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ANNETTE PEACOCK, Eligiendo ella misma

Annette, misterio y leyenda de la música más arriesgada.
Foto: Theresa Wassit

 
 

ENTREVISTA (1991)

ANNETTE PEACOCK Eligiendo ella misma

Cantante y compositora que se desplazó del jazz al free, pasando por el rock, el blues y el góspel, siempre desde una posición de insólita integridad feminista, Annette Peacock es un plato de primera para oídos exquisitos. Sus espaciados discos son muestra de un talento minoritario de gran capacidad creativa y reflexiones sociopersonales. Recuperamos este Documento Rockdelux de 1991: Xavier Ferré la entrevistó en Wokingham, en las cercanías de Londres, en la sede de su propio sello: Ironic Records. De Cecil Taylor a Elvis Presley, de Ornette Coleman a James Brown en la voz de una mujer muy especial.

La trayectoria artística de Annette Peacock empezó en Nueva York a finales de los años sesenta como compositora del pianista de jazz Paul Bley, dentro de una línea cercana al free jazz y la vanguardia de la música experimental de la época. Tras tres discos en colaboración con Bley –“Revenge. The Bigger The Love The Greater The Hate” (1971), “Improvisie” (1971) y “Dual Unity” (1972), hoy difícilmente localizables–, grabó un magnífico álbum titulado “I’m The One” (1972) que lograba unir elementos de jazz, blues y góspel junto a la utilización de sintetizadores. Dado que el éxito artístico no se vio acompañado por las ventas, tuvo que esperar unos cuantos años antes de grabar, ya en Inglaterra, “X-Dreams” (1978) y “The Perfect Release” (1979), discos eclécticos con mensajes de tipo social y sexual acompañados por una fusión de géneros musicales y nuevas propuestas estilísticas. Pero quizá sus obras más personales aparecerían en la década de los ochenta, tras fundar su propia compañía discográfica (Ironic Records) y reducir al mínimo la participación de otras personas (retirándose al mismo tiempo a un pueblo pequeño cerca de Londres, Wokingham). El resultado, caracterizado por una música sobria y arriesgada, puede apreciarse en los siguientes álbumes: “Sky-Skating” (1982), “Been In The Streets Too Long” (1983), “I Have No Feelings” (1986) y el más reciente “Abstract-Contact” (1988). Es posible que sus futuras grabaciones aparezcan en el sello belga Les Disques du Crépuscule.

¿Definirías tu música como jazz? Creo que mi música es música popular. Pienso que la música en sí misma no ha evolucionado últimamente, y el único cambio que ha tenido lugar en la música popular en los últimos años ha afectado únicamente al sonido, las técnicas de producción y los estudios. La música en sus fundamentos y esencia formal no ha cambiado o evolucionado en absoluto. Por ello, supongo que todo lo que no suene como la mayoría de cosas es considerado por algunas personas como jazz.

“Yo escuchaba principalmente jazz, blues, música improvisada y discos de James Brown. La voz en el disco muestra esas influencias; incluso mucha gente pensó que correspondía a una cantante negra. Creo que grabar ese tipo de música requiere una cierta actitud, asociada instintivamente a ese tipo de fuerza, entrega y agresividad propias de un cantante de ese estilo”

Pero suele pensarse en el jazz como una música instrumental. Sí, y por eso existe una cierta controversia a la hora de clasificar lo que hago, puesto que en mis discos hay partes vocales y letras. Así que no puede llamarse realmente jazz, ya que se trata esencialmente de canciones. Pero la interpretación musical alcanza un nivel elevado: siempre he confiado en la gente que sabe tocar, es un criterio que he mantenido desde los tiempos en que componía para músicos de jazz. Mi música siempre ha tenido una dimensión esquizofrénica. Empecé trabajando con músicos relacionados con el jazz de vanguardia y, como compositora, era un problema para mí inventar un contexto en el que ellos pudieran tocar, y que diera a cada solo una naturaleza, carácter y dramatismo que lo diferenciara del siguiente. Se trataba de desarrollar ideas distintas que constituyeran unidades por sí mismas que luego podrían ser expresadas en cada solo. Entonces empecé a darme cuenta de que lo que había escrito eran en realidad canciones y comencé a escribir letras para cantarlas yo misma, ya que nadie cantaba en ese estilo particular y me resultaba más fácil expresarme por mí misma que enseñar a otra persona. Luego me aparté de la vanguardia del jazz para grabar un álbum rock titulado “I’m The One” para RCA: esa fue la primera vez que escribí música con cambios de acordes y tiempos.

