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APHEX TWIN, ¡Monstruo!

El pensador algorítmico.

Foto: Wolfgang Tillmans

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 191)

APHEX TWIN ¡Monstruo!

Richard D. James es un fenómeno en sí mismo. Publicó el doble CD “Drukqs” (2001) solo porque, dijo, alguien le robó un reproductor de mp3 con temas suyos. Prácticamente solo escucha su propia música y la de unos pocos amigos. Confiesa que solo lee manuales técnicos y que no tiene noción del tiempo. Además, pese a ser un DJ muy bien pagado, no quiere saber nada de las labores promocionales. Bueno, casi nada: ha concedido poquísimas entrevistas. Y esta de Piers Martin fue una de ellas; motivo de portada del Rockdelux 191 (diciembre 2001) y ahora recuperada para tu deleite.

Aphex Twin escucha su pensamiento. Literalmente. “El sonido del cerebro es genial”, dice, sentado dentro de una cámara anecoica que hay a dos minutos de su casa. “Escucha esto. Acabo de oír mi cerebro por primera vez”. Chapoteos, burbujeos, zumbidos y vibraciones. Si algún día entras por casualidad en una cámara anecoica y pruebas a concentrarte, oirás cómo se mueve tu organismo, su borboteo interno. Esta cámara anecoica concreta, que normalmente se utiliza para medir los niveles sonoros y las respuestas de frecuencia de aparatos de audio, como altavoces y amplificadores, es propiedad del Centro de Investigaciones Acústicas de la Facultad de Sistemas de Ingeniería y Diseño de la Universidad de Southbank (Londres), y podría ser el escenario de cualquier pesadilla.

Las cuatro paredes, el techo y el suelo están recubiertos de unas cuñas de espuma beige de unos treinta centímetros que sirven para absorber el sonido e impedir su reflexión. Por encima de todas estas blandas protuberancias se eleva una rejilla de metal que hace las veces de segundo piso. Cuando cierras la gruesa puerta de madera, se impone un silencio sepulcral. Bueno, casi: el compositor de la vanguardia tardía John Cage entró en una cámara anecoica para escuchar el silencio, pero acabó percibiendo los sonidos que producía su cuerpo, lo que demuestra que las condiciones de silencio no pueden existir en el mundo real.

“El sonido del cerebro es genial... Escucha esto. Acabo de oír mi cerebro por primera vez... Por eso me encuentro bien en sitios como este, porque son la hostia... Si yo tuviera una habitación como esta, me parece que solo la usaría para fumar. Aunque también me gustaría escuchar música aquí dentro. Seguramente sonaría la hostia de rara
(Richard D. James)

Por otra parte, Richard D. James, el compositor de vanguardia e icono cultural conocido por su barba, siempre había querido visitar una de estas salas. Recientemente se ha “espabilado bastante con los micrófonos. Por eso me encuentro bien en sitios como este, porque son la hostia”. Además, pensó que este corresponsal se quedaría alucinado. Sin duda, es todo un cambio con respecto al escenario tradicional de sus entrevistas en Londres, una cafetería del centro comercial de Elephant And Castle. Aquí, en la cámara anecoica de su barrio, todo suena apagado. Tu voz, privada de resonancia, no se transmite. Si aplaudes, no hay bajos, no hay eco. Después de tres horas de conversación en condiciones controladas, sales con una grabación perfecta. Y con un leve dolor de cabeza. “Si yo tuviera una habitación como esta, me parece que solo la usaría para fumar –dice James–. Aunque también me gustaría escuchar música aquí dentro. Seguramente sonaría la hostia de rara”.

En octubre, James publicó “Drukqs”, su quinto álbum para el sello Warp  (distribuido en España por Satélite K), su primer LP desde “Richard D. James Album”, editado en noviembre de 1996. Decir que “Drukqs” ha sido esperado ansiosamente por cientos de miles de fans de todo el mundo es quedarse corto. Se trata de uno de los discos más importantes del año, con treinta temas electrónicos nuevos recogidos en dos CDs (o cuatro vinilos) que en total rebasan la marca de los cien minutos.

