En 1974 Van Morrison estaba a punto de desaparecer de la circulación una larga temporada. Su primer concierto en el Festival de Jazz de Montreux (Suiza) sería uno de los últimos de la era pagana del músico irlandés; es decir, la situada desde el fundamental “Veedon Fleece” (1974) hacia atrás. Y ahí reside gran parte de su valor: poder observar de cerca en el tiempo y la distancia al joven autor de “Astral Weeks” (1968), “Moondance” (1970) y “Saint Dominic’s Preview” (1972). Con una banda en estado de gracia pero reducida a tres músicos y en clave jazz, Van Morrison sorprende a los asistentes con números poco conocidos en ese momento como “Bulbs”, “Twilight Zone”, el muy apropiado “Swiss Cheese” o “Naked In The Jungle”, tema que sintetiza el espíritu y el logro de la actuación: base rítmica concisa, teclados dinámicos (las espirales al piano Wurlitzer de Pete Wingfield se fijan en la memoria) y la increíble versatilidad de su voz. Resulta increíble saber que sólo tenía 29 años.
Tras su retorno en 1977 y después de varios discos menores, el cantante de Belfast parece reencontrase con la inspiración en “Common One” (1980). Intentaré contener los superlativos, pero se me hace difícil tras visionar y escuchar la borrachera de auténtico sonido Morrison que entrega en su regreso al festival helvético. Más condescendiente que en su anterior intervención y con una banda expandida a ocho unidades, incluida una inolvidable sección de viento con Mark Isham a la trompeta y Pee Wee Ellis al saxo, el genio de sempiterno cabreo tiene esta vez tiempo para recuperar clásicos propios como “Ballerina”, “And It Stoned Me”, “Wild Night” y “Listen To The Lion” en una actuación verdaderamente memorable.
En ambas filmaciones (de gran calidad y exquisita realización) observamos a un hombre de aspecto sencillo y gesto impasible. También a un tímido que se esfuma en los descansos, pero dotado de una personalidad creativa que trasciende todos los estilos (ahora rara vez lo hace) y de una voz que al entrar en acción ruge (y surge) arrebatada desde un interior siempre inextricable. El primer DVD oficial de Van Morrison, editado en 2006, constituye su mejor documento sonoro en directo junto al disco “It’s Too Late To Stop Now” (1974). Y éstas son palabras mayores. ![]()























