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TED LEWIS, La ley de Carter
 

LIBRO (2018)

TED LEWIS La ley de Carter

Sajalín

El impacto generado por “Carter” (1970) y su subsiguiente película –“Asesino implacable” (Mike Hodges, 1971)– tuvo mucho que ver en la decisión de Ted Lewis (1940-1982) a la hora de escribir las andanzas pasadas de su personaje más icónico en “La ley de Carter” (“Jack Carter’s Law”, 1974; Sajalín, 2018). De nuevo, la descripción, tan fotográfica, discurre a través de la mirada de Jack. Casi se puede oler la mezcla de humo y decadencia de los clubes del Soho donde va fluyendo la acción. La prosa es taquicárdica, afilada. Los diálogos se clavan como cuchillos, pero aún más los pensamientos de Jack, expresados en voz en off, que nos transportan por los estertores del Swinging London. Pero, al igual que el Nueva York de Hubert Selby Jr., Londres es desposeída de todo encanto o muestra de afecto. Todo rastro de alegría es fumigado por un crisol de personajes secundarios, grotescos pero creíbles, que hace tiempo han traspasado el límite de su propia humanidad.

De Peter el Holandés a la orgullosa madre de Charlie, los impulsos vitales se ciñen a un profundo desprecio por todo acto moral que se precie. Incluso el Jack de esta ocasión es más violento que nunca. Su agresividad roza la autoparodia, aunque sin llegar jamás a traspasarla. Sus desventuras a la caza de Jimmy Swann van adquiriendo dinámicas cada vez más siniestras con el paso de los capítulos. Jack está abocado a una situación sin salida. La corrupción policial y los movimientos inesperados de la mafia guionizan sus actos, cada vez más desesperados.

El marco dispuesto ya no necesita de planos dedicados al kitchen sink drama. Esto es la hipérbole del noir británico. Un novelón de tacto crudo y pulso frenético. Definitivamente, pocas precuelas están tan justificadas como la aquí presente.

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