En los últimos meses han aparecido varios libros sobre el underground barcelonés de finales de los setenta y primeros ochenta, una época especialmente intensa, caótica y creativa en la metrópolis catalana. Es comprensible que en los tiempos actuales, marcados por el orden y la corrección política, muchas miradas se vuelvan con nostalgia hacia aquellos años buscando el paraíso perdido.
Jordi Llansamà, responsable del sello BCore, nos ofrece un libro voluminoso, de más de seiscientas páginas (más de la mitad son imágenes), que funciona como un documental de autor donde diversos protagonistas del punk y el hardcore barcelonés relatan sus vivencias. Cada uno tiene un capítulo entero que concluye con varias páginas de fotografías de la época. Afortunadamente, como es un libro y no un documental, no tenemos que soportar imágenes patéticas de señores de 50 años hablando de medio perfil a la cámara contra un fondo anodino. Al contrario, lo que tenemos es una viva colección de crónicas de primera mano con escasas referencias al presente, que retratan fielmente cómo era la realidad de los grupos y de la gente que se movía a su alrededor: la música, el descontrol, las casas ocupadas, las drogas (demasiadas).
Tuve la suerte de vivir algunos de los acontecimientos de que se habla en el libro y conocí personalmente a varios de los protagonistas (de vista a casi todos), aunque no conocí la parte más radical y terrible que ahora aparece revelada. Último Resorte, Kangrena, Decibelios, Shit S.A., Subterranean Kids y muchos más reviven en este valioso documento gracias al testimonio de los miembros supervivientes (la lista de muertos es larga). No están Desechables, y Llansamà explica que un problema técnico inutilizó la cinta de la conversación con Tere. No valen excusas cuando sin ese capítulo queda cojo un libro que pretende ser definitivo.
También es objetable que, pese al apabullante trabajo de recopilación de fotografías y documentos gráficos de la época (y aquí sí que hay un brutal recorte de periódico relacionado con Desechables y aquel trágico atraco a la joyería), en el apartado dedicado a los fanzines se reproduzcan algunas portadas de publicaciones que no eran punks en absoluto, como ‘Suspiros de España’, ‘Pravda’, ‘Voll-Ker’ o ‘Movimiento Moderno’ (fanzine donde hicieron sus pinitos miembros destacados de esta revista). Y, aunque la mayoría de los entrevistados se ciñen al tema del libro, también hay quien, como Juana de la Cruz (del grupo Dios), se pierde en historias más propias de programas de telebasura y confunde datos y personajes (y en eso nos sentimos aludidos). ![]()