No parece un disco de rock. Guarda más relación con el blues o el góspel. Bien, en realidad fue esencialmente el primer ejemplo de fusión entre jazz y rock. Cuando digo rock lo hago en un sentido muy amplio; por aquel entonces yo escuchaba principalmente jazz, blues, música improvisada y discos de James Brown. La voz en el disco muestra esas influencias; incluso mucha gente pensó que correspondía a una cantante negra. Creo que grabar ese tipo de música requiere una cierta actitud, asociada instintivamente a ese tipo de fuerza, entrega y agresividad propias de un cantante de ese estilo. También se debe a mi forma de ser en aquella época, en la que tenía un increíble espíritu enérgico que era indestructible. Puedes oír ese espíritu, esa fuerza y esa energía manifestarse en el disco.

El tratamiento y la distorsión de la voz aumentan su dramatismo. En aquel momento el sintetizador era algo nuevo y realmente excitante. Yo trabajaba en esa época con un pianista, Paul Bley, que se limitaba a utilizar el sintetizador con el teclado. Yo tuve la idea de modificar todo el sonido del grupo durante la actuación en directo mediante el sintetizador (aplicado a la batería, la sección de viento, etc.). Pero era muy complicado hacerlo en directo, por la falta de medios; en estudio era más sencillo, puedes oírlo en “I’m The One”. Luego pensé en pasar la voz por el sintetizador e inventé una forma de hacerlo. Entonces colaboré con los fabricantes (Moog) para desarrollar una unidad más accesible. Parecía inevitable que el desarrollo tecnológico afectara la voz. Por supuesto, hoy en día esta puede modificarse notablemente.

 
ANNETTE PEACOCK, Eligiendo ella misma

Sobre “Abstract-Contact” (1988): “Tanto puedo trabajar en un estilo de canciones intimistas que están más cerca de mi identidad, mi música y mi lenguaje reales como trabajar luego dentro de esquemas más familiares y tradicionales”. Foto: Patti Perret

 

¿Cuál era tu relación con Paul Bley en esa época? En aquel tiempo yo formaba parte de un pequeño grupo de gente en Nueva York que intentaba experimentar con el fin de crear una música rupturista. Éramos un círculo de amigos muy reducido. Paul necesitaba de alguien que compusiera para él, así que me lo pidió. Él quería desarrollar una identidad propia, y yo podía ayudarle en ese aspecto: yo era musicalmente una compositora instintiva, no educada. Creo que básicamente solo aquellos que tienen una educación están en disposición de imitar: yo no podía hacerlo, solo podía expresarme de una forma personal, y me resultaba difícil enseñar a los músicos lo que quería hacer porque no escribía composiciones rápidas, sino una música más pausada. Como mujer, tenía una cierta actitud hacia la música, la música free, que es muy femenina. Así que lo hacía todo más lento, hasta llegar a un punto en el que las notas vibraran juntas y fuera posible apreciar toda una dimensión de grados y niveles. Era muy difícil lograr que músicos que habían dedicado mucho tiempo a desarrollar valores como la técnica, la rapidez y la destreza estuvieran interesados en tocar ese tipo de música. Paul reconoció inmediatamente que era algo excitante, puesto que en aquel momento constituía una alternativa a la música de Cecil Taylor y Bill Evans, entre cuyos estilos él se movía. De esta forma pudo establecer su identidad y convertirse en “el poeta romántico del piano”. La última vez que pude verle me comentó que el concepto de ECM se basó en las canciones que yo compuse en aquella época.

“Been In The Streets Too Long” recoge el período posterior a “I’m The One”. Es un disco muy variado musicalmente hablando. El disco es el documento de un período en el que yo no tenía contrato discográfico ni dirección fija. Solo iba viajando de un lugar a otro, grabando cuando era posible. Un crítico me comentó que era una lástima que esa música no hubiera sido publicada y que quizá otras personas estarían interesadas en oír lo que yo hacía en aquellos años. Es como una película sin imágenes, un recorrido a través de grupos distintos, estudios distintos y situaciones diferentes.

“Creo que básicamente solo aquellos que tienen una educación están en disposición de imitar: yo no podía hacerlo, solo podía expresarme de una forma personal, y me resultaba difícil enseñar a los músicos lo que quería hacer porque no escribía composiciones rápidas, sino una música más pausada. Como mujer, tenía una cierta actitud hacia la música, la música free, que es muy femenina. Así que lo hacía todo más lento, hasta llegar a un punto en el que las notas vibraran juntas y fuera posible apreciar toda una dimensión de grados y niveles”

Pero “Sky-Skating” también recoge canciones compuestas en distintos años y, sin embargo, es más homogéneo en cuanto a sonido y letras. “Sky-Skating” responde a un concepto elaborado a lo largo de unos siete años. Lo que quería era trabajar con los acordes de una forma peculiar, desarrollando un lenguaje a partir de ellos.

