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AINARA LeGARDON, Culturismo emocional

Emociones a flor de piel.

Foto: Álvaro Sanz

 
 

ENTREVISTA (2011)

AINARA LeGARDON Culturismo emocional

Antes o después tenía que pasar: a Ainara LeGardon se le gastó el dolor de tanto usarlo y, con las heridas de “Forgive Me If I Don’t Come Home To Sleep Tonight” (2009) perfectamente cicatrizadas, la bilbaína renació con “We Once Wished” (2011), su cuarto álbum, convertida en turbulenta e inflamada cantautora eléctrica. Si la música es un resorte emocional, Ainara LeGardon sabe mucho de eso. Su “We Once Wished” es una puerta que cerró una etapa difícil. Y lo hizo con el mejor espíritu rock posible. Se habló de terapia core, de purga eléctrica... En efecto, la PJ Harvey de “Rid Of Me” está cerca; también la Anari de “Zebra”. David Morán escucha y pregunta.

Donde hay hueso tiene que haber músculo, y por más que Ainara LeGardon se haya pasado los últimos años paseando por los escenarios haciendo de tripas corazón y con el esqueleto hecho trizas, los músculos estaban ahí. Sí, justo ahí, junto a esos huesos astillados y hechos fosfatina que ha dejado esparcidos por los escenarios de medio país. Solo había que ejercitarlos, tonificarlos y, ya puestos, darles volumen. Subir la tensión y enterrar los lamentos bajo una gruesa capa de distorsión.

Porque cualquiera que conozca la música de esta bilbaína crecida en el seno de Onion y madurada en la canción de autor con cortes, moratones y cicatrices sabrá que, pese a todos los elogios que ha venido recogiendo en los últimos años la autora de “Each Day A Lie” (Winslow Lab, 2005), sus canciones no eran precisamente un dechado de alegría. Al contrario: el dolor, manoseado y gastado de tanto usarlo, era hasta no hace mucho una de las señas de identidad de su música, un folk seco y crudo que, como decíamos, era todo huesos. Una vez más, faltaban los músculos. La carne. La propia artista señala el descarnado y doloroso “Forgive Me If I Don’t Come Home To Sleep Tonight” (Winslow Lab, 2009), su anterior trabajo, como el más íntimo e incómodo que ha grabado. El que más pedazos de sí misma, tanto físicos como emocionales, contenía. El que, después de tanto hurgar en experiencias no demasiado agradables, encendió las alarmas. El que, en fin, indicaba que era necesario un cambio de rumbo.

“Desde 2007 pasé los años más nefastos de mi vida, y que apareciera ‘Forgive Me If I Don’t Come Home To Sleep Tonight’ fue un pequeño alivio. Para mí la música es siempre una terapia emocional y ahora me doy cuenta de que probablemente no vale tanto la pena regodearse en el dolor y en las mismas sensaciones una y otra vez. Ahora estoy intentando recuperar el tiempo perdido y vivir de otra manera. Quizá haya aprendido de este período de sequía personal y esté sembrando de otra manera”

Y es aquí donde entra en juego “We Once Wished” (Winslow Lab-Aloud Music, 2011), disco-sorpresa con el que Ainara renace convertida en turbulenta e inflamada cantautora eléctrica. Un álbum-espita que parece liberar toda la tensión acumulada en los últimos años y que, con la guitarra eléctrica pasándole la mano por la cara a la acústica, espanta males entre rotundos acordes de rock seco y blues terco como una mula. Es, según se mire, un trabajo que suena como un animal desbocado que, encabritado y furioso, ha descubierto el campo abierto tras pasar demasiado tiempo encerrado en un establo; la bisagra que conecta el “Rid Of Me” de PJ Harvey con el “Ragged Glory” de Neil Young; un exorcismo en toda regla con el que la chica de la guitarra (y también del bajo) se sacude unos cuantos demonios de encima. 

Viendo lo diferente que suena “We Once Wished” en relación a “Forgive Me If I Don’t Come Home To Sleep Tonight”, la primera pregunta es obligada: ¿de dónde nace este disco? La verdad es que nace de una reacción al disco anterior, que estaba más inspirado por el dolor físico y espiritual y que era el resultado de unos años bastante negativos. Es una reacción y, en cierto modo, un intento por recuperar el tiempo perdido.

De hecho, podría decirse que después de unos cuantos discos lamiéndote las heridas, por fin te has soltado la melena. Sí, eso mismo. Llegó un momento en que me di cuenta de que magnificar tanto el dolor no era nada positivo para mí. Y de esta manera creo que he contribuido a que las heridas cicatrizasen antes. De hecho, creo que 2010 ha sido un buen año. Uno muy bueno.

