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Louie, Humor de supervivencia

“Louie” y la supervivencia del hombre maduro con una visión oscura y triste, a veces de una veracidad incómoda, justo como los shows de stand-up de su autor, Louis C.K.

 
 

SERIE TV (2012)

Louie Humor de supervivencia

Después de míticas series sobre stand-up comedians como “Seinfeld” y “Larry David”, “Louie”, creada por el cómico norteamericano Louis C.K., se convirtió en una nueva vuelta de tuerca al género. En este artículo, Juan Manuel Freire nos desveló las claves de las dos primeras temporadas de “Louie” (FX; 2010, 2011), atrevida sitcom que lleva la comedia del absurdo cotidiano a sus últimos extremos, el mismo día que se estrenaba la serie en España (Canal+). Actualmente se está emitiendo la quinta temporada.

En su mejor encarnación, el stand-up comedian es una figura que nos lleva de la mano hacia la superación de los peores traumas o el enfrentamiento con nuestros lugares oscuros. A veces, derrocar vacas sagradas a través del humor sirve para oxigenar la sociedad. Louis C.K. dice no creer que haya “ningún límite realista” a lo que uno puede decir sobre el escenario, y con esa actitud ha logrado no solo convertirse en cómico favorito de cómicos, sino también llevar la comedia televisiva a lugares poco transitados. “Louie”, la serie que actualmente dirige, escribe, protagoniza y monta, rompe moldes en todos los sentidos que uno pueda imaginar.

El camino hacia esta plena realización de su ideal cómico –crudo y melancólico, corrosivo y autoflagelatorio– no ha sido fácil. Durante cierto tiempo, Louis C.K. (apellido real: Szekely) fue conocido como ese gran cómico incapaz de superar una temporada con sus creaciones televisivas. Tras trabajar como guionista de David Letterman y Conan O’Brien, produjo “The Dana Carvey Show” (1996) y “Lucky Louie” (2006-2007), efímeras creaciones de culto; la segunda, una especie de prototipo casi convencional de lo que sería “Louie”. Su primer intento de dirigir en el cine, su gran sueño, con la comedia delirante “Pootie Tang” (2001), uno de los diversos vehículos para Chris Rock que ha escrito, acabó en despido, aunque su nombre figure en los créditos.

En 2009, la cadena de cable FX –sinónimo de la mejor comedia irreverente gracias a “Colgados en Filadelfia” o la animación para adultos “Archer”– se atrevió a amparar “Louie”, su proyecto definitivo. Poco o nada se ha visto así en la televisión. Como Larry Sanders o Larry David en otras meta-sitcoms de referencia, C.K. se interpreta a sí mismo. Y hay ecos claros de “Seinfeld” –los paréntesis de stand-up ejercen de hilo conductor– y, sobre todo, de “El show de Larry David” –toda esa interacción social tirando a catastrófica–, pero “Louie” lleva la comedia del absurdo cotidiano a sus últimos extremos de forma incluso más orgánica que aquellas.

 

“Louie” no solo es atrevida por los temas que toca, sino también por cómo los toca. La libertad estructural de la serie debe ser motivo de envidia para todos los showrunners del mundo.

 

Especie de secuela depresiva de “Lucky Louie”, con su protagonista divorciado y padre no ya de una hija, sino de dos, “Louie” aborda la supervivencia del hombre maduro con una visión oscura y triste, a veces de una veracidad incómoda, justo como los shows de stand-up de su autor. En su documental “de concierto” “Hilarious” (2010) decía que estar soltero de nuevo a los 40 es “como tener un montón de dinero en la moneda de un país que ya no existe”. Incómodo con cuanto le rodea, C.K. pasea su figura de tipo hundido por situaciones románticas cuya carga de incomodidad crece ad infinítum, se encara con su familia e intenta –en vano– habitar el mundo. Sus pequeñas hijas –entre los pocos personajes recurrentes, junto a su hermano y un interés amoroso encarnado en Pamela Adlon– son lo único que evitan que se convierta en un saco de mierda. Cuidar de ellas es lo que mejor hace. Bueno, eso y masturbarse, según confesión propia.

En un famoso vídeo que subió a YouTube, Louis acusaba a la iglesia católica de existir única y exclusivamente con el cometido de violar niños. En la serie también se dirige, en términos de humor, hacia donde casi nadie se atreve. En “Heckler / Cop Movie”, cuando una joven interrumpe repetidamente con comentarios su show de stand-up, acaba soltándole: “¿Puedes hacerme un favor y morir de sida, por favor?”. Tan solo en la mitad de “Dentist / Tarese” ya incluye chistes a costa del 11-S, Osama Bin Laden y los abusos homosexuales por parte de figuras de autoridad. Louie se atreve también con cuestiones de privilegio blanco. Pero generalmente y como en el caso de, por ejemplo, Norm Macdonald, no sientes que quiera solo provocar. Sus supuestas ofensas están bien elaboradas, son ingeniosas e incluyen una densa carga autocrítica.

Por si todo esto fuera poco, “Louie” no solo es atrevida por los temas que toca, sino también por cómo los toca. La libertad estructural de la serie debe ser motivo de envidia para todos los showrunners del mundo. Al contrario que la profana pero canónica “Lucky Louie”, aquí no existen normas. “Louie” rompió pronto sus casi-convenciones –dos cortos, a veces unidos, a veces no, cosidos con interludios de stand-up– para dar paso, en ocasiones, a historias únicas de largo recorrido sin conexión con las nociones clásicas de comedia televisiva. Ahí quedan episodios de impacto como “Bully”, “God” –como un corto de gran festival– o, ya en la segunda temporada, “Duckling”, ese ya legendario episodio de una hora sobre el viaje de Louie (y un patito) a Afganistán para entretener a las tropas. No es solo lo más ambicioso, sino también lo mejor visto en la televisión del año pasado, comedia o no.

El humor todavía se considera algo menor, pero es un arte difícil, sobre todo si eres tan exigente contigo mismo como Louis C.K. “Louie” es un bálsamo de inteligencia en tiempos de tozudez. Si quieren, un manual de supervivencia.

Publicado en la web de Rockdelux el 28/2/2012
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