UN NUEVO MODELO DE SERIE MUSICAL
Estrenada en abril de 2010 en la HBO con un capítulo piloto de ochenta minutos que casi parecía una película de John Sayles, “Treme” causó una primera impresión crítica tan entusiasta que la HBO firmó una segunda temporada casi a ciegas. Y ahí la cosa se complicó. Con lo cerradísima que quedaba la primera temporada tras diez episodios, ¿era necesario continuar?
En abril de 2011 empezó en Estados Unidos una nueva tanda de once episodios de “Treme” con nuevas historias para los personajes ya conocidos y algunas (pocas) nuevas incorporaciones. Y aunque la serie sigue manteniendo unos mínimos muy por encima de los estándares de la ficción televisiva, ya no es igual. Será la falta de un plan maestro general en el que cada personaje signifique, como pasaba en la primera; o que se intuya ya cierta fórmula (este personaje protagoniza una trama requetetrágica, este otro una más ligera, blablablá…); o incluso que algunos capítulos se revelen peor dialogados, con menos sutileza. Pero la verdad es que “Treme” se ha ablandado. Aun así, solo por ver cómo continúa la vida de ficción de algunos personajes carismáticos ya vale la pena ver la serie. Y sobre todo, vale mucho, ¡muchísimo!, la pena escuchar la serie.
Porque “Treme” es una serie musical. Es imposible hacer una ficción sobre una ciudad con banda sonora incorporada como Nueva Orleans y que la música no tenga un papel fundamental. Incorporada en las tramas (en las musicales y en las que no) y, a menudo, grabada en vibrantes actuaciones en directo, la música de “Treme”, que supervisa Blake Leyh, puede que sea la mejor banda sonora que nunca haya tenido una serie. Además, incorpora cameos de campanillas de músicos que, en la mayoría de ocasiones, se interpretan a sí mismos. Cojan aire, que ahí va parte de la lista: Dr. John, Allen Toussaint, Elvis Costello, Steve Earle y Justin Townes Earle, algunos Neville Brothers, Ron Carter, McCoy Tyner, John Boutté, Spider Stacy, Juvenile, Galactic… artistas clave de la música de Nueva Orleans de siempre o de hoy (la segunda temporada cuenta con primeras espadas del bounce rap) y músicos invitados de otras latitudes que saben que su presencia significa decir “Yo también soy de Nueva Orleans”. Todos ellos se comprometen con una serie que quiere contribuir a que Nueva Orleans recupere el pulso de la normalidad y, ¿por qué no?, quizás algún día también el de la felicidad. 