A diferencia de lo que ocurría con su predecesor, en este caso la escucha no resulta inmediatamente gratificante. James ha decidido incluir temas con estilos y técnicas radicalmente diversos, y esto más bien lo convierte en uno de esos álbumes que te permiten escucharlo a tu manera. Puedes ponerlo en modo shuffle (aleatorio). O hacerte un minidisc con las piezas de piano y los complejos ejercicios tonales. O grabarte un CD con los temas acid más desenfrenados y retorcidos. Pero si lo recorres de principio a fin, te harás una idea aproximada de lo que le ha pasado por la cabeza a Richard D. James en los últimos cinco años.

Sobre Aphex Twin, se podría hablar largo y tendido. Desde el single de 1999 “Windowlicker” y el famoso vídeo firmado por Chris Cunningham que lo acompañaba, donde aparecían tanto unas modelos contoneantes como músicos de la escena hip hop de Los Ángeles, todos con el rostro de Richard D. James, su popularidad no ha dejado de aumentar. Ese tema es el single favorito de todos los tiempos de Daft Punk. El estrafalario guitarrista de Limp Bizkit, Wes Borland, rara vez deja de mencionar la influencia de Aphex Twin en las entrevistas.

La versión completa del famoso vídeo de “Windowlicker” (1999) firmado por Chris Cunningham. Hip hop futurista entre modelos contoneantes, pandilleros de Los Ángeles y un inquietante Richard D. James.

Aunque James no ha tocado en directo desde su gira por Estados Unidos de 1997, tres semanas consagradas a un consumo mayúsculo de alcohol (“supongo que podría hacer otra gira, porque siempre son un cachondeo total; son muy tentadoras”), pincha habitualmente en el Reino Unido y en todo el mundo con sus amigos, reuniendo sets en su Mac portátil PowerBook G4 superpersonalizado o, como hizo hace poco en una sesión Warp que se celebró en Hackney, en el norte de Londres, mezclando con manos expertas dos horas de jungle old skool y clásicos de las raves. Solo durante el año pasado, este corresponsal ha presenciado sesiones suyas en Lisboa, Barcelona, Londres (en muchas ocasiones) y en lo alto de una montaña en medio de Japón, y en todas el público se volvió completamente loco con la ofensiva de hardcore techno de Richard D. James. “Quiero que la gente pierda la razón, que se entusiasme”, dice con su acento suave de Cornwall, empapado de influencia londinense. “Es el único motivo para hacer estas cosas, porque la verdad es que a mí me encanta ponerme así cuando salgo, y por eso hago la mayor parte de mi música, para que la gente se vuelva totalmente loca con la música y conmigo. Mucha gente piensa que es raro que yo haga música de baile y tal. Muchos creen que solo debería componer música clásica o algo así, y me dicen: ‘¿Por qué malgastas tu tiempo con los ritmos 4/4?’. La gente me ve de formas muy diferentes, es una locura”.

“Quiero que la gente pierda la razón, que se entusiasme... Es el único motivo para hacer estas cosas, porque la verdad es que a mí me encanta ponerme así cuando salgo, y por eso hago la mayor parte de mi música para que la gente se vuelva totalmente loca con la música y conmigo. Mucha gente piensa que es raro que yo haga música de baile y tal. Muchos creen que solo debería componer música clásica o algo así, y me dicen: ‘¿Por qué malgastas tu tiempo con los ritmos 4/4?’. La gente me ve de formas muy diferentes, es una locura”
(Richatrd D. James)

 

