Hace poco que aparcó la furgoneta en el centro de Madrid, tras ocho horas conduciendo (supongo que se turna con los miembros de su grupo) desde Barcelona (ver crítica del concierto en Rockdelux 208). Cuando acabemos de hablar, le tocará descargar el equipo para la actuación. Además de abatido, parece mayor, porque sus canas han aumentado bastante. Hay otros cambios perceptibles. Su tono de voz es más cálido, abierto y relajado. Como el de “Supper” (Drag City-Domino-Everlasting, 2003). Él mismo lo subraya en la entrevista. Poco antes de enviar el artículo, borrando archivos viejos en el ordenador, encontré la transcripción de la charla con Carla Bruni (ver Rockdelux 207), y en ella una frase que me hizo pensar en Callahan. La pregunta era: “¿Elegancia o glamour?”. Tras divagar un poco, la modelo puso un ejemplo de cine: “Me fascinó ‘In The Mood For Love (Deseando amar)’, de Wong Kar-Wai. Hay una seducción extrema en esos personajes; son prácticamente inmóviles, pero a poco que te fijas ves que encierran una pasión tremenda, muy por encima de lo normal”. Eso transmite Bill Callahan cara a cara y –más aun– encima de un escenario.
En tu anterior gira por aquí, hubo algo que me llamó la atención del puesto de merchandising: habías fabricado unas camisetas, en naranja chillón, con el dibujo de una mujer desnuda de rodillas. ¿Por qué esa imagen tan explícita, que no encaja del todo con las portadas de tus discos? Pasé una temporada, una de las más extrañas de mi vida, en que estaba obsesionado con los colores brillantes. Me di cuenta de que estaban ahí y que nunca les había prestado atención. Entonces, de repente, comenzó a sucederme todo lo contrario: fuese donde fuese, no podía ver otra cosa que los colores brillantes. En cierto modo, me excitaban, especialmente los rojos, naranjas y amarillos. Por eso, supongo, decidí unirlos a esa imagen, que es uno de mis dibujos. La verdad es que a la gente no le gustó demasiado. Aún me quedan algunas por vender.
En esa gira, la de “Rain On Lens” (Drag City, 2001), recibiste muy buenas críticas. Recuerdo que casi todas destacaban el influjo de Lou Reed y The Velvet Underground en tu sonido. ¿Estás de acuerdo? Supongo que ambos usamos los mismos acordes y progresiones. Para mí es bastante fácil y natural llegar a ese sonido garage y poner una melodía encima. En cierta manera, es como el blues: todos los artistas usan los mismos acordes. Ésa es la principal similitud. Sin duda, The Velvet Underground es una influencia, pero una de muchas.