¿Y recuerdas en qué momento te diste cuenta de que las canciones te salían de un modo diferente o que te pedían otras cosas? Sí, me acuerdo perfectamente: fue en abril de 2010, después de un viaje. Empecé a componer y me empezaron a salir canciones que iban por otros derroteros. Al principio, cuando solo tienes una, piensas que quizá es algo casual, pero cuando tienes seis o siete empiezas a darte cuenta de que realmente hay un cambio. Otro momento determinante fue cuando empecé a trabajar con Héctor (Bardisa), que era el batería que más me cuadraba con ese nuevo sonido al que estaba dando forma. En realidad, todo tiene que ver con la actitud. Desde 2007 pasé los años más nefastos de mi vida, y que apareciera “Forgive Me If I Don’t Come Home To Sleep Tonight” fue un pequeño alivio. Para mí la música es siempre una terapia emocional y ahora me doy cuenta de que probablemente no vale tanto la pena regodearse en el dolor y en las mismas sensaciones una y otra vez. Ahora estoy intentando recuperar el tiempo perdido y vivir de otra manera. Quizá haya aprendido de este período de sequía personal y esté sembrando de otra manera.

 
AINARA LeGARDON, Culturismo emocional

Fin a la terapia de choque.

Foto: Álvaro Sanz

 

¿Y no resulta un poco desconcertante que se te reconozca por plasmar unas emociones que te han arrastrado tan hasta el fondo? Mmmm... Que te reconozcan es algo que sienta bien. Es como sacar algo positivo de cosas profundamente negativas.

De todos modos, da la sensación de que los discos anteriores han sido necesarios para soltar lastre emocional y acabar llegando a un disco que, según parece indicar el título, siempre habías deseado hacer. La palabra deseo me parece que define muy bien lo que es el disco. También la palabra pasión. En cuanto cambié el chip es lo que sentí. Sentí deseo, sentí pasión y sobre todo sentí que estaba adentrándome en nuevos campos. Y ese cambio afecta no solo a la música, sino también a las letras, que, aunque siguen siendo oscuras, son mucho más directas.

¿Y cómo crees que recibirá tu público un cambio tan brusco como el que planteas en el disco? La verdad es que eso era algo que me preguntaba mientras componía y grababa las canciones, pero lo cierto es que no podía hacer otra cosa. La música tienes que hacerla para quedarte tú a gusto, no para satisfacer a los demás. Además, creo que si algo ha conseguido este disco es que se haya enganchado a más gente.

“Yo creo que se puede hablar de Nirvana, de Sonic Youth, de Queens Of The Stone Age, de Neil Young... De hecho, creo que los momentos de banda pueden haber salido de Neil Young. Si te fijas, todos los grupos que he citado son bandas sin mujer al frente. Pero, claro, lo fácil es tirar por la vía de PJ Harvey y Patti Smith”

Me imagino que con “We Once Wished” habrá reaparecido con más fuerza la eterna comparación con PJ Harvey. Hombre, ahora no puedo negarla. Sí que es verdad que con el disco anterior me quedaba un poco perpleja cuando alguien venía y me preguntaba por la influencia de PJ Harvey, pero con este disco supongo que todo es mucho más evidente. Hay muchas reminiscencias del “Rid Of Me”. Aun así, creo que es una comparación que se repite demasiado. De hecho, no es ni la única ni la mayor influencia de este disco.

Entonces, ¿cuáles destacarías tu? Pues yo creo que se puede hablar de Nirvana, de Sonic Youth, de Queens Of The Stone Age, de Neil Young... De hecho, creo que los momentos de banda pueden haber salido de Neil Young. Si te fijas, todos los grupos que he citado son bandas sin mujer al frente. Pero, claro, lo fácil es tirar por la vía de PJ Harvey y Patti Smith.

Parece que te moleste que por el hecho de ser mujer se te busquen siempre referentes femeninos. Comparar es normal, aunque cuando rascas solo la superficie lo que te encuentras es esto, pero hay todo un mundo detrás de eso. En cierto modo, me siento más afín a Pearl Jam, Nirvana o Neil Young que a otras cantantes. Sobre todo cuando el círculo se hace más pequeño y empiezan a surgir comparaciones con cantantes del mismo país.

Al hilo de lo que dices, me preguntaba si este giro hacia un sonido más rock y más crudo no tendría que ver con el hecho de que buena parte de la órbita musical femenina esté ahora mismo dominada por el folk. No lo había pensado, pero igual inconscientemente sí que hay algo de eso. Me gusta seguir mi propio camino, así que podría ser.

Y después de todo esto, ¿qué queda de la Ainara LeGardon de “Each Day A Lie” y “Forgive Me If I Don’t Come Home To Sleep Tonight”? Creo que queda algo de oscuridad. E intensidad. Son cosas que siguen estando ahí, aunque sea de otra manera. También la visceralidad. Y el tender siempre hacia el menos es más. Creo que todo esto es lo que me define y que sigue estando en “We Once Wished”.

Te lo habrán preguntado muchas veces, pero ahora que parece que está como mal visto cantar en inglés, ¿no te has planteado dar el salto al castellano? No, para nada. No me sale. Tengo otras manera de compartir con el público textos en castellano, así que no siento la necesidad de cantar en castellano.

Habrá quien piense que el inglés puede ser una especie de máscara, dado el alto componente emocional de tus letras. Tampoco es eso. No tengo pudor en ese sentido, podría perfectamente decir lo mismo en castellano, así que no es una máscara. Simplemente es que no me sale.

Etiquetas: 2010s, 2011, Bilbao, folk-rock, rock
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