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ANOHNI, Zoon Politikón

Alzando la voz.

Foto: Alice O'Malley

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 350)

ANOHNI Zoon Politikón

Antony And The Johnsons han dado paso a una artista rebautizada y erigida 
en animal político. En “Hopelessness”, su nuevo álbum, expone toda su aflicción ante las vilezas del sistema, reflexiona sobre su connivencia pasiva y dispara sus dardos a una de sus mayores decepciones: Barack Obama. Y lo hace abrazando con nota el electro-pop de la mano de Hudson Mohawke y Oneohtrix Point Never. Adiós al pop de cámara. Ramón Fernández Escobar la entrevistó para la portada del Rockdelux 350 (mayo 2016). Otra portada de Antony And The Johnsons en Rockdelux, aquí.

“Durante mucho tiempo tuve un sueño: hacer canciones muy políticas con sonoridad dance”. Lo proclama ANOHNI, la artista antes conocida como Antony Hegarty (su nuevo nombre femenino es el que ya usaba en el entorno familiar), para resumir la esencia de su flamígero quinto disco de estudio, “Hopelessness” (Secretly Canadian-Rough Trade-Popstock!, 2016). Y uno recuerda la primera exposición a esa voz deslumbrante, en el festival Tanned Tin de 2004. Aún se celebraba en Santander, y Hegarty subió al escenario durante el show de CocoRosie (era telonero en su gira) para algunos temas que interpretó al piano. Atesoraba desde 1998 un álbum grabado casi clandestino, sin rastro de beats (publicado finalmente en 2000 como “Antony And The Johnsons”), cuyas reediciones aún no habían visto la luz en España –llegaron en 2004–, donde sí se había sabido de su garganta invitada en “The Raven” (2003), el disco de Lou Reed. La explosión de su pop de cámara con “I Am A Bird Now” (Secretly Canadian, 2005) tampoco dejaba vislumbrar ninguna ensoñación político-electrónica.



“En América existe una búsqueda reciente de música que trata la discriminación racial. Gente como Kendrick Lamar, o hasta Beyoncé en su nuevo single (“Formation”), aborda hoy ese clamor. M.I.A., por su parte, toca en su obra muchos asuntos contemporáneos que afrontan los europeos, en sus relaciones con Asia y Oriente Medio, sobre todo”

Otra cosa fue su rol en el estreno en 2008 de Hercules And Love Affair. Suyas eran la mitad de las canciones en el pistoletazo del proyecto disco, de alma sintética, encabezado por el estadounidense Andrew Butler. ANOHNI ha necesitado casi una década para retomar el sendero electrónico: “Entonces debía darle forma a los siguientes discos con The Johnsons –se refiere a “The Crying Light” (Secretly Canadian, 2009) y “Swanlights” (Secretly Canadian, 2010)–, tenía un montón de trabajo por delante. Necesitaba encontrar el momento justo. Y llegó al conocer a Hudson Mohawke: con él todo hizo clic”.

Así que de la recreación orquestal de su repertorio –“Cut The World” (Rough Trade, 2012)– o la repesca de los temas de un espectáculo –“Turning” (Secretly Canadian, 2014)–, sus entregas previas en directo, ANOHNI pasaba a asociarse con el compinche de Kanye West para crear “Hopelessness” en el estudio. “La música de Hudson es tan alentadora, tan electrizante y llena de energía, que me parecía el perfecto contrapunto para unas letras más problemáticas y agresivas”.

Valga un ejemplo: el segundo single, “Drone Bomb Me”, donde ANOHNI se pone en la piel de una niña afgana a la que los bombardeos estadounidenses con drones han dejado huérfana. Ella pide ser la próxima, empujada por un erróneo sentido de culpa por seguir viva: “Drone bomb me / Blow me from the mountains / And into the sea / Blow me from the side of the mountain / Blow my head off / Explode my crystal guts / Lay my purple on the grass”. No ahorra poética gore el estribillo, mientras que esta se sublima en el vídeo protagonizado por Naomi Campbell. “Representa uno de los ejemplos de nuestra colaboración al componer, porque otros temas los he escrito a mi manera típica, con el piano. Aquí Hudson puso sobre la mesa una pista de batería, a la que yo añadí letra y voz, y Dan aportó otras ideas (Dan Lopatin, alias Oneohtrix Point Never, el tercer coproductor)”.