Una semana toca gratis con la escudería de su sello, Rephlex, en una fiesta ilegal en la playa, cerca de Dublín. La siguiente coge un jet a Brasil para pinchar en un par de sesiones de DJ y vuelve con 50.000 libras en el bolsillo. No es que lleve una vida demasiado dura. Su vida y su obra se han mitificado y ensalzado hasta tal punto que solo él y sus amigos más íntimos pueden distinguir entre la ficción y la realidad. Da igual. Quien quiera divertirse un rato puede leer la sección de preguntas más frecuentes de joyrex.com, la mejor web no oficial dedicada a Aphex Twin, donde se puede encontrar absolutamente todo sobre la supuesta trayectoria de James. “Esa web es brutal, es la hostia –dice–. Ahí he leído un montón de cosas, y todo es pura desinformación. A veces, cuando la gente está totalmente segura de algo, aunque sea totalmente falso, acaba aceptando que es real. Pero eso me gusta, es bastante divertido”.

Pero pasemos a los datos contrastados. Richard D. James cumplió 30 años el agosto pasado. El día de su cumpleaños hizo una escapada a la casa de campo que tiene en Gales, y que compró para cuidar de sus padres en su vejez, por si acaso a alguien se le ocurría montar una fiesta sorpresa en su honor. Le encantan los platos con curry, sobre todo algunos platos indios superpicantes, y asegura que sabe preparar un Vindaloo estupendo. Adora a The Fall (“me parecen geniales. Es la primera música que me gustó”). Antes veía sus temas como tonos de amarillo (“no tengo ni idea de por qué”), pero ya no le pasa. Para estar en forma, da vueltas en bicicleta “como un loco” por Londres. Como hay más gente de la que quisiera que conoce su dirección de correo electrónico, hace poco vio cómo alguien entraba en su ordenador. “Muchos ‘hackers’ lo han intentado, pero ninguno lo ha conseguido, porque tengo cortafuegos y tal, pero entonces llegó este tío, un tío humano como cualquiera, y se las arregló para colarse. Estuvo muy bien, porque tardé siglos en entender cómo lo había hecho. Aún no lo he acabado de calar, pero he registrado todo lo que hizo, así que cuando me dé por ahí miraré a ver cómo lo consiguió”.

En sus temas muchas veces se refiere a sí mismo en tercera persona. El último ejemplo de esto es el frénetico arrebato de “Cock/Ver 10”: “¡Venga, gilipollas, danos un poco de acid marca Aphex!”. Por lo que respecta al panorama musical actual, Richard D. James reconoce que no hay nadie que le llegue a la suela del zapato a su amigo Tom “Squarepusher” Jenkinson, con quien tiene pensado fundar un sello donde publicarán temas de los dos. Cuando le piden un autógrafo, lo cual suele cabrearle bastante, complace a sus fans estampando un sello especial de Aphex Twin (“voy a encargar uno más pequeño, porque este es un armatoste”). A finales de julio publicó un single en Rephlex, “2 Remixes By AFX” (con versiones excelentes de los temas a cargo de 808 State y DJ Pierre), que, pese a la total falta de promoción, vendió veinticinco mil ejemplares. En la última novela del estadounidense Bret Easton Ellis, “Glamourama”, una disección del mundo de la moda inquietante, pero sin muchas pretensiones, el narrador menciona la presencia en una fiesta en Londres de “uno de los tíos de Aphex Twin”. “Qué interesante –dice James–. Me gusta conocer esos detalles, datos aislados. No leo mucho. Solo manuales”.

Aphex tiene un montón de buenos amigos, muchos de ellos de Cornwall. Dos viven cada uno en una planta de su casa, un enorme edificio cuadrado con cinco pisos y fachada marrón, y siempre que él o sus colegas DJs –DMX Krew, Cylob, Maddog Wallace, K-Rock– hacen una fiesta, no hay duda de que todos los demás se presentarán para poner algo de su parte. Siempre ha salido con chicas, desde los 17 años. “Tengo bastante claro que no necesito tener novia ni estar con nadie, pero evidentemente me gusta mucho estar con ellas”, dice, encogiéndose de hombros. “Nunca he estado solo el tiempo suficiente. Siempre he conocido a una chica que me ha parecido guay y me lo he montado con ella”.

