¿Cómo pasaste de eso a querer formar un conjunto? Llegó un punto en que sencillamente era “ahora o nunca”. Durante años había sido demasiado tímido... Tímido no es la palabra correcta, en realidad era como si algo me estuviera conteniendo, y nunca me decidía a intentarlo. Me daba miedo arriesgarme, aunque yo siempre había sido un cantante, desde niño, y cantaba cuando actuaba en los “night clubs”; la diferencia fue que decidí por fin intentar colaborar con otros músicos, llevar mi música más allá. Al mismo tiempo dejé el teatro experimental y abandoné ese componente que hasta entonces acompañaba mi música para concentrarme simplemente en ella. No creo que hubiese tenido mucho futuro en el teatro experimental.
¿Por qué? Se consideraba muy marginal, igual que la gente con la que me encantaba trabajar, mis actores. Éramos vistos como algo demasiado raro; quizás ahora sería diferente, y puede que lo recupere después de este disco.
Además del teatro experimental, también pintabas y dibujabas. ¿Qué opinas de ti mismo como pintor? No me considero un buen dibujante, claro; es solo un espacio libre en el que puedo hacer cosas sin el peso de las expectativas, de un modo completamente intuitivo, y disfrutar del proceso sin tener que producir nada. Es algo muy privado y satisfactorio, un proceso creativo al que me siento casi atado porque es como curativo.
¿Pintas como cantas? Los dibujos suelen tener en común con mis canciones las mismas preocupaciones y supongo que el proceso es el mismo. Por ejemplo, cojo un montón de revistas y recorto las fotos que más me gustan y las araño, quito lo que no me gusta, las revuelvo o las lavo un poco o las seco junto a un fuego. Básicamente, me pierdo en ese lento proceso de erosión. O tomo fotos de cosas que no me gustan y junto varias piezas para intentar reequilibrar la imagen... Es un poco como soñar despierto.
Dices que hay algo curativo en ello. ¿La música es igual? Sí. Por alguna razón, cuando me pongo a trabajar la idea del gesto creativo, para mí... es casi como estar casado; sencillamente adoro alimentar, o alimentarme a mí mismo, o intentar superar las cosas... Es muy simple: la expresión creativa es virtualmente el lugar donde crezco psicológicamente, donde soy libre, como una ensoñación en la que se produce mi transformación, un lugar elevado que ayuda a que las cosas sean más radiantes, donde pueden cambiar en algo mejor. Cuando era un chico que escuchaba música, siempre fue el lugar al que acudí en busca de alivio, de liberación, donde fui a buscar mi alegría; siempre he encontrado mi alegría en la música, o mi sentido de estar conectado.
¿Conectado con otras personas como tú? Conectado con todo lo que me rodea. (Silencio prolongado). Sí, para romper con los sentimientos de marginación, de alienación, para sentirme una parte del mundo.