×

USO DE COOKIES

Este sitio web utiliza Cookies propias y de terceros, para recopilar información con la finalidad de mejorar nuestros servicios, para mostrarle publicidad relacionada con sus preferencias, así como analizar sus hábitos de navegación. Si continua navegando, supone la aceptación de la instalación de las mismas. El usuario tiene la posibilidad de configurar su navegador pudiendo, si así lo desea, impedir que sean instaladas en su disco duro, aunque deberá tener en cuenta que dicha acción podrá ocasionar dificultades de navegación de la página web.

Aceptar Cómo configurar

Cargando...
Olive Kitteridge, Crosby, Maine

“Olive Kitteridge” remueve todo lo movible con su historia de depresión, amor y tragedia; familia, vejez y pérdida.

 
 

SERIE TV (2014)

Olive Kitteridge Crosby, Maine

“Olive Kitteridge” (HBO; 2014): serie breve –cuatro capítulos de una hora– pero intensa basada en la novela de Elizabeth Strout ganadora en 2009 del Pulitzer de ficción. Frances McDormand, en su mejor papel en tiempo, es el Cicerón de un relato donde confluyen múltiples vidas, todas ellas marcadas por traumas imposibles. Pero la directora Lisa Cholodenko insufla humor a una ficción que podría caer en la depresión autocomplaciente. Juan Manuel Freire explica en este artículo por qué “Olive Kitteridge” es uno de los hitos de las series televisivas en los útlimos tiempos.

“Olive Kitteridge”, de Elizabeth Strout, pertenece a ese género de “novela en historias” introducido en Estados Unidos por Sherwood Anderson y su “Winesburg, Ohio” (1919), precursora de Faulkner, Hemingway y Wolfe: un conjunto de relatos se integra en una unidad superior; cada uno de ellos se lee de forma diferente al unirse a otro de los contenidos en el tomo. Es una táctica fantástica para hablar de personajes únicos, pero también el conjunto de una comunidad, y cómo sus verdades se revelan, necesariamente, a través del diálogo entre distintas visiones de los mismos hechos.

Desde su edición en 2008 ha estado considerado un libro imposible de filmar: casi cada historia tiene un protagonista central distinto, los personajes con nombre son legión (más de noventa), los saltos temporales en ambas direcciones son constantes. Al componerse de trece episodios, la novela pone en bandeja, no obstante, la posibilidad de una brillante serie de una temporada. Pero HBO ha preferido dejarla en una miniserie –cuatro capítulos de una hora– que se centrara en el personaje titular. En lugar de entrar y salir de las historias, aquí Olive es la heroína casi todo el tiempo.

Como estamos en 2014 y en terreno de serie de cable, hay que hablar de antiheroína. Olive Kitteridge (inmensa Frances McDormand) es un personaje poco “likable”: una profesora de matemáticas con extraña valentía para decir todas las cosas terribles que piensa en cada momento, también a su marido, el noble farmacéutico Henry (Richard Jenkins), y a su hijo Chris (Devin Druid de joven y John Gallagher Jr. de adulto), al que pone en terapia de por vida gracias a sus réplicas sagaces. Por ejemplo: “Si necesitas pruebas de que te aman, te espera una decepción muy gorda”. Cuando su marido encuentra en la basura la tarjeta de San Valentín que ha ofrecido a su esposa horas antes, esta le contesta: “Ya la he leído”. La comunidad entera de Crosby, Maine, pueblo costero imaginario, parece temerla, aunque se sabe de su interés por salvar vidas ajenas; el suicidio de su padre instauró en ella un miedo perpetuo a vivir de nuevo un evento parecido en sus alrededores. Su propio suicidio, como aprendemos en un prólogo in medias res, es absolutamente factible.

 

Por suerte, el drama está brillantemente puntuado por ramalazos de humor que pueden aparecer incluso en momentos de máxima tensión.