 
APHEX TWIN, ¡Monstruo!

Rockdelux 191 (Diciembre 2001)
Foto: Wolfgang Tillmans
 
Diseño: Rafamateo

 

¿Se liga mucho siendo Aphex Twin? No, no creo. Me parece que no.

Hoy James lleva pantalones negros y bambas negras, y un anorak de color verde aceituna de diseño, de esos fabricados con fibras tecnológicas que llevan miles de correas superfluas (“es japonés”). Su pelo, tirando a pelirrojo, le llega a la altura de los hombros, y tiene las uñas largas, como los dedos. También tiene el ojo derecho vago. Ya no lleva reloj (de todos modos, solo lo utilizaba para calcular cuánto le duraban los viajes de ácido que hacía de vez en cuando), en parte porque, como dice, “no me gusta nada el tiempo, ni los días ni los meses ni todo eso. Son todo gilipolleces”. Se explica: “Tengo la memoria hecha polvo. Nunca recuerdo los días ni las horas, porque no me fijo en ellos. No me fijo ni en el día, ni en la hora ni en el año en que estamos, aunque sé cuáles son. Más o menos”.

¿Sabes qué día es hoy? (Es lunes). No, no tengo ni la más remota idea.

Pero, ¿sabes en qué mes estamos? Sí, pero solo porque, para que lo entiendas un poco, el otro día iba a sacar unas zanahorias de la nevera y Mammoth (un amigo de James) me dijo: “¡Joder, pero si caducaron hace dos semanas!”. Y yo le contesté: “Pero aún no estamos en septiembre”. Y entonces me dijo: “¡Joder! ¡Pues claro que estamos en septiembre, aunque ni idea del día! (era el 16). Y en las zanahorias ponía que la fecha de caducidad era el 9 de septiembre”. Yo le dije que pensaba que aún estábamos en agosto y me soltó: “Vaya imbécil que estás hecho”.

¿Cómo te sientes ahora que has llegado a los 30? A mí no me afecta. Si es que existe la crisis de los 30, yo creo que la pasé cuando iba por los 26, y me duró dos días. Seguramente ni siquiera duró tanto.

¿Miras atrás alguna vez y piensas: “Dios mío, diez años, y la verdad es que me lo he pasado en grande”? Bueno, es que no podría haber sido mucho mejor, ja, ja. No se me ocurre cómo podría mejorarse.

¿Nunca has renunciado a nada? No, la verdad es que no.

“Técnicamente, cada vez soy más capaz de transcribir mis emociones en los temas, de poner por escrito los sentimientos con más precisión que antes. Los temas nuevos no son iguales que los antiguos, porque, evidentemente, con el tiempo cambias, pero está muy claro que lo hago mucho mejor y además estoy más satisfecho con los resultados”
(Richard D. James)

Ha ganado tanto dinero con los derechos de autor que no sabe qué hacer con él. Aphex Twin es una estrella internacional del pop que raramente aparece en la televisión ni en las emisoras de radio nacionales de su país (cuando era “joven y estúpido” quería tocar en el histórico programa musical de la televisión británica ‘Top Of The Pops’). Es el (bostecemos) Mozart moderno, el artista que mejor ha sabido mantener la innovación y la emoción en la música electrónica a lo largo de los noventa, y nos encanta que haya vuelto. Aunque el interés que conservan proyectos de música de baile como Orbital, The Chemical Brothers, Prodigy y Basement Jaxx demuestra que una buena idea a veces (aunque no siempre) es suficiente para sostener una carrera, Aphex Twin salta continuamente de un género musical a otro, con gracia natural y una genialidad despreocupada, previsiblemente imprevisible. Quien no tenga en su discoteca, pongamos, su decisivo álbum de 1992, “Selected Ambient Works 85-92” (R&S), o el clásico single “Windowlicker”, ya puede tener una buena excusa.

