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ARCADE FIRE, Cantando después del entierro

Seis vertiginosos meses de boca en boca colocaron a Arcade Fire en el punto de mira de los aficionados más inquietos y en la portada de publicaciones de peso.

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 228)

ARCADE FIRE Cantando después del entierro

La épica de Arcade Fire arrastra a las masas. Su directo es siempre un acontecimiento de primera magnitud. Los canadienses se convirtieron en una máquina expendedora de entusiasmo positivo ideal para reconfortar e iluminar a sus fans. Presentamos un Documento RDL: entrevista, que fue portada del Rockdelux 228 (abril 2005), a propósito de la edición en España de “Funeral”, su debut. En apenas un invierno, esta banda canadiense dio el salto gracias a la supuesta fuerza de sus conciertos y a numerosos aficionados que consideraron su álbum “Funeral” uno de los destacados de 2004, aunque a Europa llegó a principios de 2005. David S. Mordoh habló con Régine Chassagne y Win Butler en Barcelona. Otra portada de Arcade Fire en Rockdelux, aquí.

Régine Chassagne (voz, teclados, acordeón) y Win Butler (voz, guitarras, teclados) entran en el despacho de la discográfica barcelonesa Sinnamon y casi me producen un sobresalto. Vestida de negro, bajita y menuda, ella despide pura fragilidad femenina afrancesada. Él, en cambio, es grande, fortachón, viste/va de (y es) tejano. Su amistad se remonta a cuatro años atrás, cuando Win se mudó a Montreal. “Conocí a Regina dos semanas después. La escuché cantar jazz en un recital, empezamos a salir, montamos un grupo. Un par de años después, unos amigos nuestrosRichard Parry (teclados) y Tim Kingsbury (bajo, guitarra)– disolvieron su banda al mismo tiempo que nosotros, así que juntamos fuerzas”. También se incorporaron Will Butler (teclados, bajo, percusión, hermano menor de Win ), Sarah Neufeld (violín) y Howard Bilerman (batería), además de otros colaboradores esporádicos.

No sentimos ningún tipo de presión. Por ejemplo, tuvimos una oferta para tocar a mediados de marzo en el show televisivo de David Letterman. Estábamos esperando esas fechas con locura para tomarnos un descanso. Hacía seis meses que no parábamos en casa y tal vez pasen otros cuatro antes de tener otra semana libre. Rechazamos la oferta de Letterman. Para nosotros ya es un sueño tocar en Europa”
(Win Butler)

Hasta hace pocos meses, el nombre de Arcade Fire no traspasaba los límites del municipio de Montreal. ¿Qué ha sucedido? Pues, además de actuaciones junto a grupos más conocidos como The Promise Ring, Chromeo, The Unicorns y The Faint, el gran culpable ha sido su primer álbum, “Funeral” (Merge, 2004; Rough Trade-Sinnamon, 2005). Seis vertiginosos meses de boca en boca los han colocado en el punto de mira de los aficionados más inquietos y en la portada de publicaciones de peso. Desde fuera parece que todo haya sucedido tal vez demasiado deprisa, como si costase mantener el control del rumbo del grupo.

El peso de la conversación recae sobre Win Butler, ante la atenta mirada de su pareja. “No encuentro nada anormal en nuestro proceso. Ahora es tan solo otra fase de la banda. Durante dos años hemos ido superando las anteriores: conocernos como músicos y como personas, componer, tocar en directo y grabar. Reconozco que cada fase ha sido más excitante que la anterior, y la actual –la de salir fuera a tocar en otros países, conocer nuevos lugares– también lo es. De momento, nos encanta la secuencia; no hemos detectado los inconvenientes de la fama y todo eso. Aún no hay material suficiente para hacer un diario y venderlo (risas). Pregúntame pasado mañana y tal vez las cosas hayan cambiado (más risas). Además, no teníamos expectativas previas, así que no sentimos ningún tipo de presión. Por ejemplo, tuvimos una oferta para tocar a mediados de marzo en el show televisivo de David Letterman. Estábamos esperando esas fechas con locura para tomarnos un descanso. Hacía seis meses que no parábamos en casa y tal vez pasen otros cuatro antes de tener otra semana libre. Rechazamos la oferta de Letterman. Para nosotros ya es un sueño tocar en Europa”.

