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Sci-fi de prestigio, Adaptaciones de obras de culto

“The Handmaid's Tale” es una propuesta con vicios y virtudes.

 
 

ARTÍCULO (2017)

Sci-fi de prestigio Adaptaciones de obras de culto

Por Joan Pons

La televisión necesita más productos premium. Así que, aunque la ciencia ficción tenga una respetada tradición en el medio, se ha generalizado la moda de adaptar obras literarias de culto. Joan Pons opinó sobre esta tendencia a partir de las adaptaciones de “The Handmaid's Tale (la gran triunfadora de los Emmy 2017; esta serie dramática obtuvo cinco premios) o “American Gods”.

A) Es una alegría que ahora la televisión repare en libros o cuentos sci-fi con pedigrí para renovar la oferta del género. Al margen de lo buena, regular o mala que sea la adaptación, el gesto honra a una subcarpeta del fantástico que a menudo se contempla solo como serie B.

B) Es un crimen que grandes títulos de la ciencia ficción tengan adaptación en la tele porque el medio las banaliza, aunque se engasten en canales “de calidad”. Es preferible que la TV siga arando el mismo surco del que salieron obras de referencia y culto como “Dr. Who” (treinta y tantas temporadas y aún en emisión) o no se cargue propuestas sugerentes como “Incorporated” tras una única temporada.

Elige una de las dos posturas anteriores, porque es el debate de moda en los cenáculos de los gourmets de la sci-fi. La llegada de las primeras temporadas de “The Handmaid's Tale” de Margaret Atwood (Hulu; HBO, 2017) y “American Gods” de Neil Gaiman (Starz; Amazon Prime Video, 2017) ha enconado posiciones entre los connaisseurs. La facción desconfiada viene cargada de razones: recuerdan el estropicio que fue el paso a la pantalla de “The Man In The High Castle” de Philip K. Dick y la chapuza de “Dirk Gently: Agencia de investigaciones holísticas” de Douglas Adams. Aunque también es verdad que los haters prefieren rajar ya de la anunciada versión para TV de “La mano izquierda de la oscuridad” de Ursula K. Le Guin que rememorar la muy digna adaptación de “Jonathan Strange y el señor Norrell” de Susanna Clarke.

 
Sci-fi de prestigio, Adaptaciones de obras de culto

“American Gods” mueve a la simpatía a pesar de la grosería del conjunto.

 

Los optimistas, no obstante, están más cerca de la posición del espectador raso. Primero las vemos, y luego ya discutimos (que hay mucho que repartir entre ambos lados de la balanza). En este sentido, “The Handmaid's Tale” es una propuesta con vicios y virtudes. Es cierto que es una serie que llora con estilización lo que no sabe defender con originalidad: es otra distopía más en la que llueve sobre mojado; aunque siempre es mejor el negativismo sobre el futuro que el positivismo, que siempre cojea hacia lo new age (poco, como “Sense8”; o mucho, como “The OA”). Pero en esta época de úteros subrogados y ciertos radicalismos islámicos, su discurso sobre la esclavización de la mujer a la que solo se respeta (y de aquella manera) si es fértil, da donde más duele.

Si las imágenes de “The Handmaid's Tale” (T1), serie de Bruce Miller, se pasan de presumidas, las de Bryan Fuller y Michael Green en “American Gods” (T1) se decantan por el caño gordo. Las fantasías mitológico-modernas de Gaiman reinterpretando el Valhalla como un submundo de sociedades secretas son muy difíciles de llevar a una puesta en escena digna sin caer en el cutrerío inverosímil. No obstante, planea en toda la serie un espíritu de chifladura a fondo perdido que mueve a la simpatía a pesar de la grosería del conjunto.

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