La verdad es que Richard D. James no tiene demasiado tiempo para el tiempo. Los trenes que pasan por el puente ferroviario que hay cerca de su casa constituyen su única rutina diaria. Tiene contestador, pero ya no le llama nadie. Una llamada, dice con un suspiro, puede acabar con una valiosa hora de una existencia consagrada a la composición de música. Pasa la mayoría de las horas de vigilia componiendo y escuchando su música. “Todo el día escucho música, continuamente. Pero escucho mi música más que la de nadie, porque es mi favorita. No compondría si no lo fuera. He hecho temas mejores que otros, está claro, pero es que he hecho centenares”.

Este año no tenía previsto publicar un disco. Estaba, y aún lo está, bastante satisfecho en su casa, construyendo temas influidos por la electroacústica y la música concreta, que para él son los mejores, “o los que yo diría que son mis mejores temas, aunque los demás seguramente pensarán que son una porquería. No los he publicado porque creo que no venderían tanto. Porque los temas que me parecen mejores son los algorítmicos, y la verdad es que suenan mutantes y muy raros”.

En “Drukqs” hay varios ejemplos de esta técnica de collage sonoro, como “Gwarek2”, parte del cual se utilizó como banda sonora del corto de Chris Cunningham “Flex”, proyectado en la muestra “Apocalypse” que organizó el año pasado la Royal Academy Of Art de Londres. “A lo que quiero llegar... lo que lucho por conseguir es la inteligencia artificial a través del ‘software’, algo así como intentar emular todo lo que haces como ser humano, todos los procesos; intentar emularlos y conseguir que un ordenador los automatice”.

¿Para que el ordenador componga música prácticamente solo? Sí. Cuando empecé en esto pensaba que era el único en todo el mundo que lo había probado. Después me di cuenta de que había miles de personas trabajando en lo mismo. Investigué qué “software” utilizaban los demás, y vi que en teoría era muchísimo mejor que el mío; pero no sonaba tan bien, creo, no sonaba tan guay, tenía un sonido demasiado frío. Pero algunos tenían teorías que no me podía creer, eran realmente brutales.

Como músico, cree que mejora continuamente. “Técnicamente, cada vez soy más capaz de transcribir mis emociones en los temas, de poner por escrito los sentimientos con más precisión que antes. Los temas nuevos no son iguales que los antiguos, porque, evidentemente, con el tiempo cambias, pero está muy claro que lo hago mucho mejor y además estoy más satisfecho con los resultados”.

 
APHEX TWIN, ¡Monstruo!

“Me encantan las palabras celtas. Son una pasada, la verdad”.

Foto: Wolfgang Tillmans

 

Prefiere componer los temas con un portátil. “Con los portátiles esto se parece más a la música folk, porque puedes hacer música durante todo el día y eso me parece genial. Es verdad que tienes que ir igualmente al estudio para un montón de cosas, pero la idea de la música, o una de las ideas, es algo así como transcribir una parte de tu cerebro a un sonido. Por eso, si siempre estás en el estudio, solo lo conseguirás hasta cierto punto. Lo máximo es escribir música al mismo tiempo que vas haciendo un montón de cosas. Así se suele poder trasladar lo que acabas de vivir a un tema. Con un portátil, puedes hacer los temas en la playa o en lo alto de una montaña, en un bosque, dentro de un coche. El coche tiene que ser bueno, claro, para poder enchufar el ordenador como si fuera un casete. Me he aficionado un montón a eso, a ir a dar vueltas con el coche hasta que a mi novia le da vueltas la cabeza”. Sonríe como en la portada de “Richard D. James Album”.

