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ARCTIC MONKEYS, Chúpate esa

Alex Turner, Jamie Cook, Matt Helders y Nick O’Malley, amigos de largo recorrido.

Foto: Guy Aroch

 
 

PORTADA ROCKDELUX (RDL 297)

ARCTIC MONKEYS Chúpate esa

Por Pablo Gil

Arctic Monkeys, los aún chavales de Sheffield, ofrecieron su cara más melódica, colorista y pop en su cuarto disco, “Suck It And See” (2011), aunque sin abandonar del todo el rock oscuro de “Humbug” (2009). Despojado por fin de su paranoica actitud a la defensiva, Alex Turner nos habló largo y tendido sobre componer al estilo clásico, sobre letras sugerentes y canciones alegres y sobre aprender a tomarse las cosas con calma. Esta entrevista de Pablo Gil, hecha en París antes de la actuación de Arctic Monkeys en el FIB 2011, fue motivo de portada en el Rockdelux 297 (julio-agosto 2011).

Un bistrot de París. Uno normal, agradable; simplemente el de al lado de la oficina de Domino en Francia. Matt Helders parece el mismo chavalote de siempre, un hooligan ascendido a pichabrava con un millón de puntos en la tarjeta de British Airways. Alex Turner no es el elusivo-a-la-defensiva-algo-paranoico de siempre, sino que se explaya, se gusta hablando (así que Matt decide relajarse un rato mandando mensajes y trasteando en su teléfono). Algo guasón, un poco cuidadoso de su coolness, pero relajado y cordial. Tuteando. Hablando un momento con un cubito en la boca de su café solo doble con hielo. Bromeando. Como en el cuarto disco de Arctic Monkeys, “Suck It And See” (Domino-[PIAS] Spain, 2011), donde la cafeína sólida a lo “Humbug” (Domino, 2009) se diluye en refrescantes melodías. Rock de granito y pop vintage. En fin, Arctic Mokeys están intentando por todos los medios no terminar refocilados en la autoindulgencia como sus idolatrados Strokes y Oasis, pero tampoco seguir cultivando una autenticidad a prueba de fans. Y ahí están, con un pedazo de gira por delante que comenzó en Sheffield ante cien mil personas y que por España pasará, comme il faut, por el escenario del FIB el próximo 16 de julio. Gigantes, seudo veteranos y con 25 años.

“Ahora me tomo la creación de la canción como un compositor tradicional, sentándome solo con la guitarra acústica, que es algo que nunca había hecho. Eso no significa que esté intentando evitar las estructuras del pasado, que aún nos interesan y que pueden ayudar a resaltar o cambiar el sentido de una palabra o una frase. Ahora me gusta, además, experimentar con frases más cortas y usando muchas menos palabras, para que cada palabra sea más importante...”
(Alex Turner)

¿Cuál fue la génesis del disco? ¿Había alguna idea inicial? (Turner): Había varias. Queríamos mantenerlo sencillo, componer un grupo de canciones antes de hacer nada y construir lo demás sobre ello, lo cual puede parecer muy obvio, pero no lo es con respecto a la manera en que hemos trabajado en el pasado. Hasta ahora componíamos en los ensayos y en las pruebas de sonido, durante las giras, tocando una especie de “jams” juntos, pero no en el sentido funk, sino improvisando sobre diferentes compartimentos y, en cada uno de esos compartimentos, desarrollando diferentes posibilidades sobre el pulso de la batería, por ejemplo, o sobre “riffs”, o sobre acordes, o sobre mis melodías de voz, y después juntando las partes en diferentes resultados hasta que encontrábamos uno que nos gustaba, de manera que las canciones se formaban siempre por piezas o elementos distintos. Como si las canciones se construyeran ladrillo a ladrillo –parafrasea el título de una de sus nuevas canciones, “Brick By Brick”–. En esta ocasión, sin embargo, nos aproximamos a las canciones de un modo mucho más tradicional, creando acordes, melodía y letra, y después dejamos que la banda llevara cada canción adonde requería. Además, otra parte del plan era intentar hacer más canciones en tonalidades mayores para asegurarnos de que el resultado final no fuera demasiado serio, sino más brillante y vivo, colorido... Así que todo eso es lo que más o menos queríamos hacer (dice con falso tono sentencioso, en plan vacilón).