Las letras del disco son más personales, a diferencia de los dos elepés anteriores con Aura, que tratan asuntos de interés general. Sí. Quería hacer un disco muy personal, ya que echaba de menos en la música de aquel momento un compromiso de este tipo y creía necesario oír algo en ese sentido. “Sky-Skating” era un intento de descubrir de nuevo el factor humano en el proceso de hacer música; de hecho, hacer música se basa esencialmente en la expresión por parte del individuo de su propia visión y experiencia.

La música en el disco suena muy cálida y sensual. El sonido es también muy especial, sin apenas percusión y con el predominio de la voz y los teclados. Cuando empecé a trabajar en el álbum y a componer la música, lo que quería era que quien fuera a escucharlo pusiera el disco en su propia sala de estar, su cuarto, dormitorio, etcétera, y que yo estuviera allí de alguna forma, sentada a su lado en una actuación personal y privada de alguien conocido. Quería que quienes lo oyeran sintieran esa proximidad, y creo que lo conseguí; eso es lo que la producción del disco pretendía lograr.

En cambio, las letras y la música de “Been In The Streets Too Long” transmiten un sentimiento de tristeza. Cuando estaba realizando esas grabaciones no tenía la noción de estar haciendo un álbum como en “Sky-Skating”. Se trata más bien de un documento sobre una etapa muy difícil de mi vida, en la que no tenía una dirección fija y sí una hija a la que mantener. No podía ganarme la vida con mi música, ya que me resultaba muy difícil establecer una carrera sin tener una identidad propia en el mundo del jazz o del pop, sin pertenecer a un estilo concreto. Además, no podía comportarme como una persona dedicada a los negocios, porque ser solo un espíritu creativo me hacía en realidad muy vulnerable. Lo que necesitaba era la protección de un lugar en el que vivir, un techo sobre mi cabeza, y la seguridad necesaria para poder continuar creando. Me las arreglé para hacerlo a pesar de las muchas veces en que tuve que mudarme, alquilar pianos y hacer lo que fuera necesario. Cuando tuve a mi disposición un estudio, lo utilicé. Los músicos se sentían muy felices por trabajar conmigo, fue muy reconfortante descubrir que sentían respeto hacia mí. Sabes, yo era en aquella época muy frágil y vulnerable a los choques emocionales. Todas las canciones de “Been In The Streets Too Long” surgieron de las experiencias que tenía entonces.

Más recientemente, “Abstract-Contact” ha supuesto un cambio notable en tu música tras un disco tan distinto como “I Have No Feelings”. De acuerdo, pero eso se debe de nuevo a mi identidad esquizofrénica; tanto puedo trabajar en un estilo de canciones intimistas que están más cerca de mi identidad, mi música y mi lenguaje reales como trabajar luego dentro de esquemas más familiares y tradicionales. ¿Sabes? La dificultad reside en que si vas a hacer lo que quieres hacer, ¿qué sucede? Puedes continuar con ello y refinarlo hasta tal punto que llega a perder toda su vitalidad y frescura, como le ocurre a mucha gente (por ejemplo en la música clásica), o puedes adoptar otras disciplinas que quizá no elegirías conscientemente, pero que tal vez se te presenten; entonces tienes que analizarlas de una forma positiva, preguntándote: ¿cómo se pueden transmitir los mismos sentimientos dentro de esta nueva disciplina?

 
ANNETTE PEACOCK, Eligiendo ella misma

“Para mí, Elvis es una especie de símbolo del rock and roll. Además, adoro esas canciones, y crecí con ellas… ‘Don’t Be Cruel’ y ‘Love Me Tender’. ‘Love Me Tender’ es una canción de amor clásica del rock and roll”. Foto: Theresa Wassit

 

En el disco sorprende el uso, tras varios años sin utilizarla, de una sección rítmica. Sí. Quería obtener ese tipo de ritmo constante, presente todo el tiempo a lo largo del disco. Creo que en cierto modo funciona bien: me gusta cómo suena, porque hay mucho espacio en él. Se utilizó el sistema Dolby para grabar los instrumentos, de forma que cuando hay silencio no se oye el sonido de la cinta, de esta forma parece transparente.