No tenía previsto publicar un álbum este año, pero perdió no sabe dónde un reproductor de mp3 durante un vuelo a Glasgow (“cosa que no me hizo puta gracia”, dice). En el reproductor había doscientos setenta y tres temas inéditos de Aphex Twin y ochenta de Squarepusher. Afortunadamente, los dos músicos tenían más copias. “Pensé que, joder, alguien los iba a colgar en Internet en un momento u otro, y supongo que lo acabarán haciendo. Me parece que es lo más probable, y por eso pensé que tenía que sacar algo gordo. Iba a publicar un álbum con cuatro CDs, pero ni así entraban todos los temas que se perdieron. Yo publicaría todos los temas que había allí, pero hacer cuatro CDs es una puta pesadilla. Joder, dos ya es bastante duro. La verdad es que me encantaría que se lo hubiera quedado un fan y hubiera hecho copias para todos sus colegas y tal, pero lo que no quería es que alguien lo pusiera en Internet. Ese es mi sueldo y me tengo que ganar la vida con esto”.

“Con los portátiles esto se parece más a la música folk, porque puedes hacer música durante todo el día y eso me parece genial. Es verdad que tienes que ir igualmente al estudio para un montón de cosas, pero la idea de la música, o una de las ideas, es algo así como transcribir una parte de tu cerebro a un sonido. Con un portátil, puedes hacer los temas en la playa o en lo alto de una montaña, en un bosque, dentro de un coche. El coche tiene que ser bueno, claro, para poder enchufar el ordenador como si fuera un casete. Me he aficionado un montón a eso, a ir a dar vueltas con el coche hasta que a mi novia le da vueltas la cabeza
(Richard D. James)

“Drukqs” es una palabra inventada que no significa nada en concreto. “No tiene nada que ver con las drogas”. Muchos títulos de sus temas están escritos en una lengua propia de James: “Es inventada, y recoge el ambiente de Cornwall, algo celta y como galés, un poco de todo. Viene de vivir en Cornwall y ver esa mezcla a tu alrededor en los nombres de los sitios y los apellidos de la gente. Todos son bastante mutantes, me gustan mucho. Me encantan las palabras celtas. Son una pasada, la verdad”.

Por ejemplo, el primer tema del álbum, “Jynweythek”, significa literalmente en el dialecto de Cornwall “música electrónica mecánica”. Y “Gwely Mernans”, “lecho de muerte”. James cree que “Drukqs” será su último intento de seducción de nuevos oyentes potenciales. En este álbum, sorprendentemente, hay algo para todo el mundo, ya sean las piezas de piano planificadas, totalmente imposibles de tocar con el teclado tal y como suenan; los temas electroacústicos, editados como mecanismos de relojería; o los cortes de breakbeat, portadores del increíble sello acid característico de Aphex Twin. En un tema especialmente conmovedor, “Lornaderek”, se incluye un mensaje que le dejaron en el contestador sus padres, Lorna y Derek. En él le cantan “Cumpleaños feliz” a su “hijito de 28 años”.

Warp cree que si James se prestara a cumplir con todas las obligaciones promocionales, como tanto le agradaría al sello, “Drukqs” llegaría a vender un millón de copias. Estados Unidos, donde Aphex Twin es un dios de la IDM (siglas que, desgraciadamente, significan “Intelligent Dance Music”) y país en el que la cultura rave está en auge, es probablemente el territorio más importante. Para Warp, claro, pero no para James. Aphex Twin no quiere que la campaña del álbum sea tan importante ni que su rostro se haga tan popular. Por este motivo, con un poco de celo y valiéndose de su habilidad con el Photoshop, ha creado “unas imágenes bastante mutantes. Bueno, si salgo en la portada de alguna revista, intentaré hacer yo la imagen, porque será bastante divertido”.

Ha accedido a conceder unas cuantas entrevistas para ayudar a vender “un trozo de plástico” y es educado, divertido, abierto y (¡qué horror!) se comporta como una persona normal. Hasta es capaz de expresar sus pensamientos de forma fácilmente comprensible, utilizando un vocabulario desarrollado a base de años de lectura atenta de manuales informáticos, raves y colocones con los colegas. Afortunadamente, transcribe sus emociones en su música con una lucidez prodigiosa. “Eso es lo que más me gusta de la música: que puedes expresar cosas que no se han expresado antes. Simplemente que se pueda conseguir esa reacción me parece genial”.

