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JULIEN TEMPLE, Un globo en el jardín con Joe Strummer

El cine de Julien Temple gusta cuando le da la mano a la música, intenta entenderla, se obsesiona con sus protagonistas y personajes...

 
 

ENTREVISTA (2008)

JULIEN TEMPLE Un globo en el jardín con Joe Strummer

Mano a mano junto con Don Letts, Julien Temple vendría a ser el cronista audiovisual oficial del punk inglés. Una de sus incursiones en el tema fue “Joe Strummer. Vida y muerte de un cantante”, presentada en el Festival Internacional de Cine de Gijón 2007 y estrenada en España en 2008. Ramón Ayala lo entrevistó y hablaron sobre Strummer y los Clash, entre otras cosas. La carrera de Temple, aunque irregular, es digna de mención porque, entre sus recursos y su temática, abunda en destellos de audacia y porque sigue empecinado en mezclar cine y música en la misma olla.

Julien Temple es capaz de darnos momentos de gran disfrute en una sala o por el contrario lograr que maldigamos su casta. Ejemplo de lo primero es “The Filth And The Fury” (2000), el documental definitivo sobre los Sex Pistols en el que mezclaba estructura de documental clásico (declaración, imagen, contradeclaración, etc.) con hallazgos que venía ensayando desde hacía tiempo, como insertar trozos de audiovisual ajeno para subrayar el tema tratado o para dar un toque de humor. En este caso empezaba la película con Sir Lawrence Olivier en “Ricardo III” (1955). Ejemplo de lo segundo es “Vigo. Historia de una pasión” (1998), un biopic infecto sobre la vida del director de “Cero en conducta”.

Hablar de un amigo muerto no es fácil. Siempre te encuentras pensando qué hubiera dicho él sobre lo que estás haciendo en ese preciso momento, y eso pesa. Pero finalmente llegué a la conclusión de que con esta película estábamos celebrándole. No como le celebraría un fan, sino desglosándolo como hombre, haciendo hincapié en sus contradicciones; porque, quieras o no, es lo que le define a uno. Quería mostrar a un Joe tridimensional

Pero Temple ha jugado en una tercera categoría: la del despiste. Nadie dio un duro en su momento por su comedia musical “Principiantes” (1986; “Absolute Beginners” en inglés), pero hoy, vistas las películas de Michel Gondry y de Spike Jonze, se entendería de otro modo. Y por mucho que “The Great Rock’n’Roll Swindle” (1980) fuera la primera película de importación que compraras en VHS, sigue provocándote sentimientos encontrados al visionarla. Por un lado, hace un documental desquiciado en la tradición de Richard Lester sacando de contexto personajes (Paul Cook y Steve Jones en Brasil con Ronald Biggs, el famoso atracador de un tren postal en 1964) y filmando uno de los mejores videoclips de los ochenta, el “My Way” de Sid Vicious con la escalinata de luces y el tiroteo final. Por otro lado, huele a refrito, huele a producto, huele, en definitiva, a Malcolm McLaren ordeñando una vaca hasta hacerla sangrar.

Temple nos gusta cuando le da la mano a la música, intenta entenderla, se obsesiona con sus protagonistas y personajes. Nadie mejor que él podía haber enmendado su propio error rodando “The Filth And The Fury”, donde los Sex Pistols se explican ya sin excusas promocionales, y “Glastonbury” (2006), donde se adentra en las entrañas del mastodóntico festival inglés. Sin embargo, su nueva película “Joe Strummer. Vida y muerte de un cantante” (2007), es más un retrato de una persona que de una banda o una época. Aquí el punk importa poco. Importan las contradicciones, la humanidad contada por sus amigos alrededor de unas fogatas como las que le gustaba encender a Joe Strummer (1952-2002) para charlar y beber toda la noche, aunque para el fan de The Clash la película se puede caer tras la disolución del grupo.

Temple conoció a Strummer construyendo un globo aerostático para sus hijos en el jardín trasero de su casa. En un hotel de Gijón, el cineasta intentaba justificar su apuesta parapetado tras unas gafas de sol.

¿Hubiera existido una película sobre Joe Strummer si no hubiera muerto? No, seguro. Habría sido embarazoso plantarle una cámara en la cara a Joe estando vivo. Años después de que muriera sí me apeteció hacer una película sobre él. La verdad es que no sabía realmente qué iba a filmar, pero pedí permiso a su familia. Entonces se me ocurrió la idea de reunir a sus amigos alrededor de unas fogatas, algo que le gustaba mucho hacer a él.

¿Cómo es hacer una película sobre alguien a quien conocías de una forma tan cercana? ¿Sentiste miedo a decir demasiado o a quedarte corto? Creo que eso fue una de las cosas más difíciles a las que me enfrenté. Hablar de un amigo muerto no es fácil. Siempre te encuentras pensando qué hubiera dicho él sobre lo que estás haciendo en ese preciso momento, y eso pesa. Pero finalmente llegué a la conclusión de que con esta película estábamos celebrándole. No como le celebraría un fan, sino desglosándolo como hombre, haciendo hincapié en sus contradicciones; porque, quieras o no, es lo que le define a uno. Quería mostrar a un Joe tridimensional.

