’ y ‘El Periódico’– volvió a su verdadera pasión, el cómic. Aquí nos lo explicó con su peculiar estilo “chanante”.

La imaginación a veces produce monstruos. Desde que supe que iba a entrevistar a Joaquín Reyes (Albacete, 1974), con motivo de la publicación de “Ellos mismos” (Reservoir Books-Mondadori, 2011), mi calenturienta mente dibujó un escenario donde el cómico aparecía disfrazado de Francisco Umbral y no dejaba de exclamar “¡Yo he venido aquí a hablar de mi libro!”. Por suerte, esa idea quedó atrapada entre mis neuronas y se demostró que cualquier excusa es buena para hablar con el creador de Enjuto Mojamuto. Pero, primero, ahí va la bomba: a partir del próximo número, Reyes iniciará una colaboración con Rockdelux. “Van a ser unos obituarios falsos de personajes inventados, que me dan una excusa para crear una historia sobre músicos. Va a quedar muy bonico, con su dibujo, su texto... y además espero que dé un poco de risa, también”.

“Lo de Rockdelux van a ser unos obituarios falsos de personajes inventados, que me dan una excusa para crear una historia sobre músicos. Va a quedar muy bonico, con su dibujo, su texto... y además espero que dé un poco de risa, también”

Aunque a Joaquín Reyes se le conoce sobre todo por programas televisivos como ‘La hora chanante’, ‘Muchachada Nui’ y ‘Museo Coconut’, su primera vocación fue el dibujo y, de hecho, empezó ilustrando para la colección Barco de Vapor. Él mismo reconoce que su estilo ha evolucionado hasta llegar a “Ellos mismos”: “Antes hacía unos monigotes muy graciosos, como de línea clara, y de repente empecé a dibujar así, realista, no sé muy bien por qué. Eran también influencias del cómic norteamericano independiente, mi género favorito. En este caso concreto, al hacer tiras sobre famosos, buscaba que el dibujo fuera lo más realista posible para que el texto, que muchas veces son disparates en boca del personaje, funcionara como un contraste entre la forma y el fondo”.

Por las páginas de “Ellos mismos” desfilan todo tipo de famosos: músicos, actores, futbolistas o políticos. Lo mismo ocurría en las parodias televisivas de “Celebrities” y “Testimonios”, en una mezcla esquizofrénica en la que podían aparecer personajes de la prensa del corazón (Paquirrín, Tita Cervera) junto a otros mucho más minoritarios (Lars von Trier, Alan Moore). “Para mí, la cultura pop es hacer un batiburrillo con todo eso. Me divierte poner a Lars von Trier, John Galliano, Paquirrín o Tita Cervera al mismo nivel. Aunque a veces nos hemos propuesto forzar un poco al público. Por ejemplo, con Alan Moore; creo que es el personaje más minoritario que hemos hecho, porque no deja de ser un guionista de cómics. Pero la gente que lo estaba viendo en su casa pensó: ‘¿Alan Moore? ¿Michael Moore, ha dicho? ¿Julianne Moore?’. Evidentemente, en mi opinión, unos tienen más méritos que otros, pero como personajes todos tienen un interés, y me acerco a ellos de la misma forma”.

Más que una simple selección de sus tiras en la prensa, en “Ellos mismos” Joaquín hace un ejercicio de autocrítica sobre su profesión, con unos interludios donde dialoga con un orangután. “Me daba un poco de pudor hacer una recopilación pura y dura. Porque si la hace Quino, dices: ‘Quino, claro, fue un grande’. Pero ¿cómo va a hacer una recopilación Joaquín Reyes, si es lo primero que saca? Se me ocurrió meter esa conversación, una estructura que copié a Juanjo Sáez –de su libro “Yo” (Reservoir Books-Mondadori, 2010)–, con él y un álter ego que comentan, en este caso, el trabajo de las tiras. Los primates me hacen mucha gracia, porque son muy bonicos y te hacen reír con sus cucamonas, pero en un momento dado, si se cabrean, te arrancan la mano de un ‘bocao’. Son graciosos y cabrones. Pensé en un orangután para que hiciera de álter ego que dice lo que yo no quiero decir, me mete caña y se ríe de mí. Situarse por debajo es una estrategia del cómico para que luego se le permita decir cosas”. Ese diálogo surrealista culmina con un desenlace sorpresivo. “No quería que la gente se sintiera estafada, quería llenar el libro de muchas chorradas y que hubiera un giro final muy Amenábar para que la gente dijera: ‘¡Oh, Dios mío, qué inesperado!’”.

