Cargando...
 
NIKOLÁI LILIN, Educación siberiana
 

LIBRO (2010)

NIKOLÁI LILIN Educación siberiana

Salamandra

Es un tópico manoseado, pero a veces no hay más remedio que reconocer que, en efecto, la realidad puede acabar pateándole el culo a la más ingeniosa de las ficciones. Sobre todo si perteneces a una extinta casta de criminales siberianos, tu familia tiene por costumbre tener la casa repleta de armas y llevar su historial delictivo tatuado en el cuerpo y antes incluso de presenciar la primera violación en el reformatorio ya manejas mejor la navaja que el yoyó. La ficción, en este caso, se convierte en un musical de Walt Disney y la realidad adquiere la consistencia de un gigantesco témpano de hielo arrojado de cualquier manera sobre Transnistria, un territorio perdido entre Moldavia y Ucrania al que Stalin deportó a los urkas siberianos, una comunidad de criminales “honestos” marcados por un estricto código ético.

Ahí creció Nikolái Lilin (Bender, 1980) y ahí regresa para mezclar sus propias experiencias con las de los ancianos del lugar y derribar a mazazos el muro que separa el bien del mal. Porque, a pesar de todo, los urkas no se consideraban criminales ni terroristas, sino guerrilleros de la libertad. “Unos gozan la vida; otros la sufren. Nosotros la combatimos”, escribe un Lilin que pasó de niño delincuente a soldado en la guerra de Chechenia y de ahí a tatuador profesional, asesor de seguridad y, finalmente, escritor. La literatura fue su coraza ante la violencia, y quizás para devolverle el favor ha querido rescatar la memoria de un pueblo olvidado –de todo lo anterior no queda ya ni rastro– y subrayar con pasmosa naturalidad y toneladas de realismo la importancia de un código criminal en el que tan importante era la venganza como el respeto hacia los mayores.

No faltan en “Educación siberiana” (publicado originalmente en italiano en 2009) escenas escabrosas y momentos espeluznantes, pero lo que aquí tenemos no es un simple inventario de palizas y violaciones, sino un implacable relato de lo que ocurre cuando la violencia se convierte, más que en un medio, en una forma de comunicación idealizada. Al fin y al cabo, un criminal es un criminal. ¿O no?

RICHARD BRAUTIGAN, Un general confederado de Big Sur
Por David Morán
HARRY CREWS, Cuerpo

LIBRO (2011)

HARRY CREWS

Cuerpo

Por Juan Cervera
JONATHAN FRANZEN, Las correcciones
Por Sílvia Pons
THOMAS PYNCHON, Vicio propio
Por Gerardo Sanz
CORMAC McCARTHY, La carretera
Por Miguel Martínez
RICHARD FORD, Acción de Gracias
Por Sílvia Pons
W.G. SEBALD, Austerlitz

LIBRO (2002)

W.G. SEBALD

Austerlitz

Por Ferran Llauradó
AMÉLIE NOTHOMB, Ordeno y mando
Por Juan Cervera
EDWARD BUNKER, La fábrica de animales
Por Eduardo Guillot
BRET EASTON ELLIS, Suites imperiales
Por Juan Cervera
HARUKI MURAKAMI, Tokio Blues
Por Sílvia Pons
ROBERTO BOLAÑO, 2666

LIBRO (2004)

ROBERTO BOLAÑO

2666

Por Sílvia Pons
VICENÇ PAGÈS JORDÀ, Los jugadores de whist
Por Ruben Pujol
ROBERTSON DAVIES, El quinto  en discordia
Por Gerardo Sanz
DON WINSLOW, El poder del perro
Por Juan Cervera
NAM LE, El barco

LIBRO (2010)

NAM LE

El barco

Por David Morán
MICHEL HOUELLEBECQ, El mapa y el territorio
Por Eduardo Guillot
JONATHAN FRANZEN, Libertad

LIBRO (2011)

JONATHAN FRANZEN

Libertad

Por Ruben Pujol
PHILIP ROTH, La humillación
Por Juan Cervera
SHALOM AUSLANDER, Lamentaciones de un prepucio
Por JuanP Holguera
DON DeLILLO, Punto omega

LIBRO (2010)

DON DeLILLO

Punto omega

Por Juan Manuel Freire
RICHARD YATES, Vía revolucionaria
Por Sílvia Pons