En ese sentido, creo que debe resultar difícil mantener la tensión en un tema tan extenso como “Elect Yourself”, todo un reto para cualquier artista. Sí, es difícil. No sé por qué lo hago: siempre me pongo las cosas difíciles, es algo que forma parte de mi naturaleza. Me gusta plantearme desafíos; soy competitiva en ese sentido, y no respecto a otras personas, sino conmigo misma. En cierto sentido, pienso: he hecho esto y aquello, qué puedo hacer ahora que me resulte difícil. Si no te fuerzas a ello, el resultado es previsible y obvio. En cierta forma, es como cuando era una niña. Entonces solía acompañar a mi hermano, que era diez años mayor que yo, y a menudo salía con chicos mayores que no querían que una niña pequeña les siguiera, por lo que acostumbraban a insultarme o a burlarse de mí; también solían desafiarme a hacer cosas. Para formar parte del grupo tenía que recoger muchas veces el guante. Me decían: “¡Salta de este tejado, pequeña!”. A los niños no les importa si te matas, no piensan en ello. Es como si no sintieran respeto por ti porque eres una niña pequeña y no quieren que les sigas: así que saltaba del tejado. Es ese tipo de valor para hacer cosas arriesgadas, que puede resultar estúpido, ¿sabes? Hoy soy más prudente a la hora de hacer cosas como esa, ya que he crecido y me he dado cuenta de que no soy indestructible. Pero todavía conservo una actitud similar; instintivamente, cuando hago algo quiero un gran desafío, quiero hacer algo que sea realmente atrevido para correr ese riesgo y aprovechar esa oportunidad. Hay que vivir peligrosamente… y eso es lo que me gusta en la música. Ya no existe nada peligroso en la música. Nadie se arriesga, y yo aún siento la necesidad de hacerlo constantemente.

“Instintivamente, cuando hago algo quiero un gran desafío, quiero hacer algo que sea realmente atrevido para correr ese riesgo y aprovechar esa oportunidad. Hay que vivir peligrosamente… y eso es lo que me gusta en la música. Ya no existe nada peligroso en la música. Nadie se arriesga, y yo aún siento la necesidad de hacerlo constantemente”

¿Qué tipo de música crees que es arriesgada hoy en día?. No oigo nada ya. Todo lo que oigo…

¿Y del pasado? Del pasado… hace poco pedí un disco a una tienda especializada de Nueva York llamada Lunch For Your Ears. Solía escucharlo cuando tenía 17 años: es una grabación de Cecil Taylor tocando un estándar titulado “This Nearly Was Mine” con el bajista Buell Neidlinger. Con el tiempo, perdí mi copia, y hace poco recibí una cinta con la canción grabada; eso es lo que he escuchado últimamente, porque... es tan excitante cómo toca Cecil. En mi opinión, él es realmente el catalizador de la música free jazz.

¿Qué opinas de Ornette Coleman? Me encanta Ornette. Todo lo que ha hecho, especialmente su cuarteto doble: tiene un gran sentido del equilibrio. Incluso cuando utilizaba esa fórmula, algunos decían que era un caos total y no podían apreciarlo; pero el hecho es que si usas dos guitarras, dos bajos y dos baterías, lo que ocurre al escuchar la textura del sonido es que el cerebro empieza a poder distinguir varias combinaciones, por lo que entonces dispones del lujo de poder escuchar cosas en todas sus posibles variantes, lo que resulta emotivo, fascinante y excitante. En realidad, él ha ejercido una gran influencia en mi música.

¿Y fuera del campo del jazz? Bien, aún me gusta James Brown, especialmente todo lo que hizo en el principio de su carrera en los cincuenta y los sesenta. Canciones como “I Can’t Stand It” o “Please, Please, Please”, que ahora están apareciendo en varias recopilaciones. Todo lo que tiene ese sentido del riesgo, esa fuerza primitiva que se manifiesta en la gente que asume grandes riesgos: eso es lo que yo intento lograr, y lo que me gusta en la música junto con la imaginación.

¿Por qué elegiste versiones de dos canciones de Elvis Presley? ¿Por qué elegí esas canciones? Porque estaba haciendo lo que considero esencialmente un disco de rock y, para mí, Elvis es una especie de símbolo del rock and roll. Además, adoro esas canciones, y crecí con ellas… “Don’t Be Cruel” y “Love Me Tender”. “Love Me Tender” es una canción de amor clásica del rock and roll.

Tu consigues darle un sonido góspel, lo que tiene sentido, ya que Elvis también grabó discos de góspel. Sí, más tarde. Bien, mi versión de “Love Me Tender” es muy rara y poco convencional. Puedo entenderlo porque estaba en RCA cuando la grabé; y Elvis también estaba en RCA, ¿sabes?: una persona de la compañía me dijo que le habían puesto a Elvis mi “Love Me Tender” y que le había gustado. Es curioso, también llegué a conocer a Elvis cuando tenía dieciséis años más o menos. Yo entonces iba a una escuela de interpretación, y un día todo el mundo dijo: “Hay una fiesta, Elvis da una fiesta en su casa”, así que pude conocerle. Pero en aquella época lo había superado, solo me interesaba Ornette Coleman. Sin embargo, en mi juventud significó mucho para mí. Esas canciones forman parte de mi vida.

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