El director norteamericano Michael Mann contó en su filme “Collateral” (2004) la historia de un taxista obligado a ser el chófer nocturno de un asesino profesional. Na Hong-jin relata en “The Yellow Sea” (2010; en España, 2012) la historia de un taxista chino de origen surcoreano que, para poder viajar hasta Corea del Sur en busca de su esposa, debe convertirse en asesino a su pesar.
Más allá de esta similitud argumental, la segunda película del realizador de “The Chaser” (2008) guarda relación con los thrillers de Mann en su utilización del digital, el color metálico, la noche, una cierta abstracción dramática y la profundidad de campo. Cada uno a su manera renueva los cauces del thriller, el gran género del cine contemporáneo, por encima incluso, en sus innovaciones temáticas y formales, del siempre saludable cine de terror.
“The Yellow Sea” va de cierta pausa inicial, de una calma tensa, un espejismo de tranquilidad, al paroxismo violento. Sus escenas de persecuciones, a pie o en coche, son de una espectacularidad límite, y sus manifestaciones de la violencia entre clanes mafiosos armados de cuchillos y hachas rozan por momentos el gore. Es, como casi todo el cine de acción asiático, un filme excesivo, pero en el exceso encuentra su estilo, su identidad, su visión desorbitada de un mundo desmoronado. ![]()


