¿Es más un disco de Alex con grupo? (Turner): Qué va, de hecho, lo hicimos todo juntos. Yo compuse el esqueleto, pero las canciones tomaron forma entre los cuatro, las ensayamos mucho y casi hicimos la producción antes de entrar al estudio. Queríamos que fuera similar al primer disco, donde el estudio solo sirvió para registrar los temas tal como los tocábamos cada noche.

Las canciones fluyen de un modo mucho más armonioso, con melodías dulces en vez de la apariencia fracturada y con staccatos. ¿Es un reflejo de tu nueva forma de componer? (Turner): Eso creo, sí. Ahora me tomo la creación de la canción como un compositor tradicional, sentándome solo con la guitarra acústica, que es algo que nunca había hecho. Eso no significa que esté intentando evitar las estructuras del pasado, que aún nos interesan y que pueden ayudar a resaltar o cambiar el sentido de una palabra o una frase. Ahora me gusta, además, experimentar con frases más cortas y usando muchas menos palabras, para que cada palabra sea más importante... Sí, supongo que todo tiene que ver con explorar diferentes formas de trabajar y nuevos desafíos, entendiendo que a veces puede ser un desafío crear una canción con una estructura clásica y en una tonalidad mayor y lograr que sea buena.

¿Hubo algo que motivara este cambio? (Turner): Yo creo que toda la experiencia de The Last Shadow Puppets –el disco, “The Age Of The Understatement”, se publicó en 2008– y componer con Miles (Kane, de The Rascals). Esas canciones hicieron que atravesara una puerta que supongo que me ha llevado hasta donde estoy ahora.

 
ARCTIC MONKEYS, Chúpate esa

Rockdelux 297 (Julio-Agosto 2011)

Foto: Guy Aroch

Diseño: Nacho Antolín

 

En general, llegar hasta donde está ahora no parece haber sido un camino fácil para Alex Turner desde que el éxito le atenazase las pelotitas con el primer single que publicaron Arctic Monkeys hace solo cinco años y medio. El éxito le convirtió en un escapista y, lo que es peor, en un tío susceptible. ¿A quién se le ocurre titular su primer álbum “Diga lo que diga la gente que soy, eso es lo que no soy”? Por no hablar del EP “Who The Fuck Are Arctic Monkeys?” (Domino, 2006) y de la dieta de directo que se metieron entre pecho y espalda desde 2005 hasta finales de 2007, estrujando la fruta de los veintipocos hasta la última gota. Entonces enlazó “Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not” (Domino, 2006) y “Favourite Worst Nightmare” (Domino, 2007), tras cancelar un período de descanso del que se aburrieron a las dos semanas, y empezó 2008 con The Last Shadow Puppets. Puro instinto. Pocas entrevistas, cada vez menos, y declaraciones escuetas, algo que no hizo sino empeorar cuando Alex comenzó una relación sentimental con una presentadora estrella de MTV y modelo de firmas chachis, Alexa Chung.

Instalarse en Nueva York durante un semestre de 2008, tras los pasos profesionales de su media naranja, fue el preámbulo para un proyecto bastante arriesgado del que lograron salir vivos: improvisar rock de bíceps tatuados en la guarida de Josh Homme (Queens Of The Stone Age, Them Crooked Vultures, Eagles Of Death Metal) en el desierto de Mojave. Al final “Humbug” hubo de ser retocado con nuevas grabaciones, coordinadas por James Ford (Simian Mobile Disco), para conseguir que su subyugante sonido oscuro se articulara en canciones que no fueran simplemente poderío y bravura.

