Se detecta cierta nostalgia en la evocación de Juanjo Sáez (Barcelona, 1972). Será cosa del paso del tiempo: la inevitable pérdida de la inocencia, el viscoso abrazo del éxito, los puntapiés de la vida. “Mientras fuimos jóvenes, todo marchó bien”, escribía Sáez en “Yo”, sobrecogedor viaje confesional al fondo de sus tics, manías y errores editado en 2010 por Reservoir Books-Mondadori. “En esta sociedad, todo está enfocado a ser joven. Llevo bastante mal lo de dejar de serlo”, asegura Sáez, igual de enclenque que en 1999, con el mismo aire de aparente intrascendencia, pero con algunas canas salpicándole el tupé. “Es que estamos ahí, tocando ya los 40... Con patas de gallo y todo”.
Sáez ha vivido el año 2010 en un perpetuo programa de centrifugado. Demasiadas emociones, algunas de ellas simplemente devastadoras. No todo, sin embargo, ha sido malo, pues su teleserie animada “Arròs covat / Arroz pasado” (emitida primero en Cataluña por el 33 y después en el resto de España por TNT) recibió en noviembre un inesperado Premio Ondas. En la ceremonia, un Sáez vestido con traje a medida (comprado a muy buen precio en un viaje profesional a Vietnam) compartió escenario en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona con José Mota, Paco León, Susanna Griso y Carlos Herrera. “Fue muy surrealista. Una anomalía. Pero bienvenida sea”.
Hubo un tiempo en que Juanjo Sáez parecía de vuelta de todo. Después se ha visto que no: que la indagación interior, muchas veces descarnada, es un motor creativo de tu obra. Como una especie de exorcismo. ¿Lo necesitas? No sé si lo necesito, pero me gusta hacerlo. Me interesa más lo de dentro que lo de fuera. Necesito hablar de lo que me pasa por dentro. Me gustaría que mi trabajo supusiera algún tipo de experiencia en el lector, provocarle sensaciones como lo hace la música, que tiene esa capacidad de emocionar tan transformadora. Me gusta que pase algo dentro del lector: no hace falta que sea algo trascendente, basta solo una risa.
¿Te atreves a hacer balance de tus diferentes etapas creativas? El Juanjo Sáez del fanzine ‘Círculo primigenio’ no puede ser el mismo que el de “Arròs covat / Arroz pasado”. Uf. Es difícil... Yo creo que he evolucionado mucho en estos años. Sobre todo porque he aprendido mucho. Antes apenas escribía frases sueltas y ahora me animo con textos más largos. Empecé en esto casi sin saber, y sigo haciendo cosas que no sé hacer: es la forma de aprender y mejorar. Cuando me encargaron la serie, pensé que no sabría hacerla, pero al final he ido aprendiendo.
Sáez acaba de publicar el volumen uno de “Arroz pasado” (Reservoir Books-Mondadori, 2010), versión impresa, a modo de cómic, de la primera temporada de la serie: las patéticas desventuras de un diseñador gráfico barcelonés, Xavi Masdéu, enfrentado al “conflicto de hacerse mayor”. Una afilada crítica a la modernidad y al trauma de hacerse mayor en la que Sáez, según JuanP Holguera en esta misma revista, logra “la genial cabriola de transformar el drama en un chiste estupendo”. No es chiste, vaya que no, el prólogo del libro, en el que el autor saca el látigo contra la productora de la serie, Escándalo Films, a la que acusa de “falta de respeto” con su trabajo. “En un origen, ingenuamente pensé que yo formaría parte del equipo de dirección. Cosa que a partir del cuarto capítulo me di cuenta de que no era así”, escribe Saéz en el prólogo.