El disco se llama “Funeral” debido a las muertes coincidentes de varios familiares de los miembros del grupo en los dos últimos años, pero que nadie piense asociarlos por el título a Black Heart Procession o a Joy Division. La de The Arcade Fire es música donde se rezuma vida, diversa, a veces de intensidad apasionada, sin perder de vista el entorno, y con una intención narrativa de trabajo conceptual –afortunadamente, esquivando la pedantería– dándole el empaque definitivo.

 
ARCADE FIRE, Cantando después del entierro

Rockdelux 228 (Abril 2005)
Diseño: Nacho Antolín

 

Nada más ojear la contraportada del álbum, cuatro de las primeras cinco canciones se titulan “Neighborhood”. La primera, subtitulada “Tunnels”, evoca aquellos arranques de Bruce Springsteen: evidentemente, “Thunder Road” solo hay una y nadie podrá volcarse como él interpretando un tema así, pero a veces surgen destellos puntuales en determinados discos –en el primero de Counting Crows, por ejemplo– que recuperan con humildad su magnificencia.

“Neighborhood #2 (Laïka)” y “Neighborhood #3 (Power Out)”, sin embargo, giran hacia un paso más rígido y marcial; giran hacia Talking Heads. “‘Laïka’ seguro, pero no me parece una comparación extensiva a nuestro estilo en general”. No es una comparación peyorativa, simplemente te los recuerda, como Modest Mouse en alguna canción de su último disco. “Curioso. Mi cultura musical arranca con Jane’s Addiction, sobre todo en el tratamiento de las voces. Y cuando escucho a Modest Mouse, percibo las mismas influencias. Yo diría que ambos grupos hemos adoptado cosas de Jane’s Addiction y Pixies. En cambio, nunca he escuchado nada de Gang Of Four y de todos esos grupos de punk-funk con que nos asocian a la vez que con Talking Heads: no sé con quién estoy siendo comparado. Tampoco he escuchado nunca a Roxy Music, y su nombre ha salido ya en bastantes entrevistas. Yo escuchaba en el colegio a The Cure, Echo & The Bunnymen... me volvían loco New Order; tal vez se refleje en alguna canción. Pero no hay que olvidar que no solo compongo yo. Régine escuchaba a Debussy, Bob Dylan, Jacques Brel, la Motown, y así sucesivamente el resto de la banda”.

“Green Day tienen un sonido que supuestamente alberga un contenido importante y que al final de casi cada tema te deja frío. La caja era de oro, pero dentro no había nada. No es que no tengan alguna canción buena, pero se trata de sonido. El sonido del punk, no el punk. The Clash, en cambio, eran Londres en llamas. Yo no digo que nosotros seamos como The Clash, pero hay una diferencia entre sonar a algo o sentirlo”
(Win Butler)

También sería interesante saber si, por provenir del Quebec francófono, existe una influencia vocal de la chanson, una exaltación vocal de pasión, como un cordón umbilical invisible que lleva de Brel o Edith Piaf a David Bowie, Suede, Pulp y British Sea Power. “Cada tema necesita un tratamiento vocal específico. Una canción de The Velvet Underground difícilmente puede ser recreada –salvo si se altera mucho el tipo de arreglo– por Aretha Franklin, y viceversa. Por ejemplo, ‘Neighborhood #1’, que versa sobre amor adolescente con intensidad dramática, necesita una vocalización distinta a la de ‘Neighborhood #4’, que es una pieza acústica mucho más contenida. El sonido global, voz incluida, ha de estar relacionado con el mensaje emocional de la canción”.

Interviene Régine Chassagne: ”A veces escucho versiones de gente fantástica que sin embargo no han atrapado el espíritu de la canción”. Continúa Win: “Un ejemplo más claro: Green Day y The Clash. Green Day tienen un sonido que supuestamente alberga un contenido importante y que al final de casi cada tema te deja frío. La caja era de oro, pero dentro no había nada. No es que no tengan alguna canción buena, pero se trata de sonido. El sonido del punk, no el punk. The Clash, en cambio, eran Londres en llamas. ¿Se me entiende? Yo no digo que nosotros seamos como The Clash, pero hay una diferencia entre sonar a algo o sentirlo. Atrapar el sentimiento. Bruce Springsteen está forrado de millones, pero sigue siendo un hombre venido de la clase trabajadora. Y cuando canta aún hoy ‘Rosalita’, notas que es una emoción real”. En este aspecto, el triunfo de los grupos canadienses recuerda al de las bandas australianas de los ochenta. “¿A Midnight Oil?”, pregunta Win. No. A The Go-Betweens, Nick Cave, The Triffids; el flujo de dignidad en su sonido, la ausencia de elementos que apestan a hype. “Probablemente”, concede Win.