Escapa de ANOHNI una risilla nerviosa al confesar que el desafío, lo más complicado del álbum, resultó ser la mezcla. “Construir la estructura del edificio y grabar las ideas significó algo rápido y sencillo; la dificultad surgió con el acabado. En busca de ponderarlo lo mejor posible, mezclamos el disco un par de veces, y algunas canciones las terminé incluso mezclando yo solo”. Cualquiera habría pensado en otra cosa como reto básico, del tipo “voy a demostrar que pop y política pueden encajar sin que se noten las costuras”. Aunque la artista británica, criada en Estados Unidos, ni siquiera piensa que haya escasez de puntos de vista políticos en la música pop. “Depende de adónde mires. Italia posee una tradición fuerte, en África hay países con música muy política. Y en América (suplanta la parte por el todo para referirse a su país de residencia) existe una búsqueda reciente de música que trata la discriminación racial. Gente como Kendrick Lamar, o hasta Beyoncé en su nuevo single (“Formation”), aborda hoy ese clamor. M.I.A., por su parte, toca en su obra muchos asuntos contemporáneos que afrontan los europeos, en sus relaciones con Asia y Oriente Medio, sobre todo”.

 
ANOHNI, Zoon Politikón

Rockdelux 350 (Mayo 2016)
Foto: Alice O'Malley

Diseño: Gemma Alberich

 

Según ANOHNI, lo que sorprende en “Hopelessness” es “su formato tan pop y el amplio espectro de asuntos reunidos en un mismo álbum”. Se trataba de aprovechar el escaparate: “Alzo la voz y uso mi plataforma para desafiar mi propio modo de participar, ya que creo que somos demasiado pasivos en nuestra relación con los modernos gobiernos representativos de Occidente. Votamos y poco más”.

La cantante y compositora perseguía un doble objetivo: “Que el álbum detectara mi frustración e ira ante el panorama actual, y que me permitiera examinar mi propia complejidad en vez de solo culpar y culpar. Porque hay disparidad entre lo que me gustaría pensar de mí y lo real. La culpa sería un sentimiento inútil, pero no el reconocer lo difícil que se me hace no formar parte de ese sistema con tal impacto negativo en la biosfera”. Lo canta ANOHNI en el tema titular: “I’ve been taking more than I deserve / Leaving nothing in reserve / Digging till the bank runs dry / I’ve been living a lie”.

“Pese a que Obama luce grandes logros domésticos, le tengo que reprochar su política de intervención militar en Afganistán, Pakistán, Somalia... O la hipocresía de vocear el cierre de Guantánamo para luego eliminar con drones bomba a todos los que habría encerrado allí. No entiendo su plataforma de transparencia, cuando la única persona en Estados Unidos presa por crímenes de guerra es Chelsea Manning, justo por airearlos”

Y con la conservación del planeta nos damos de bruces: “El ecocidio (aunque la RAE no admita la palabra) supone el clímax del, digamos, síndrome que configuran todos los problemas de este joven siglo a cuyas interconexiones intento mirar en el disco: cambio climático, racismo, ingresos poco equitativos, sexismo, terrorismo, la industria de las armas, el poder de las multinacionales...”.

ANOHNI no encuentra solución de continuidad en su ferviente discurso. Cuesta meter cuña. ¿Perseguirá cambiar opiniones o comportamientos entre los oyentes del álbum? “No tanto provocar cambios como proporcionar una banda sonora de apoyo a aquellos que ya piensan cosas como estas”, precisa.

Por si la decepción con las políticas de Barack Obama no flotara ya sobre todo el disco, uno de los cortes se titula así, “Obama”. En él, el sonido edificante de otros temas muta en mantra. Un salmo oscuro pleno de tensión, voz grave y solo pequeñas dosis de piano como espita. Como si quisiera maldecir al presidente. “Cuando se presentó, el mundo puso en él mucha esperanza. Yo hice campaña a su favor y concedí entrevistas donde celebraba sus ideas. Ahora, en perspectiva, parece naíf haber creído que un hombre podía darle la vuelta a todo lo corrupto. Salió elegido y pagó un precio”. 

