El 10 de julio de 1958 Antonio Carlos Jobim y Vinicius de Moraes registraban “Chega de saudade” (traducible como “Basta de melancolía”), canción considerada como minuto cero de la bossa nova. Se cumplen, pues, cincuenta años del nacimiento de este género sofisticado, que desbancó a la samba-canción y trabó amistades internacionales.
El aniversario enmarca la publicación, por fin en castellano, de este clásico del periodista brasileño Ruy Castro, que vio la luz en portugués en 1990. Un retrato minucioso del microcosmos social que, en Río de Janeiro, vio nacer una música que, como tantas otras, fue acogida con incomprensión. A diferencia de géneros populares como el blues, el tango, el fado o el cabaret, la bossa nova no surgió de la marginalidad, sino de un entorno filoelitista.
Jobim firmó las partituras y Moraes les puso poesía, pero las señas de identidad no cuajaron hasta que João Gilberto aportó su toque: una voz susurrada y la “batida” guitarrística. Castro se adentra en la letra pequeña del relato y el lector puede sentirse extraviado entre esas tramas pormenorizadas, pero “la historia y las historias” que aquí se evocan forman una telaraña discreta que cubre rincones olvidados: es el caso del malogrado Newton Mendonça, coautor, junto a Jobim, de “Desafinado” y “Samba de uma nota só”.
La génesis y eclosión planetaria de la bossa nova (de Charlie Byrd y Stan Getz a Frank Sinatra), de la mano de un guía fiable. ![]()