De todos modos, es extraño que, viniendo de James, de un artista que es el mejor en su terreno, “Drukqs” no explore territorios nuevos. (Aunque, con la excepción del alucinante álbum de Squarepusher de este año, “Go Plastic”, “Drukqs” hace que los trabajos recientes de sus iguales parezcan unidimensionales). “Reconozco que, para mí, lo que va en el álbum es bastante convencional. Es verdad que, en lo que se refiere a las emociones, no hay muchas cosas en este disco que no haya hecho antes. No he escogido ninguno de los temas nuevos que tengo porque no quería que caducaran. He cogido lo que era de estilos que ya había tocado antes, porque sé que esos temas van a quedarse antiguos justo ahora, y eso me va genial”.

Este peculiar enfoque no ha sido bien acogido por los críticos, y “Drukqs” ha recibido algunas opiniones muy duras. Muchos afirman que el álbum suena como si Aphex Twin hubiera puesto el piloto automático y se hubiera dedicado a recalentar ideas antiguas y a envolverlas con la tecnología digital más innovadora. La selección de temas de “Drukqs”, que corresponde a lo que Richard D. James escuchó durante una semana concreta, podría haber sido muy diferente si hubiera perdido su reproductor de mp3, pongamos, un mes más tarde. Lo que resulta más frustrante es que él sabe que, si quisiera, podría confeccionar un álbum que dejaría satisfechos hasta a los críticos más exigentes. Cuando tenga todos los temas que ha escrito en el disco duro de su ordenador –y, según dice, tiene miles–, podrá seleccionarlos con más cuidado y pensar en un próximo disco.

 
APHEX TWIN, ¡Monstruo!

“Mi pequeño secreto es esconder miles de detalles en los temas que nadie podrá descubrir nunca, porque así es como si no te rindieras del todo”.

Foto: Wolfgang Tillmans

 

Cuando le digo que “Drukqs” funciona bien como álbum, que después de un tiempo te acostumbras al orden de los temas, parece sorprendido, incluso halagado, y asiente con la cabeza tímidamente. Aphex Twin cree que si publicara sus temas realmente nuevos, producidos con técnicas que nadie, excepto su autor, ha escuchado antes, se quedarían antiguos enseguida. Habría músicos perezosos, aunque técnicamente muy competentes, que descubrirían inmediatamente las técnicas de producción que él ha tardado años en perfeccionar. Evidentemente, cabe la posibilidad de que Aphex Twin mienta en esto. Pero, sabiendo de lo que es capaz, no parece muy probable.

“Los temas que envejecen antes son, básicamente, los más nuevos. Por eso, otro de los motivos por los que no he incluido temas rítmicos más nuevos en ‘Drukqs’ es que esos son a los que se agarra todo el mundo. La verdad es que veo que la gente copia muchas de las cosas que saco. He hecho un montón de temas, digamos, más ‘vanguardistas’, con estilos realmente diferentes, digamos que estilos nuevos, y tengo muy claro que si los publico los van a copiar enseguida. Porque la gente chupa todas las ideas nuevas y frescas; y cuando las vuelves a escuchar pasados unos años, ya suenan la hostia de normales porque ya has escuchado a todo el mundo haciendo lo mismo. Tengo montones de temas en los que me he apartado de los estilos que ya había tocado, y cuando los escucho son la bomba porque no hay nada que se le parezca. Pero cuando escucho otras cosas mías que la gente ya ha copiado, ya no me suenan bien, no me suenan frescas. Suenan muy antiguas, mientras que muchos de los temas que he hecho últimamente, joder, me encantan”.