La letra de “Obama” no se corta: “Now the news is you are spying / Executing without trial / Betraying virtues”. Y la política del, según ANOHNI, espía, ejecutor sin juicio y traidor de virtudes también insufla contenido a otro de los temas, “Crisis”, que entra en terrenos lúgubres: “If I tortured you brother / In Guantanamo / I’m sorry / Now you’re / cutting heads off / innocent people / on TV”. ANOHNI se explaya: “Pese a que Obama luce grandes logros domésticos, le tengo que reprochar su política de intervención militar en Afganistán, Pakistán, Somalia... O la hipocresía de vocear el cierre de Guantánamo para luego eliminar con drones bomba a todos los que habría encerrado allí. No entiendo su programa de transparencia, cuando la única persona en Estados Unidos presa por crímenes de guerra es Chelsea Manning, justo por airearlos. Y no puede aseverar desde el festival SXSW aquello de ‘América es grande de nuevo’ sin pensar que su política exterior precipita la crisis de refugiados que ahora estremece Europa”.

ANOHNI alude al Doomsday Clock (el reloj simbólico del Apocalipsis que los científicos de la Universidad de Chicago mantienen desde 1947): “Cada vez nos acercamos más a lo de ‘dos minutos para la medianoche’, estamos próximos a provocar una catástrofe”. La cuenta atrás metafórica solía referirse al desastre nuclear; también al cambio climático en años recientes. La preocupación ecológica reina en varios cortes de “Hopelessness”. En el primer single, “4 Degrees”, publicado “en solidaridad con la Conferencia sobre el Clima”, la artista se fustiga cáusticamente por su complicidad con el calentamiento del planeta. Salta de la deforestación (“Why Did You Separate Me From The Earth?”) al esquilmado petrolífero de “Marrow”. Y a propósito del ordeño sin fronteras de dicha médula, tira de metáfora en la letra: “We’re all americans”, repite. “Es mi forma de decir que las multinacionales son más poderosas que cualquier nación”.

 
ANOHNI, Zoon Politikón

Imagen tomada con la ayuda de la directora y cuidadora del orfanato del Zoológico del Bronx: contra el ecocidio entre guepardos africanos. Foto: Alice O'Malley / Kathleen LaMattina

 









“Habría que fomentar la influencia del arquetipo femenino en las decisiones de gobierno, en pro del consenso, porque ahora todavía priman esquemas prehistóricos que nos llevan a la destrucción: el hombre que lucha por los recursos, por la tierra, por hacer prevalecer la religión verdadera”

Cambio de tercio: toca un poco de artes plásticas. “En julio, agosto y septiembre habrá una gran exposición en Berlín de mi obra: pinturas, collages, esculturas... Y también mostraré el trabajo de algunos artistas con los que me identifico”. No sé si dentro de los creadores en los que ANOHNI se siente reflejada en otros terrenos se encuentra Steve Buscemi, pero en un filme de este como director, “Animal Factory” (2000), reside una de sus pocas incursiones en el cine de ficción: un cameo cantando en el presidio donde se desarrolla la cinta. Aquel recinto pasaba por ser San Quentin, aunque la historia se rodara en la prisión de Holmesburg, en Filadelfia, tristemente célebre por los experimentos médicos que se aplicaron allí a los presos (entre 1951 y 1974). La mención aviva otra de las preocupaciones de ANOHNI presentes en su nuevo álbum: la pena capital. “Cuando países europeos dejaron hace poco de suministrar drogas que se empleaban en América para las ejecuciones, hubo estados aquí que se permitieron experimentar con sus propias sustancias, con resultados de todo pelaje”. El disco incluye “Execution”, donde múltiples capas y un collage vocal acompañan al sarcasmo: “Execution / It’s an american dream”. “Ante las atrocidades caben dos posturas. Fingir que no tenemos relación con los que las cometen y considerarlos monstruos es una, la que se ha tomado, por ejemplo, con el adolescente que puso la bomba en el maratón de Boston. Buena parte del país celebró el anuncio de su ejecución. La otra postura es la de Noruega ante el asesino de aquellos críos en la isla: admitir que todos formamos parte de un mismo sistema que genera a alguien tan enfermo que es capaz de cometer semejante horror”.

 

 

 

La violencia sexista, en la figura del hombre protector, se dibuja en “Watch Me”, de algún modo conectada con otra de las canciones, “Violent Men”. “El protector y el predador van muy unidos. Habría que fomentar la influencia del arquetipo femenino en las decisiones de gobierno, en pro del consenso, porque ahora todavía priman esquemas prehistóricos que nos llevan a la destrucción: el hombre que lucha por los recursos, por la tierra, por hacer prevalecer la religión verdadera... Algo que defiendo desde que hace años creamos la Future Feminist Foundation en Nueva York”.

