Aunque borroso, el recuerdo de la primera lectura de “Miles. La autobiografía” (Ediciones B lo publicó en España en 1991; aunque se editó originalmente en inglés en 1989) era firme. En mi memoria permanecía instalada la célebre frase que abre este libro: “Mira, la sensación más fuerte que he experimentado en mi vida (con la ropa puesta) fue cuando por primera vez oí a Diz y Bird juntos”. Y seguía ahí porque es, en buena parte, esencia y resumen de toda esta autobiografía: un texto extremadamente oral, rebosante de recuerdos directos de momentos y personajes claves en la historia de la música, e incluso de cierta desmitificación casi cómica. Aunque, ante todo, lo que revela esta frase es un apasionamiento exagerado por la música y unas terribles ganas de hacerte cómplice de esta emoción.
Coescrito junto al periodista, poeta y profesor universitario Quincy Troupe, abras la página que abras, encuentras oro. No, Miles Davis nunca se muerde la lengua. Habla sin rodeos de drogas, de la cárcel, de su quebradiza salud, de sus líos con las mujeres (especialmente jugoso es el capítulo de la novia de Jimi Hendrix) y de sus líos con la industria... y, obviamente, de música: de su admiración por Sinatra, Stockhausen y Orson Welles (de su fraseo como narrador); de su cuestionamiento de, entre otros, Ornette Coleman; de cómo vacilaba a Bill Evans y respetaba a Sly Stone, James Brown o Prince... Y encima llamando hijoputas a todos ellos. Esta nueva edición incluye un epílogo de Troupe y una detallada discografía. ![]()























