El 17 de mayo de 1983 arrancó 'La Edad de Oro' en TVE-2 y, contra viento y marea, sobrevivió hasta abril de 1985 como testigo directo de la efervescencia de la movida madrileña (y otras asimiladas) en cincuenta y cinco programas de hora y media. Por encima de las estrellas participantes, la gran protagonista del evento fue Paloma Chamorro, directora y presentadora, empeñada en transmitir incondicionalmente su entusiasmo y curiosidad por el arte, y haciendo hincapié en la música y los jóvenes creadores de vanguardia. Tanta osadía se topó con críticas malintencionadas, acusaciones de pedantería, incomprensiones políticas (del Grupo Popular y Minoría Catalana) y, lo más decepcionante, la desesperante apatía de la mayoría de sus invitados.
Y es que, habitualmente, el discurso teórico de Chamorro chocaba con las respuestas inertes o bobas de sus entrevistados, incapaces de estar a la altura de las circunstancias por exceso de ego, dopaje o simplemente estupidez. Hubo excepciones, claro: los locuaces Herminio Molero, Guillermo Pérez Villalta y Santiago Auserón; también Fernando Márquez, orgulloso de su paso por Kaka de Luxe, al contrario que el resto de protagonistas de aquella aventura iniciática, el núcleo Dinarama a la cabeza, quienes, tan bordes como en ellos ha sido siempre habitual, y claramente enemistados con El Zurdo, se empeñaron en minusvalorar aquel legado en el estreno histórico de 'La Edad de Oro': la reagrupación de Kaka de Luxe en el plató y en el escenario cinco años después de su disolución fue un gran acierto y una declaración de principios de la línea a seguir por el programa.
