Así llevó a cabo Murphy el encargo: “Busqué un hilo conductor, y ese fue Inglaterra, por lo inglesa que es Polly Jean y por lo inglés que es el álbum, al menos para mí, que soy irlandés. Busqué imágenes que de algún modo funcionaran como metáforas. Durante el rodaje no pensaba en las letras y las melodías, pero las tenía en el fondo de la cabeza. En el montaje, la base para decidir qué iba bien con qué fue el sonido del disco. No había ningún tema, ningún argumento. Se trataba de ver qué funcionaba. La melodía y el ritmo y no las letras, eso sería demasiado literal; el color que obtenía de la música fue lo que me hizo tomar las decisiones. Mejor dicho: las imágenes se decidieron solas a partir de las melodías”.
Tras esta experiencia inaugural, Murphy piensa seguir trabajando con el medio cinematográfico. “Soy fundamentalmente fotógrafo, pero amo profundamente y desde hace mucho el cine. La fotografía es mi base, pero capturar el movimiento y el audio, de algún modo, liberaron otra parte de mí. Espero seguir explorando más ambos lenguajes, pero de forma independiente”.
Inquiero a Murphy si ha estado antes en Kosovo; no hay huellas de ello en internet. “Estuve como fotoperiodista dos veces en 1999 y otra en 2004, siempre en momentos bastante convulsos. En las primeras los albaneses sufrían y luego fueron los serbios los perseguidos”. En esta ocasión, él y la cantante se han quedado unos días más en el país para conocerlo mejor. Dice el fotógrafo: “Kosovo ha cambiado enormemente desde entonces: hay ahora muchos edificios nuevos, muchos coches... Pero no hay producción, la mayor parte del dinero viene de multinacionales y del apoyo de la diáspora, lo que no augura un futuro muy prometedor. Lo que más me ha sorprendido al viajar por el país es que el DokuFest es prácticamente la única cosa interesante que está ocurriendo a nivel cultural”.
Última pregunta que lanzo a Murphy: Dijiste en una ocasión que haces fotos en busca de respuestas. “¿Eso dije? Seguramente quería decir en busca de preguntas”. 