 
JOAQUÍN REYES, Tontunas y cucamonas

La imaginación a veces produce monstruos. Foto: Óscar García

 

Pongámonos serios: recientemente el director Nacho Vigalondo provocó un escándalo en Twitter por unos chistes sobre el Holocausto. ¿Se pueden hacer bromas sobre cualquier tema? “Tengo una opinión que va en dos direcciones: por una parte, creo que el humor debe forzar un poco los límites; por otra, creo que es bueno que el cómico se autocensure. En el caso de Nacho me pareció desproporcionada la reacción. Probablemente, él llegó ebrio a su casa, se animó con el Twitter y cuando se dio cuenta estaba poniendo eso... Pero eran bromas. Bromas desafortunadas, porque hubo gente que se sintió ofendida. Pero no es un filonazi, no estaba negando el Holocausto. Creo que aquí hay una guerra de medios clarísima, y siempre se aprovecha algo para atacar al otro, y ‘El País’ me parece que actuó... bueno, no me pareció bien que le quitaran el blog. Pero comprendo la reacción. Efectivamente, existen bastantes temas tabú. Y yo en parte tampoco lo veo mal. Si lo que vas a decir va a ofender a la gente, o tienes la sospecha de que se va a malinterpretar, mi opinión es que no lo digas. Nosotros nunca nos hemos visto en esa tesitura porque no tenemos una vocación de provocar en cuanto a los temas, provocamos más en la forma”.

Tal vez sin proponérselo, Reyes y sus colegas han creado escuela con su peculiar humor. “Me gusta pensar que hemos influido sobre todo en chavales que dicen: ‘Hostias, si estos tíos han podido, yo también podré lograrlo’. Al fin y al cabo, lo que creo que la gente valora es que un grupo de amigos hayan podido hacer lo que les gustaba en la tele, y les hayan pagado por hacerlo”. A pesar de todo, no han alcanzado ese estatus de las “celebrities” que parodian. “Soy un famoso de chichinabo. Por ejemplo, si estamos en Malasaña, el barrio de Madrid donde están los bares a los que ciertos muchachos van a marearse, allí somos como virreyes. En el barrio de Salamanca ya nos para menos gente. No somos conocidos como alguien que está haciendo una serie que ven cinco millones de personas. A nosotros nos ve un grupo de gente, suficiente creemos nosotros, pero que hace que nuestra vida sea normal. Siempre hemos trabajado en canales pequeños donde hemos valorado la libertad. Me gusta hacer cosas pequeñas y ser cabeza de ratón más que cola de león; aunque a veces hemos sido cola de ratón, directamente”.

“He llegado a la conclusión de que alguien que trabaje en la televisión tiene que manejar cuatro normas: vender humo, apuntarse un tanto, escurrir el bulto y balones fuera. Esas son las cuatro normas que has de saber para trabajar en la tele, y para sobrevivir, sobre todo”

Una de las claves de su éxito se encuentra sin duda en el lenguaje, en el uso de vocablos hasta ahora poco oídos. “Hay algunos inventados como ‘catacroker’, una palabra de Raúl Cimas que define muy bien ese estado en que la locura ya ha llegado a tu vida. Y luego están las palabras manchegas como ‘gambitero’ o ‘tontuna’, que hemos oído siempre, y nos hacían gracia. Hay un diccionario de los setenta, buenísimo, de José S. Serna –“Cómo habla La Mancha. Diccionario manchego” (1974)–, que es mítico, y muchas palabras las hemos sacado de ahí”. En ese aspecto terminológico, desde Chiquito de la Calzada no ha habido un impacto similar en este país. “Le hemos copiado bastante. Lo de ‘Bjöorl’, ‘John Gallianoorl’, eso es Chiquito. Y fue algo involuntario: me descubrí gritando así, como ‘quietoorl’, ‘Yoko Onoorl’... Y luego tuve la suerte de coincidir con él en el Periferias y en Cádiz, y fue como conocer a alguien a quien admiraba muchísimo, y descubrir que era igual. Estuvimos cenando y le echaba vino sin parar para que no dejara de hablar”.

El cómico ya tiene en mente dos nuevos proyectos de novela gráfica. “Uno es un libro sobre mis años en la Facultad de Bellas Artes en Cuenca”. De hecho, en “Ellos mismos” recuerda una estrambótica experiencia de esa época: “Eso pasó con un amigo, Miguel Núñez, que luego hizo el proyecto de Mell Allen de jungle y drum’n’bass, y ganó el concurso de maquetas de Rockdelux –en 1997–. Hizo unas galletas gigantes como trabajo, y las llevábamos en el capó del coche sin atar. En un momento dado, miré por el retrovisor y vi objetos que volaban, y eran nuestras galletas que salían disparadas. Imagínate a un viandante conquense normal, en su vida diaria, en su rutina, que veía de repente cómo unas galletas gigantes se le abalanzaban. Si le llega a dar a alguien un galletazo, no sé si le hubiera decapitado directamente”.

El otro cómic que Reyes prepara, también de carácter autobiográfico, se basa en su experiencia en la televisión. “Es muy curioso, nuestro caso. Nos dejaron hacer lo que queríamos y nos dieron confianza y tiempo para hacerlo. He llegado a la conclusión de que alguien que trabaje en la televisión tiene que manejar cuatro normas: vender humo, apuntarse un tanto, escurrir el bulto y balones fuera. Esas son las cuatro normas que has de saber para trabajar en la tele, y para sobrevivir, sobre todo”.

Y si hablamos de televisión, a Reyes y su troupe le esperan dos temporadas más de ‘Museo Coconut’ y unos programas especiales de sketches por encargo de Neox. En la recámara queda el proyecto de una película, dirigida por Ernesto Sevilla. “Necesitamos escribir un guión que sea bueno y reunir pasta de unos señores. Y luego me gustaría hacer un serial radiofónico, pero Ernesto dice que soy un viejuno, que es una cosa muy antigua”.

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