 
JULIEN TEMPLE, Un globo en el jardín con Joe Strummer

Julien Temple conoció a Joe Strummer construyendo un globo aerostático para sus hijos en el jardín trasero de su casa.

 

¿Por qué Mick Jones no sale con los demás en las fogatas? Mick es un urbanita y no solía ir a las fogatas de Joe. Le hice la entrevista en el apartamento que tenía su abuela, que es donde vive él ahora. Otro que no sale es Martin Scorsese. Cuando le pedí que viniera a las fogatas me dijo: “Ven tú a mi oficina. ¡Cómo voy a ir a una fogata!”. Intenté montar algo parecido con unas luces, un ventilador y unas cintas para simular la luz del fuego y poder montar, y me dijo: “¿Qué mierda es esta?”. Ja, ja...

¿Cómo colaboraste con Don Letts? Casi todo lo que se rodó de los primeros The Clash lo filmó él y lo usas como material de archivo. Somos cineastas de la misma generación. Es normal que compartamos material. Durante una época estábamos en el mismo sitio rodando cosas parecidas.

The Rolling Stones me gustaban, pero The Kinks eran otra cosa. Hablaban de lo que podías ver diariamente a través de las ventanas de tu calle, hablaban de esa Inglaterra a través de una música muy emocionante. Yo iba al colegio cerca de donde vivían; los veía bebiendo en el pub y me daban palmaditas en la cabeza. Tengo una conexión profunda con ellos y creo que forman parte intrínseca de nuestra cultura”

Me gusta mucho, y creo que es marca de la casa, que uses imágenes que no tienen nada que ver con la historia que cuentas para explicar alguna situación o subrayar las palabras de algún personaje. Empecé a usar ese recurso con mi primera película, una cosa sobre los Sex Pistols hace mucho –un cortometraje llamado “Sex Pistols Number 1” (1977)–. No tenía ni un duro, así que empecé a robar cosas de la televisión. Junté las imágenes que había filmado de la tele con el material que tenía. El resultado me gustó; era un poco bastardo, muy punk. Iba con el espírutu de la época. Lo sigo usando. No puedes ser serio a muerte porque entonces las películas sufren y se hacen aburridas. Además, aquí viene genial porque Joe era una persona muy divertida y no podía hacerle una película aburrida. Era de la misma generación que yo. Los dos nacimos en los cincuenta. Créeme, aquellos años eran aburridísimos en Inglaterra. Tenías que hacer que la vida fuese divertida de algún modo. Quizá por eso Joe desarrolló esa personalidad.

¿Por qué no usas rótulos que identifiquen a los personajes del documental? En cierta medida no quería que el testimonio de una celebridad se antepusiera al recuerdo que pudiera tener un amigo suyo de la adolescencia. Quería ponerlos al mismo nivel de importancia. En una fogata de noche no importa quién eres, sino por qué estás ahí.

¿Te arrepientes de algo de la película? Quizá ahora no hubiera incluido a tantos famosos. Johnny Depp y gente así. No porque sean famosos, sino porque muchos de ellos realmente no aportan demasiado en comparación con otros. Aunque tienes que admitir que ver a Jack Sparrow hablando de Joe Strummer no deja de tener su gracia.

¿Crees que hay algún Joe Strummer hoy en día en el mundo del rock? Me gustaría, pero creo que no. La industria musical ha cambiado de tal modo que un grupo como The Clash hoy no tendría la popularidad masiva que tuvieron ellos. Todo está mucho más atomizado. Antes en Inglaterra vivías “una” cultura. Hoy se viven muchas; quizá sea por el acceso a tanta información, a la diversificación de los medios de comunicación, a internet... Antes había solo tres canales de televisión y una radio. Ahora tienes miles de emisoras de radio en internet e incluso televisiones “online”. Todo cambia muy rápido.

Uno de tus proyectos es una película sobre The Kinks... Tuvieron un impacto enorme en mí. The Rolling Stones me gustaban, pero The Kinks eran otra cosa. Hablaban de lo que podías ver diariamente a través de las ventanas de tu calle, hablaban de esa Inglaterra a través de una música muy emocionante. Yo iba al colegio cerca de donde vivían; los veía bebiendo en el pub y me daban palmaditas en la cabeza. Tengo una conexión profunda con ellos y creo que forman parte intrínseca de nuestra cultura. Tampoco quiero hablar mucho del tema hasta que me ponga con el proyecto. Antes tengo que acabar una ópera en Australia y tengo planeado un thriller sobre la muerte del poeta Marlowe.

¿Y harás algún videoclip? Hace poco hice uno para Babyshambles (“The Blinding”), pero ya no hago demasiados. Es mejor que los hagan chavales jóvenes. Bueno, acabo de hacer uno para los Sex Pistols. Otra vez...

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