A los que hayan escuchado “Cut The World”, el álbum en vivo de Antony And The Johnsons, les sonará lo de arriba: “Future Feminism” se titulaba el monólogo sobre algunas de estas cuestiones que ocupaba el segundo corte. En el nuevo trabajo de ANOHNI, existe una composición intimista, “I Don’t Love You Anymore”, que en lírica y sonoridad entronca con la mayor parte de su carrera. “En parte es así, aunque para mí todas son muy personales y muy políticas. Y esta, al mismo tiempo, va mucho sobre América”.

Sobre la escenografía de su próxima gira, que veremos en el Sónar, se habla del uso de avatares para representarle corporalmente. “Estamos preparando una serie de filmes con el objeto de sugerir en el show otros puntos de vista, pero siempre conmigo cantando en el escenario, junto a Dan y Hudson. Algo parecido a lo que hicimos con ‘Turning’ (mujeres transgénero sobre las tablas), pero ahora con poesías”.

Y de la controversia por no ser invitada para actuar en los Oscars, poco que añadir: “Nada que ver con mi condición de transgénero. Se debió a motivos comerciales. Mi música no es muy conocida en Estados Unidos y mi canción era la de un documental ecologista”.

 

Mentores y modelos

ANOHNI decidió ni siquiera acudir a la ceremonia de los premios de la Academia para ver de cerca la suerte que corría su candidatura (junto a J. Ralph) a la mejor canción original. El tema, “Manta Ray”, encabezaba la banda sonora de “Racing Extinction” (Louie Psihoyos, 2015) y se inspiró en la llamada de apareamiento de un ave hawaiana ahora extinta. Esa aura de inocente pureza no quita para que en una entrevista reciente incluyera el “Loaded” (1970) de The Velvet Underground entre los cinco discos que llevaría a una isla desierta. Un pequeño contraste, si bien se trate de la obra menos perversa (presiones tras su fichaje por Atlantic) de la banda neoyorquina. Al propio Lou Reed, mentor fundamental en su trayectoria, lo cita en el comunicado donde daba la espalda a la fiesta de la estatuilla: “Abogó tan intensamente por mí que encontré un punto de apoyo, pese a las pésimas intenciones de otros que me aseguraban que alguien como yo nunca podría desarrollar una carrera en la música. En dicho sentido, soy una de las personas más afortunadas”

La muerte de David Bowie sale a colación: “Lo vi en un par de ocasiones con Lou. Ellos dos se profesaban un gran respeto. Y yo he pasado muchos años escuchando a Bowie, como todo el mundo. Realmente aprecio su asombroso interior creativo, único y versátil”. Sin embargo, son otros los modelos artísticos que inspiraron a ANOHNI desde su adolescencia. Uno, sin duda, Boy George, con el que grabó un dueto, “You Are My Sister”, en el segundo álbum de Antony And The Johnsons. El otro, Marc Almond: “Mi mayor influencia y el principal motivo para que me dedicara a esto. Es como el buen vino, como artista. Alguien con una fuerza increíble. Cada vez que le veo, mi corazón se siente más alegre. ¡Es una persona tan positiva!”. Sus caminos han convergido con frecuencia: ya sea aparecer Almond en el cartel del festival Meltdown en 2012, comisionado por Antony, o cantar este antes en el álbum de versiones “Stardom Road” (2007) del primero (juntos en “The Ballad Of The Sad Young Men”, en su día interpretada por Roberta Flack).

En la faceta de ANOHNI como artista política, no está claro si Franco Battiato ejerció un influjo durante su experiencia conjunta. No se trata de la vertiente principal del siciliano, pero no merece desdén en absoluto. Y una de sus gemas, “Inneres Auge”, figura en el repertorio del álbum en vivo que ambos registraron en la Arena de Verona, “Del suo veloce volo” (Universal, 2013). “Le admiro y tuve el privilegio de alojarme con él (en su casa de Milo, provincia de Catania). Me propuso interpretar a Handel en una de sus películas, pero yo no podía”. ANOHNI sí menciona a dos veteranas: “Laurie Anderson y Buffy Sainte-Marie. Nunca han dejado de crear música política muy valiente. Y yo no paro de escuchar el último disco de Buffy, ‘Power In The Blood’”.

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