 

Durante unas horas intensas, sabemos del camino recorrido por Olive antes de llegar a los bosques de Maine con una pistola y una radio para ahogar, con un allegro de Eklund, el sonido del disparo. La “jibarización” del libro puede haber llevado a pérdidas importantes pero no irreparables, porque todo lo que Jane Anderson, dramaturga encargada de la adaptación, ha decidido que se quede es de una intensidad que asusta. “Olive Kitteridge” remueve todo lo movible con su historia de depresión, amor y tragedia; familia, vejez y pérdida. Una historia ramificada en relatos de amor entre paternal y platónico –la relación de Henry con su joven asistente Denise (Zoe Kazan)–, de hijos que se deciden a repetir la historia trágica de sus padres –el estremecedor segundo segmento en torno a Kevin Coulson (Cory Michael Smith de “Gotham”)– u hombres –el Jack Kennison de Bill Murray– atados a una América antigua pero abiertos probablemente a cambiar de siglo. Por suerte, el drama está brillantemente puntuado por ramalazos de humor que pueden aparecer incluso en momentos de máxima tensión. La directora Lisa Cholodenko ya había demostrado habilidad a la hora de detectar las múltiples capas de una situación –lo cómico en lo trágico y viceversa– en películas como “Los chicos están bien” (2010); aquí muestra la humanidad de sus personajes, incluso los menos tratables, como Olive, con todavía mayor ingenio y delicadeza de matiz.

“Olive Kitteridge” supone, además, un cierto cambio de registro en Cholodenko, quien antes había preferido el naturalismo relajado y el trabajo con los actores a la investigación formal. Aquí, la cámara se acerca más a los rostros, el montaje –quizá por tener que cubrir vasto terreno argumental– puede ser rápido y expresivo y el realismo puede ceder ante la visita de la fantasía, como en esas visiones de pieles de manzana convertidas en serpiente y plantas que crecen de un piano de cola. (Mientras una cantante, encarnada por la mismísima Martha Wainwright, interpreta el “Close To You” de The Carpenters). La rica fotografía de Frederick Elmes, quien colaboró con David Lynch en, por ejemplo, “Terciopelo azul” (1986), ayuda a revelar la posible extrañeza de la small town America.

Pero, a menudo, la dirección deja de percibirse, centrada como está la mente en el drama de los personajes, en las vidas secretas bajo la superficie. Strout, Anderson y Cholodenko no proponen soluciones fáciles ni totales a los conflictos. Los habitantes de Crosby asumen la realidad esencial de sus situaciones al hacer cómputo de momentos en el pasado –“Olive Kitteridge”, la serie, endereza la cronología pero se permite flashbacks–, y, pese a este conocimiento, pueden ser incapaces de moverse hacia el futuro; hasta que todo estalla. No todo estuvo bien. Pudo estarlo. Pero como el propio mundo, el ser humano es desconcertante.

Publicado en la web de Rockdelux el 7/11/2014
Line Of Duty, Grietas internas (T1, T2, T3)
Por Joan Pons
Bron/Broen (El puente), Intersecciones
Por Juan Manuel Freire
Muerte en León, Donde nunca pasa nada
Por Álvaro García Montoliu
House Of Cards, Juegos para mayores (T1)
Por Juan Manuel Freire
Treme, Let The Good Times Roll

SERIE TV (2012)

Treme

Let The Good Times Roll

Por Miquel Botella
Big Little Lies, Elogio de la feminidad
Por Álvaro García Montoliu
Boardwalk Empire, La sangre llama a la sangre
Por Quim Casas
Fargo, Violencia y absurdo en tierra nevada (T1)
Por Quim Casas
Boss, El principio del fin

SERIE TV (2012)

Boss

El principio del fin

Por Juan Manuel Freire
Girls, Algunas chicas de hoy en día (T1)
Por Juan Manuel Freire
Breaking Bad, Del blanco al negro, con matices
Por Quim Casas
The Knick, La ciencia intensa de Steven Soderbergh
Por Juan Manuel Freire
The Night Of, En el sitio equivocado
Por Álvaro García Montoliu
Mad Men, Colores diluidos (T1, T2)
Por Joan Pons
True Detective, Un modelo a seguir
Por Juan Manuel Freire
The Leftovers, Lo que queda de la vida (T1)
Por Juan Manuel Freire
Veep, La política como numerito (T1)
Por Juan Manuel Freire
Utopía, Violencia Plastidecor

SERIE TV (2013)

Utopía

Violencia Plastidecor

Por Montse Virgili
Masters Of Sex, Ciencia entre sábanas
Por Susana Funes
Treme, Ciudad herida (T1, T2)

SERIE TV (2011)

Treme

Ciudad herida (T1, T2)

Por Joan Pons
Orange Is The New Black, La revolución naranja (T1)
Por Montse Virgili
Atlanta, Comedia dramática desacomplejada (T1)
Por Marc Muñoz
Arriba