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PALOMA CHAMORRO, La virtud del error

Televisión dorada.

 
 

ARTÍCULO (2017)

PALOMA CHAMORRO La virtud del error

Paloma Chamorro (1949-2017) inyectó en la televisión de los setenta lo que Vainica Doble había incorporado en la de los sesenta: la cultura como un 
juego. Espantados los formalismos, pero sin olvidar el rigor, Chamorro tocó el cielo con ‘La Edad de Oro’ (1983-1985), oda a la espontaneidad visual y a la música/vida en directo. Después, el ostracismo y la ausencia de los focos. Falleció el pasado 29 de enero a causa de un fallo cardíaco. César Estabiel la recuerda en este artículo.

Hablar de ‘La Edad de Oro’ en 2017 supone liberar recuerdos de una época que ya no existe. No existe la televisión que exigía un programa musical de referencia. Y mucho menos existe un perfil profesional como el de Paloma Chamorro, valiente en su decisión de alterar el lenguaje televisivo y proponer un formato cultural con el que entrar en la modernidad que reclamaban los ochenta. Chamorro falleció mientras dormía, con la misma discreción con que decidió llevar su vida desde que se le detectara un síndrome psiquiátrico que acabó con una de las trayectorias profesionales más interesantes que ha dado la televisión nacional. Una amiga suya lo definió como el “síndrome del profesional quemado”. Arrinconada desde la llegada a TVE de Pilar Miró (1986-1989), ‘La Estación de Perpignan’ (1987-1988) y ‘La realidad inventada’ (1988-1989) fueron programas residuales muy diferentes a los que ella ideó. Su ausencia pública desde entonces aceleró la idealización de la presentadora y directora. Admirada por su habilidad para lidiar con la insolencia punk de referentes del rock como John Cale, Tom Verlaine, Lou Reed o Alan Vega, a Chamorro se la debe recordar por una intensa vida laboral que solo alcanzó los diecinueve años.

Si hubieran preguntado a Paloma sobre la persona más importante en su periplo profesional, hubiera salido el nombre de Ramón Gómez Redondo –un cineasta con poder delante y detrás de la cámara–. Todavía era una estudiante de Filosofía cuando la contrató en 1971 para presentar ‘Galería’, el programa de artes plásticas que realizaba. Quedaban pocos años para salir de la dictadura franquista y en los pasillos de Prado del Rey aún no se murmuraba sobre lo que sería el primer espacio cultural en democracia, un pastel de lo más goloso. La televisión nacional aún estaba tierna y las ideas que iba aportando Paloma eran aplaudidas desde la dirección. Gómez Redondo se apartó para darle toda la responsabilidad en ‘Trazos’ (1977-1978), sucesor de ‘Galería’, que duró hasta 1974 bajo la dirección de Fernando Méndez-Leite. Presentaba los contenidos fumando, realizaba reportajes en blanco y negro cuando el resto de profesionales se estaba pasando al color (motivo: que el programa sirviera de referencia), y en los corrillos se comentaba que aparecían homosexuales y drogadictos. Su hazaña entonces fue entrevistar a Joan Miró. A Salvador Dalí lo logró en su siguiente espacio, llamado ‘Imágenes’ (1978-1981). Entonces ya había incorporado actuaciones musicales.

 
PALOMA CHAMORRO, La virtud del error

‘La Edad de Oro’, oasis televisivo. El primer programa se emitió el 17 de mayo de 1983 en TVE-2: especial de Kaka de Luxe.

 

‘Imágenes’ echó el cierre en la primavera de 1981. El momento fue decisivo porque supuso desviar la mirada hacia ese hipotético programa estrella que los socialistas permitirían cuando consiguieran el Parlamento. Por ello no resultó tan traumático que el nuevo espacio musical de Chamorro quedara congelado en espera de unas elecciones generales en las que se presagiaba victoria socialista. Solo cambiaría el nombre: de ‘Arte Moderno’ a ‘La Edad de Oro’. Las nuevas ideas que propuso Paloma pusieron patas arriba la manera de hacer televisión en los estudios de Prado del Rey. Trasladar a un plató lo que estaba ocurriendo en los saraos del Madrid mediático de la movida no era tarea fácil, pues el discurso artístico de sus protagonistas a menudo no alcanzaba ni siquiera la mitad del nivel exigido a una ponencia televisiva. Y hacer un espacio de música en directo exigía un esfuerzo técnico y humano al que no todos estaban dispuestos.

El primer programa se emitió el 17 de mayo de 1983 en TVE-2. Se trató de un especial de Kaka de Luxe, toda una declaración de intenciones que se reforzaría según se sucedían las semanas. El periodista Carlos Tena, responsable de ‘Popgrama’, lo definía brevemente: “Un espacio vibrante, pero para amigos”. Intentando conjugar la música con las artes plásticas y el cómic con la arquitectura, a Chamorro se le criticó cierto tendido elitista que solo abarcaba a un segmento de la vida cultural madrileña, el afín a su vida social, y que dejaba fuera a otro que no era del agrado de sus gustos personales. Sus argumentos: no era especialista musical, pero sabía realizar programas. Desde fuera, la prensa no hilaba tan fino. Por un lado, ‘ABC’ solo se acordó de ella para promover un escándalo tras la actuación de Psychic TV (en un videoclip del grupo, apareció un Cristo con cabeza de cerdo) que la llevó a los tribunales, donde fue condenada por blasfemia (siendo absuelta catorce años después), y para celebrar el fin del programa, en abril de 1985. Por otro, ‘Diario 16’ le dio bastante cancha en la primera etapa, aunque su defensa no se hizo consistente hasta la segunda, marcada por una mejor calidad en la emisión del sonido.

Si ‘La Edad de Oro’ fue un programa mítico se lo debe a sus errores, incluso más que a sus aciertos. Convocar a The Dream Syndicate, Johnny Thunders, Nick Cave, The Smiths, Marc Almond, Cabaret Voltaire, The Residents, The Durutti Column o los ya citados, además de los grandes nombres del pop nacional –Alaska y Dinarama, Almodóvar & McNamara, La Mode, Golpes Bajos, Loquillo, Radio Futura, Bernardo Bonezzi, Gabinete Caligari, Los Coyotes, Derribos Arias, Aviador Dro, Glutamato Ye-yé, Siniestro Total y muchos más–, fue un sueño. Hacerlo en semejantes condiciones, con los artistas intimidados por espectadores poco interesados, una temeridad que no se volverá a repetir. Sin unos índices de audiencia que poner sobre la mesa, quedarán las palabras de Tuxedomoon: “‘La Edad de Oro’ es un lugar en el mundo donde se nos ha dado la oportunidad de cometer errores delante de millones de personas. Y cometer errores es un síntoma precioso”.

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