“La verdad es que veo que la gente copia muchas de las cosas que saco. He hecho un montón de temas, digamos, más ‘vanguardistas’, con estilos realmente diferentes, digamos que estilos nuevos, y tengo muy claro que si los publico los van a copiar enseguida. Pero cuando escucho otras cosas mías que la gente ya ha copiado, ya no me suenan bien, no me suenan frescas. Suenan muy antiguas, mientras que muchos de los temas que he hecho últimamente, joder, me encantan”
(Richard D. James)

¿Qué quieres decir con “estilos nuevos”? Pues simplemente algo que no suena como nada que yo haya hecho antes ni como lo que hacen los demás.

¿Siempre tienes el objetivo de hacer algo nuevo? Bueno, más bien se trata de llenar los huecos de lo que hacen los demás. Es lo único que da sentido a lo que hago; entender lo que hacen los demás y después pensar algo como: “Mira, aquí no han hecho esto”. Pero, joder, la verdad es que es muy fácil hacerlo, porque lo cierto es que no hay mucha gente que haga cosas realmente nuevas.

¿Llenar los huecos entre qué, entre lo que hace quién? Entre las cosas que me gustan. Lo que pasa es que cuando escucho una cosa me digo: “Hay una distancia enorme entre este género y este otro estilo”. Y pienso que voy a cubrirla yo, en lugar de decir: “Este estilo me encanta, voy a copiar exactamente lo que hacen”. Eso es lo que hace la mayoría de la gente. Pero, claro, cuando empiezas a hacer música tienes que hacerlo. Quiero decir que admito que yo lo hice hasta cierto punto. Al principio tienes que aprender cómo va todo. Pero, joder, está claro que no le envié a nadie un tema que sonara exactamente igual que los suyos.

¿Por eso te molesta que te envíen a Rephlex material que es idéntico a tus temas? –dice, riéndose entre dientes, porque piensas: “¡Si quisiera escuchar mi música, pues ya la escucharía!”.

En realidad, tenemos que agradecerle a Aphex Twin que nos ceda unas migajas de su magna obra. “Lo que pasa es que en realidad no me gusta compartir mi música con los demás. Me fastidia bastante, porque la hago para mí y, alguna vez, para mis colegas, y preferiría no publicarla. Y la verdad es que –añade– es muy raro, porque cuando haces todos esos temas los ves como a tus hijos pequeños o algo así, como a tus bebés, y después tienes que compartirlos con todo el mundo. Te gusta escucharlos y a lo mejor eres la única persona que los escucha, o solo los conocen unos amigos, y de repente resulta que todo el mundo puede escucharlos. Eso es realmente horroroso. No me gusta nada, pero así es la vida. Quiero ganar dinero con la música para no tener un trabajo de mierda, así que lo hago”.

¿Crees que alguien, aparte de ti, escuchará alguna vez todos tus temas? No, seguramente no. No, creo que no, si no me los birlan.

También te podrían piratear el ordenador. Sí, pero de todas formas no los tengo todos en el ordenador, así que no se llevarían tantos. Solo unos centenares, ja. Pero lo que quería decir es que si quiero publicar discos, no puedo evitar dar mis temas a la gente, pero mi pequeño secreto es esconder miles de detalles en los temas que nadie podrá descubrir nunca, porque así es como si no te rindieras del todo. Así guardas un poco de ellos para ti y nadie sabrá que aquello está allí.

Raver, lumbrera, dios, mutante, mago, gilipollas... La gente espera muchísimo de Aphex Twin. Pero es humano. No lo puede hacer todo, aunque ha hecho más que la mayoría. Asegura que a los 75 años aún seguirá pinchando. Sería muy gracioso que a esa edad aún siguiera pinchando para los jóvenes. Sonríe. “Sería una locura”. Con Aphex Twin, eso es lo único de lo que podemos estar seguros.

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SUFJAN STEVENS

Una nueva era

Por Ruben Pujol
NIRVANA, Generación X

PORTADA ROCKDELUX (RDL 102)

NIRVANA

Generación X

Por Amy Raphael
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