“Es importante ser un nuevo grupo en cada disco, mostrar una nueva cara, pero no perseguir la innovación por sí misma. Es simplemente intentar ser mejores, evolucionar para que las canciones sean más interesantes, pero no forzarnos a hacer cosas raras o a meternos a probar sonidos electrónicos o de vanguardia. Puedes evolucionar y cambiar sin hacer cosas muy estrambóticas”
(Matt Helders)

Ahora “Suck It And See” nos ofrece al joven Turner más parecido al ilustrado cachondo que imaginamos, anotando en su bloc de notas versos divertidísimos como “He vertido mi afligido corazón en una canción de pop / pues nunca le pillé el tranquillo a la poesía. / Eso no es una minifalda, chica, es una escopeta recortada. / Solo me queda esperar que la apuntes contra mí” (“Suck It And See”).

En cada disco habéis cambiado bastantes cosas con respecto al anterior, incluso el logo del grupo, algo poco habitual. ¿Sentís siempre el deseo de empezar de cero? (Helders): No necesariamente de cero, en realidad nos gusta que cada disco esté conectado de algún modo con el anterior. Pero, desde luego, cada disco es una oportunidad de hacer algo nuevo, no de reinventarte, pero sí de representarte a ti mismo de un modo diferente. A nosotros nos gusta cómo somos, apenas hemos cambiado sobre las cosas importantes, sobre nuestra idea de la música, sobre lo que hacemos.

¿Cuánta importancia le dais a la novedad? (Helders): Es importante ser un nuevo grupo en cada disco, mostrar una nueva cara, pero no perseguir la innovación por sí misma. Es simplemente intentar ser mejores, evolucionar para que las canciones sean más interesantes, pero no forzarnos a hacer cosas raras o meternos a probar sonidos electrónicos o de vanguardia. Puedes evolucionar y cambiar sin hacer cosas muy estrambóticas.

¿Hay algo que hayáis intentado introducir alguna vez y que no haya funcionado? (Turner): Sí. Es algo que nos ocurre, experimentos que piensas que van a sonar guay y que luego no funcionan, y no sabes por qué. En este disco intentamos, por ejemplo, incluir un coro de gospel, una idea de James Ford, nuestro productor, pero no funcionó (ríe). (Helders): En todos los discos hay alguna de esas ideas flipantes que, después, vistas con el paso del tiempo, parecen ridículas (ríen).

Grabasteis vuestros dos primeros discos en Londres, pero “Humbug” lo hicisteis en Estados Unidos con Josh Homme. Entonces dijisteis que fue fundamental haberlo grabado lejos de Inglaterra. “Suck It And See” se ha grabado en Los Ángeles. ¿Fue el mismo caso? (Helders): No ha sido tan decisivo como en “Humbug”, porque en aquel caso todo giró en torno a ir a un lugar muy extraño y especial y hacer un disco que formaba parte de la experiencia. En este caso lo importante era no hacerlo en casa, daba igual que fuese en Los Ángeles o en cualquier otro lugar. Es un estudio estupendo y la ciudad es un lugar donde puedes disfrutar muchísimo, pero no conoces a mucha gente, por lo que te puedes concentrar. Nosotros lo que necesitamos es estar lejos de casa y los amigos.

 
ARCTIC MONKEYS, Chúpate esa

Jóvenes leones.

Foto: Guy Aroch

 

Siempre os ha preocupado el diseño de la portada y el libreto de los discos. ¿Cómo representa el de “Suck It And See” el interior? (Helders): Ya no es algo que hagamos directamente, pero seguimos estando muy encima y damos ideas y sugerencias. Es otra razón por la que nos gustan los singles de siete pulgadas y esos lanzamientos, porque nos parecen de puta madre y son otra oportunidad de crear una imagen del grupo. Todavía tenemos esa actitud. En esta ocasión queríamos hacer algo bastante abstracto, sin nuestra imagen en la portada, como una forma de no condicionar la escucha.

Como sucedió en “Humbug”, el tempo en general es más lento que en los dos primeros discos. ¿Por qué? (Turner): Es cierto. No sé, quizá tiene que ver con tomarnos las cosas con mucha más calma. De verdad que no sé la razón, ni tampoco podría decir si va a ser así siempre... Es algo que ha salido así. Si lo piensas, yo cada vez me cuelgo la guitarra más abajo, y a Jamie (Cook, guitarrista de la banda) le sucede igual (Matt sonríe). Otro hecho constatable es que al principio solíamos ir a un local de ensayo que alquilábamos durante tres horas; era un sitio que sonaba como el culo y, además, teníamos poco tiempo para ensayar todo el repertorio, así que íbamos a toda velocidad y haciendo un montón de ruido. Ahora ya no tenemos ese problema (ríen).

