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True Detective, Un modelo a seguir

Martin Hart (Woody Harrelson) y Rust Cohle (Matthew McConaughey): investigando en el profundo Sur.

 
 

SERIE TV (2014)

True Detective Un modelo a seguir

Con “True Detective” (2014), HBO se lanzó a ensayar nuevas formas de captar público. Una serie-antología de temporadas más breves, casting cambiante y unidad autoral. La primera entrega, protagonizada por dos estrellas de Hollywood y con la firma de Cary Joji Fukunaga, sorprendió por múltiples motivos que debajo desgranó Juan Manuel Freire. Estamos, simplemente, ante ¿la mejor serie de 2014? Pasen, lean y tiemblen.

Uno ama la televisión, pero no hay nada peor que sentirse envejecer delante de una pantalla. Y es justo eso lo que han conseguido demasiadas series en su obsesión –o interés comercial– por alargar su propuesta más allá de lo humanamente lógico. ¿Hola, “Homeland”? La que parecía una serie seria se ha revelado como una nueva “24”, aunque encima con ínfulas que aquella no tenía.

El último grito es, ahora, la serie corta, en parte porque el público parece escarmentado por las ficciones largas con desembocadura en la nada. ¿Hola, “Dexter”? Ya no se espera tanto la serie de mitología eternamente en expansión como la serie corta y, además, intensa; una especialidad del mercado británico que empieza a crear escuela en Estados Unidos. Tras el éxito mundial de “American Horror Story” y “Top Of The Lake”, más y más cadenas se atreven a apostar por historias que se puedan contar en una temporada, con todas las excitantes limitaciones que conlleva. Excitantes por saber que, probablemente, o en mayor grado que en una serie de siete temporadas, aquí cada detalle sí que importará.

La nueva apuesta de HBO “True Detective” se ve con agrado no solo porque es fantástica, sino también porque, como dura ocho episodios, confiamos en que sus autores no avasallarán con demasiadas pistas falsas. ¿Hola, primera temporada de “The Killing”? La serie es creación de Nic Pizzolatto, un escritor noir aquí poco conocido, del que todavía no se ha publicado nada en España, pero al parecer excelente –ya se ha puesto en marcha la adaptación al cine de su novela “Galveston” (2010)–. Pizzolatto es una revelación: sus diálogos son estilizados y contundentes, abundan en líneas resonantes que hacen pensar durante días después de cada capítulo. Cuando sus personajes hablan de algo, suelen hacerlo sobre otras mil cosas al mismo tiempo.

 

El renacido Matthew McConaughey, en otro de sus sorprendentes últimos papeles en una trama en la que el crimen ritual y la religión sin reglas campan a sus anchas.

 

Los antihéroes al frente de la serie son Rust Cohle (Matthew McConaughey) y Martin Hart (Woody Harrelson), dos policías de Louisiana inquiridos, en la actualidad, por un caso de asesino en serie que investigaron en los noventa. “True Detective” se mueve hábilmente entre los dos tiempos para explorar este misterio, pero también, a la vez, y quizá sobre todo, dibujar el retrato depresivo de una América interior en clara descomposición, dejada de la mano de Dios, aunque esclava de la vieja religión. El paisaje –más gris no se puede: instalaciones petroquímicas, iglesias derruidas, rancho-prostíbulos– se convierte en metáfora de unos personajes que tratan de aferrarse a sus creencias mientras toda la cultura alrededor se hace pedazos. Ese paisaje es protagonista desde los mismos créditos de Antibody, creados bajo la influencia del fotógrafo Richard Misrach, especialista en imágenes paisajísticas que pasan del paisajismo ramplón.

Cohle es, al menos en 1995, el más recto de los dos, aunque no lo parezca. No lo parece porque considerarse ateo en esa América con tan alto índice de predicadores por metro cuadrado es una afrenta. Cohle tiene un crucifijo en casa, pero solo lo emplea para reflexionar sobre la idea de Cristo ofreciéndose para morir. Así es el viejo Cohle. Hart va de recto, de perfecto marido y padre de familia, mientras engaña a su adorable esposa (Michelle Monaghan) con una mujer más joven (Alexandra Daddario); fan de Vashti Bunyan, para más señas. Según Hart la infidelidad es “por el bien de toda la familia”. Las discusiones de Cohle y Hart sobre la sociedad y sus pilares ocupan gran parte del metraje de “True Detective”, algo más, desde luego, que un mero whodunit.

Y, desde luego, una serie de dirección más allá de lo funcional. El director Cary Joji Fukunaga ya mostró su capacidad para crear atmósferas turbadoras en su excelsa adaptación de “Jane Eyre” de 2011, en perfecto equilibrio entre romanticismo y oscuridad; y aquí se emplea en recrear un clima embrujador y malsano, con un punto alucinógeno –Cohle sufre visiones similares a las del protagonista de “Take Shelter” (Jeff Nichols, 2011)–. Fukunaga no se apresura con el ritmo y, sin embargo, es imposible mirar el reloj durante ningún episodio; todavía menos durante un tercero que acaba en coche acelerado y visión aterradora, máscara de gas y machete incluidos; por no hablar del monumental plano secuencia del cuarto.

A los lectores de Rockdelux debería interesarles cómo se defiende “True Detective” en el plano musical. Y aquí también da una lección: en lugar del previsible blues pantanoso, T Bone Burnett (quien se ocupa asimismo de la música original) escoge temas más variados y menos previsibles, con firmas como Vashti Bunyan, 13th Floor Elevators o Grinderman. Después de todo esto, ¿todavía nos preguntan por qué decíamos que era la serie del momento?

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