En los textos, “Funeral” también contiene elementos suficientes para reforzar la teoría del álbum conceptual. A pesar de preocuparse por la muerte, lo hace desde el prisma de la adolescencia en un entorno familiar donde los demás –padres, hermanos, etc.– también son protagonistas. Y se intuye cierto miedo a convertirse en adulto, como en el libro “El tambor de hojalata” (1959) de Günter Grass que dio pie a la película homónima dirigida por Volker Schlöndorff en 1979. “Es una comparación que nos adula y la encuentro muy acertada si se refiere a nuestro punto de vista sobre las guerras”.

 
ARCADE FIRE, Cantando después del entierro

Win Butler y Régine Chassagne (a la izquierda... del rock épico).

 

Yo, escuchando “Neighborhood #4”, percibo una crítica a la vida de adulto, a lo que comporta; la frialdad –las menciones a la nieve–, la corrupción, la doble moral en plan “Dogville” (Lars von Trier, 2003). Y las canciones serias con trote feliz –el disco beat de “Crown Of Love” y el ritmillo Motown tipo “You Can’t Hurry Love” de “Wake Up”– parecen querer decir: la vida de los mayores tal vez sea una mierda, pero yo, aquí y ahora, soy y me siento joven. “Colocamos ‘Une année sans lumière’ entre ‘#2’ y ‘#3’ porque no queríamos que la gente percibiese el álbum como más conceptual de lo que en realidad es. Se trata de una canción que bien podría titularse ‘Neighborhood #5’. Es sobre el padre de Régine, sobre el rechazo de los mayores a las relaciones de sus hijos. El título es distinto solo para desengrasar y no verse tan uniforme”.

“Colocamos ‘Une année sans lumière’ entre ‘#2’ y ‘#3’ porque no queríamos que la gente percibiese el álbum como más conceptual de lo que en realidad es. Se trata de una canción que bien podría titularse ‘Neighborhood #5’. Es sobre el padre de Régine, sobre el rechazo de los mayores a las relaciones de sus hijos”
(Win Butler)

Volviendo a las guerras, Régine, cuya familia residió hace cuarenta años en Haití, incluye una canción con el título de este país. “No la enfoqué políticamente –dice ella–. Se compuso más pensando en mi familia –en la gente y sus sufrimientos– que en la represión en sí. Mi madre me contó que un día fue al mercado, y al volver la mitad de su familia había sido asesinada”. Me pareció, con la frase “guns can’t kill what soldiers can’t see”, que quería referirse a los recursos a los que la gente recurre ante la impotencia: luchar con el vudú contra los soldados, por ejemplo. “No. Lo que intento plasmar es la sensación al desgajarse el árbol genealógico; los primos y sobrinos que yo hubiese tenido de no ocurrir esa matanza. Cuando asesinas a una persona, no solo terminas con ella; acabas también con lo que podría haber venido después”. Tercia Win: “La frase incluye, bajo otro punto de vista, una reafirmación de esperanza abstracta”.

Contra lo que pudiera parecer tras media hora de conversación, ni “Funeral” debe ser recibido como exaltación depresiva o alegato político –no más que, por seguir los ejemplos dados, un disco del Boss o de Talking Heads–, ni The Arcade Fire como una banda seria incapaz de unas risas, como lo demuestra el texto de “Surf City Eastern Block”, canción no incluida en el álbum. “Estuvimos en un museo de Berlín donde muestran los intentos de cruzar el muro durante la Guerra Fría, y surgió la idea de una canción sobre un surfista intentando cruzarlo deslizándose en su tabla”. O como el enlace que dirige a la página de McDonald’s. “Es un poco el resultado del sentido del humor enfermo de mi hermano Will. Molesta a la gente, la confunde. En cualquier caso, aparece cuando clicas sobre el esqueleto. De la página del grupo se encargan él y nuestro amigo Josh. A veces hay que frenarles: su idea original era la de un campo de minas; si clicabas sobre la mina que explotaba, te metían un virus”.

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