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PATTI SMITH, Éramos unos niños
 

LIBRO (2010)

PATTI SMITH Éramos unos niños

Lumen

Son este tipo de relaciones las que verdaderamente merecen un libro: las que no pueden expresarse profundamente con menos. Y no lo digo en absoluto por lo exclusivas y VIP que sean las personalidades de Robert Mapplethorpe (1946-1989) y Patti Smith al actual ojo público, sino por la intrincada, productiva y maravillosa biografía à deux que fueron tejiendo durante dos décadas en un Nueva York bullicioso, pero en un hiato algo anómico, en el que Warhol ya no aparecía tanto por el Max’s y aún no habían estallado el downtown ni el CBGB. Y que la encargada de explicarlo sea Patti Smith es un lujo. No solo por lo de la primera persona, su implicación emocional y el hambre de contarlo que transpira; también porque es una storyteller exquisita, con un ritmo excelente y una narrativa poderosa.

Autobiografía con la pegada de una novela de iniciación, Patti Smith tenía un ascendente en Rimbaud y otro en Genet, llegó a Nueva York casi como si fuera un niño de Dickens buscándose la vida por Montmartre y conoció a un joven con una determinación artística tan difusa e innegociable como la suya. Juntos vivieron en el Chelsea Hotel e intimaron con Harry Smith, y conocieron a toda la fauna diurna y nocturna de Saint Mark’s hasta acabar en la zona VIP del Max’s. Sin triunfalismos ni paja sentimental, Smith recuerda la época en que Allen Ginsberg le compró un bocadillo porque creyó que era un chico, sus relaciones con Sam Shepard y Allen Lanier (Blue Öyster Cult) y su admiración por Bob Dylan y Brian Jones. Un itinerario que culmina con la célebre portada de “Horses” (1975)

Mientras, va rociando al lector con otra historia más intransferible: la de una relación cuasi incestuosa de dos personas que se necesitaban y complementaban como “Los niños terribles” (1929) de Cocteau. Mapplethorpe no podía considerar terminada una obra hasta que no la veía Patti. Patti acaba el libro reconociendo que ha necesitado toda una vida para contar el silencio de Robert.

Después de leer “Éramos unos niños” (“Just Kids”, publicado en 2010, fuera y aquí), ¿hasta qué punto podré afrontar la obra de uno sin recordar al otro? Seguramente, ese era uno de sus objetivos.

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