No hay nada más pesado que un documental épico sobre una gira. The White Stripes son un caso aparte: en verano de 2007 se embarcaron en un tour por Canadá, con la intención de tocar en cada provincia, incluso en las más recónditas. Y dada la naturaleza poco común del proyecto, llamaron a Emmett Malloy para que documentara el viaje. “Under Great White Northern Lights” (2009) es un espléndido trabajo rodado en blanco y negro y color –o las tonalidades características de la iconografía del dúo de Detroit, con lo que asistimos a un desfile constante de aviones, casas y chimeneas rojas y blancas– que muestra a los White actuando en los lugares más atípicos –un café, un autobús, una bolera o un barco pesquero– y ofreciendo espectáculos inclasificables como el The One Note Show.
El documental incluye también fragmentos de directos “convencionales”, como el de su concierto de décimo aniversario en Nueva Escocia, pero prefiere profundizar en las escenas más íntimas, con imágenes de backstage, improvisadas entrevistas y momentos emotivos, como ese final con Jack cantando al piano “White Moon” mientras Meg llora desconsoladamente. Una Meg que, por cierto, se convierte en la protagonista involuntaria del filme, con una cámara enamorada de su belleza lánguida y silenciosa.
La edición más elemental de “Under Great White Northern Lights” incluye el primer CD en directo de The White Stripes; y la más completa, al precio de 220 euros, un libro de fotos, un DVD adicional con el concierto de décimo aniversario y otros gadgets. ![]()