“Ese primer disco describía perfectamente quiénes éramos en ese momento, del mismo modo que ahora lo hace ‘Suck It And See’. Son como ‘checkpoints’ que te dicen qué pasa en cada ocasión. ¡Y gracias a Dios que hemos evolucionado! Si ahora siguiéramos haciendo lo mismo, nuestras letras serían: habitación de hotel, autobús de gira, calle de alrededor del local. Ese primer disco era necesario que se hiciera así de principio a fin, por eso no necesitamos repetirlo”
(Alex Turner)

Las letras también son diferentes. Al principio vuestro objetivo era crear canciones que reflejaran la vida cotidiana en Reino Unido, pero ahora están muy cercanas a lo que se podría describir como poesía urbana. (Turner): Sí... es una buena definición. Todavía hay cosas con las que la gente se puede identificar, pero son sentimientos más que situaciones, como describir hacer cola para un taxi. Yo creo ahora que eso es más interesante que en el primer álbum, en el que me impuse como norma escribir únicamente de cosas reales que hubiera visto o experimentado o que me hubieran contado. Me ponía en la posición de un observador, mientras que ahora supongo que es todo lo contrario; se trata de algo más interno, algo que se basa en mirar hacia adentro. Al mismo tiempo suelo pensar que todos esos detalles y descripciones y situaciones es como si ahora los hubiéramos pasado por un alejamiento de zum.

¿Cuál dirías que es la causa de esta evolución? (Turner): En parte hacerme mayor, supongo, y en parte no querer repetir los viejos trucos que sabes que funcionan. Ese primer disco describía perfectamente quiénes éramos en ese momento, del mismo modo que ahora lo hace “Suck It And See”. Son como “checkpoints” que te dicen qué pasa en cada ocasión. ¡Y gracias a Dios que hemos evolucionado! Si ahora siguiéramos haciendo lo mismo, nuestras letras serían: habitación de hotel, autobús de gira, calle de alrededor del local. Ese primer disco era necesario que se hiciera así de principio a fin, por eso no necesitamos repetirlo.

Cuando lo escucháis, ¿qué sentís? (Turner): Pues lo hice por primera vez en cinco años el pasado verano. Me divertí mucho con ese sentido del humor cachondo que me encanta y que he intentado recuperar en este disco... Yo no miro mucho atrás, pero creo que es bueno recordar lo que has hecho y comprender las razones por las que hiciste cada cosa... Sí, me divertí, aunque me costó mucho ser capaz de disfrutarlo de nuevo.

¿Por qué? (Turner): Porque durante una época pensaba... me hacía sentir incómodo, pero ahora lo encuentro gracioso, creo que es muy guay.

En vuestros inicios valorabais mucho tomar decisiones de un modo instintivo. Ahora parecéis sopesar más las cosas. (Turner): Sí, ahora pensamos más las cosas. Hemos necesitado tiempo para llegar a ello, porque al principio todo fue un frenesí y no podíamos tener tiempo para pensar con perspectiva sobre los discos o sobre si necesitábamos componer más canciones.

Es como si en un momento dado hubierais necesitado empezar a controlar las cosas y ser más reflexivos. (Turner): Supongo que es verdad. A ver, nosotros siempre habíamos controlado bastante las cosas porque, antes que nada, éramos un grupo de amigos y sentíamos que podíamos conducir las cosas a nuestro gusto; pero, en un instante concreto, cuando todo explotó, sí es cierto que fue imposible. Y cuando pierdes el control de lo que sucede alrededor de ti, todo lo que puedes hacer es poner mucho más cuidado sobre la música o sobre los conciertos. Esas son las cosas que intentamos meditar muy bien y hacer lo mejor posible; sobre lo que diga la prensa o la imagen que se hagan los demás de ti, lo mejor es relajarse.

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