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TODD HAYNES, La fama y la exclusión

Todd Haynes estuvo detrás del New Queer Cinema.

 
 

ARTÍCULO (2010)

TODD HAYNES La fama y la exclusión

Bob Dylan, ese caleidoscopio. El director norteamericano Todd Haynes se enfrentó al mito de Duluth en un biopic nada convencional para reflejar las múltiples facetas de un artista e icono único. El resultado fue “I'm Not There”, polémica y apasionante. Quim Casas repasó en este artículo la singladura de un director que ha basado en la exclusión, la diferencia y los virus, además de en la fama, parte de su filmografía.

De Todd Haynes (Los Ángeles, 1961) es relativamente fácil rastrear y reconocer influencias y estilo propio, mecánicas narrativas y temáticas habituales: estructuras no siempre lineales, homosexualidad, cultura popular, fama, exclusión... Fundador de una compañía que se encarga de la producción y distribución de filmes independientes (Apparatus Productions, creada en 1987) y de una asociación de artistas implicados en las campañas contra el sida (Gran Fury, creada en 1988), Haynes estuvo detrás del New Queer Cinema. Su primer largometraje, “Poison” (1991), sentó las bases de lo que a Haynes le gusta recordar como un cine político gay en Estados Unidos, aunque para otros no fue más que una estrategia de mercado.

De Haynes se estrena ahora, con tres años de retraso, “I’m Not There” (2007), particular retrato de Bob Dylan fracturado en seis personajes que pueden verse como invocaciones de la imaginería dylaniana, retazos de su mundo y de su obra, “un filme tan complejo y contradictorio como el propio Dylan, que está en permanente conflicto entre lo que es y lo que quiere decir”, según las declaraciones del cineasta norteamericano.

He aquí una clave. Haynes trata siempre las complejidades y las contradicciones, las marginaciones y las ocultaciones forzosas. En las notas de presentación de “Poison”, película dividida en tres historias contadas en paralelo, escribía que “en los tres casos encontramos un personaje central que ha sido excluido por su sociedad como resultado de la transgresión de ciertas leyes”. En “Hero” se muestra en clave documental la historia de un niño que asesinó a su violento padre y después echó a volar. “Horror” restituye con la estética del cine fantástico de los cincuenta (pero con toques de la lynchiana “Cabeza borradora”) la singladura de un científico contaminado por el suero del impulso sexual; su rostro se pudre y la metáfora sobre la plaga del sida es concluyente. “Homo” invoca la poesía y las fantasmagorías de Jean Genet con una reconstrucción de las experiencias homoeróticas en una cárcel masculina.

La exclusión, la diferencia y los virus reaparecen de otro modo en su segundo largo, “Safe” (1995). Si en “Poison” se decía que el mundo entero muere de un miedo aterrador, en “Safe” su protagonista (un ama de casa burguesa encarnada por una espléndida Julianne Moore, el rostro más recurrente en el cine de Haynes) padece la enfermedad contagiada por el medio ambiente, un mundo lleno de toxinas, lo que le lleva a ser nuevamente marginada. Su crisis se perpetúa, en clave más realista, en “Lejos del cielo” (2002), donde otra ama de casa interpretada por Julianne Moore debe afrontar todas las “desviaciones” de su época, los cincuenta, al descubrir que su marido es homosexual y enamorarse de un hombre negro.

 
TODD HAYNES, La fama y la exclusión

¿Influencias y estilo propio? Estructuras no siempre lineales, homosexualidad, cultura popular, fama, exclusión...

 

Haynes organiza su cine en torno a las colisiones. Los melodramas de Douglas Sirk y la luz de Edward Hopper modulan la intensidad de “Lejos del cielo”. En “Poison” estaban las horror movies y el sida. En su devastador corto “Superstar: The Karen Carpenter Story” (1987) se atrevió a unir la tragedia de una pop star –Karen Carpenter falleció de anorexia nerviosa– con las animaciones con muñecas Barbie (y muñecos Ken); en definitiva, “poner juntos dos símbolos estadounidenses que compartían el triste vínculo de la anorexia”. La permuta es total en “I’m Not There”, donde Dylan, o la imagen que Haynes tiene de él, se reparte entre un niño negro que adora a Woody Guthrie, una introvertida estrella del folk que se hace evangelista, un actor rebelde, un ídolo musical andrógino (el personaje de Cate Blanchett, el más parecido al Dylan de los tiempos de la electrificación), un poeta callejero y un envejecido pistolero. Y en “Velvet Goldmine” (1998) están Oscar Wilde y el glam rock.

En la primera secuencia de este filme vemos al pequeño Wilde asegurando en el colegio que de mayor quiere ser un ídolo del pop. No es una boutade. Según Haynes, el autor de “El retrato de Dorian Gray” “tuvo que crear su propia imagen para rellenar el vacío que él suponía”. En esta magnífica exploración sobre los fastos y decadencias de una cultura musical concreta, sobre el fanatismo y los fans, se reconocen personajes e historias (David Bowie e Iggy Pop inspiran a los protagonistas, aunque Ewan McGregor y su melena rubia recuerden más a Kurt Cobain que a Iggy), pero sobre todo se concretan experiencias compartidas: ¡qué bien filma Haynes el ritual de comprar un disco, llegar a casa, sacarlo de la funda, ponerlo en el giradiscos y escucharlo mientras se contemplan las letras y fotos del álbum!

El procedimiento musical de “I’m Not There”, consistente en alternar temas originales de Dylan con versiones de otras de sus canciones a cargo de Antony & The Johnsons, Charlotte Gainsbourg, Sonic Youth –para quienes Haynes rodó el videoclip de “Disappearer” (1990)–, Karen O, Jeff Tweedy y Stephen Malkmus, entre muchos otros, ya estuvo en la base de la banda sonora de “Velvet Goldmine”, donde las tomas originales de Brian Eno, Roxy Music y T. Rex y las versiones –a cargo de Placebo o Pulp– se combinan con las reinterpretaciones de bandas formadas para la ocasión: Thurston Moore, Steve Shelley, Don Fleming, Mike Watt y Ron Asheton se constituyeron en The Wylde Ratttz para reproducir la intensidad de The Stooges, mientras que Thom Yorke, Bernard Butler y Jonny Greenwood formaron parte de The Venus In Furs, bajo los que late el espíritu de las Arañas de Marte.

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