A diferencia de “I’m Going To Tell You A Secret” (el documental dirigido por Jonas Åkerlund en 2005), que se centraba en los entresijos de la gira en que Madonna volvió a reinventarse, en “The Confessions Tour” (DVD + CD) ella sale de las bambalinas para arrasar en el escenario y demostrar una vez más que lo suyo es el espectáculo puro y duro. La calidad musical ha caído en picado, y el CD que acompaña no es más que un aditivo superfluo porque de los trece cortes sólo se salvan la remezcla de “Sorry”, “Hung Up” y, claro, “Like A Virgin”. El resto es pura paja que reafirma el hecho de que desde “American Life” (2003) anda un poco perdida entre la revisión de la música disco y el dramatismo barato del pop supuestamente comprometido. No obstante, la aceleración del beat por obra y gracia de Jacques LuCount, rozando el 4/4 constantemente, ayuda a digerir mejor temas mediocres como “Jump” o “Confessions”.
El plato fuerte es el DVD, que recoge veintiún temas grabados en directo en el Wembley Arena de Londres en agosto de 2006 a propósito del neodisco de “Confessions On A Dance Floor” (2005). El concierto, de cuya filmación se encarga de nuevo Jonas Åkerlund, es una apabullante puesta en escena que supera cualquiera de los conciertos pretéritos de Madonna; un espectáculo brutal de exquisito gusto y perfectamente diseñado para mantener un ritmo tan trepidante que el espectador no puede desviar la atención ni un solo segundo. Madonna ha transmutado las artificiosas coreografías de la gira de “Music” (2000) en un estelar espectáculo visual donde se explotan y dramatizan hasta el límite las acrobacias, la provocación y el cuidadísimo collage de vídeos que ilustra el show de principio a fin. La inclusión de patinadores, breakers y nuevas ideas como el sample de The Trammps (la línea de bajo de “Disco Inferno” que ribetea “Music”) proporcionan el dinamismo y la cohesión que necesita un concierto que combina clásicos de los ochenta con temas de última generación.
Incluso para el melómano cínico, “The Confessions Tour” es un documento que no puede más que sorprender y agradar. El único inconveniente es que se trata de la tercera referencia en que Madonna saca punta a su conversión disco enrollada. Ya es suficiente. Ya toca otra cosa. ![]()























